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Peregrinación de Hermandades y Cofradías. Caravaca Año Santo 2010

Fuente: Fotos: murcia.com

La peregrinación de las Hermandades y Cofradías a Caravaca reúne a más de 6.000 personas

Bajo el lema “Unidos a nuestro Obispo y abrazados a la Cruz”, Caravaca congregó el pasado domingo 17 de octubre a más de 6.000 nazarenos de las diversas hermandades y cofradías de Semana Santa de la Diócesis de Cartagena. Según las fuentes, los peregrinos llegaron de 39 localidades de la Región para ganar el Jubileo con motivo del Año Santo que está celebrando la ciudad de la Vera Cruz. 

La jornada comenzó en la plaza del Templete, donde se renovaron las promesas de Bautismo. A continuación, recorrieron en procesión los alrededores del centro urbano, acompañados por bandas de música, hasta llegar a la Basílica Santuario de la Vera Cruz. Allí, el Obispo de la Diócesis, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió una Eucaristía concelebrada por el Vicario General, D. Juan Tudela, el Delegado Episcopal de Hermandades y Cofradías, D. Silvestre del Amor, el Vicario Episcopal de la Zona, D. Jesús Aguilar, así como varios sacerdotes diocesanos y capellanes de cofradías que quisieron unirse a este acto. Antes de comenzar la Santa Misa, el capellán de la Basílica, D. Pedro Ballester, expuso la Sagrada Reliquia para que todos los reunidos pudiesen venerarla. 

Mons. Lorca Planes instó a los miembros de las hermandades y cofradías a mantener la fidelidad a la Iglesia y advirtió que la Iglesia les necesita para “construir una humanidad nueva”. El Sr. Obispo agradeció la entrega y el esfuerzo de todos los cofrades, que cada año se esmeran en preparar la Semana Santa, haciendo que la gente tenga “la oportunidad de acercarse al Rostro de Jesús y de su Madre Santísima”.

Fuente: Obispado de Cartagena. Fotos: Murcia.com

 
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: - Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara». Y el Señor añadió: - Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? (Lucas 18,1-8).

 

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