Bajo un cielo silencioso y con el recogimiento propio de una noche tan señalada, Archena volvió a vestirse de luto y devoción este Viernes Santo con la celebración de la Procesión del Santo Entierro, una tradición que se remonta a 1947 y que se ha consolidado como el acto procesional más solemne, multitudinario y sobrecogedor de la Semana Santa archenera.
Miles de personas se dieron cita a lo largo del recorrido para acompañar, en respetuoso silencio, el paso de los sagrados titulares que conforman este cortejo histórico, presidido por el párroco de la Iglesia de San Juan Bautista, D. Diego Boluda, la alcaldesa de Archena, Patricia Fernández, y el presidente del Cabildo Superior de Cofradías, Juan José Ruiz. A ellos se sumaron representantes militares, miembros de las distintas cofradías y las figuras representativas de la Semana Santa archenera, quienes pusieron rostro a una noche cargada de simbolismo, respeto y tradición.
Los pasos que formaron esta procesión fueron: La Cruz de los Espejos, La Virgen de la Piedad, María Magdalena, La Cruz Desnuda del Monte Calvario, Las Santas Mujeres de Jerusalén, El Santo Sepulcro, San Juan Evangelista y La Dolorosa.
Con cada paso, Archena no solo recordó la Pasión de Cristo, sino también la fuerza de su gente para mantener viva una tradición que es patrimonio de todos. Esta procesión, envuelta en incienso y tambores, reafirma la identidad espiritual de un pueblo que camina unido al ritmo de la fe y la memoria.
