El investigador murciano Miguel Muñoz Rojo obtiene una ERC ´Proof of Concept´ para desarrollar protección térmica para sensores

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El investigador ya recibió 2 millones de euros para desarrollar moduladores térmicos que mejoren el funcionamiento de baterías

El investigador murciano Miguel Muñoz Rojo obtiene una ERC ´Proof of Concept´ para desarrollar protección térmica para sensores

El proyecto de prototito se desarrollará junto a la start-up ThermaFlux, y ya hay varias empresas que se han mostrado interesadas.

 El investigador murciano Miguel Muñoz Rojo, del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC), acaba de conseguir una ayuda ERC Proof of Concept. Se trata de una prestigiosa y muy competitiva beca que el Consejo Europeo de Investigación (ERC) otorga para establecer la prueba de concepto de una idea surgida en el marco de proyectos financiados previamente por dicho organismo.

El científico, que ya recibió dos millones de euros para desarrollar moduladores térmicos que mejoren el funcionamiento de baterías, va a usar ahora estos nuevos materiales para crear barreras térmicas que protejan a la llamada electrónica sensible. Es decir, se usarán para resguardar los componentes de todo tipo de sensores que puedan estar sometidos a variaciones de temperatura importantes. "Incluso las fluctuaciones leves de temperatura pueden provocar pérdida en la sensibilidad de estos dispositivos", explica Muñoz Rojo.

Las soluciones actuales para este problema suelen abordar la refrigeración general, pero no logran bloquear los llamados "puentes térmicos", que suelen ser los 'culpables' de los problemas locales de funcionamiento. "Ninguna tecnología existente ofrece una barrera térmica ligera, integrable y duradera", indica el investigador. Esto es lo que su proyecto busca abordar con una financiación de 150.000 euros.

El trabajo del equipo de Muñoz Rojo, Energy2Devices, se centra en el crecimiento y el análisis de las propiedades térmicas en la nanoescala (de tamaños que son la millonésima parte de un milímetro) de un tipo de material nuevo llamado MXene: se trata de materiales finísimos (de tan solo dos dimensiones), de grosor atómico, similares al grafeno, que fueron descubiertos en el año 2011. "Son materiales muy prometedores para usos, por ejemplo, en baterías", explica Muñoz.

En esta escala, estos materiales presentan unas propiedades térmicas muy interesantes, siendo unos aislantes excepcionales. "Tras haberlos estudiado a nivel fundamental con la ERC Consolidator, ahora vamos a explotarlos para hacer nuestras barreras térmicas", continúa el investigador. Los resultados de su trabajo anterior han dado lugar a una patente que ahora va a servir para el desarrollo de un prototipo industrial.

Innovación al servicio de la sociedad

El ecosistema de trabajo de esta ayuda europea incluye a varias empresas que ya han mostrado interés tanto en la puesta en práctica de este prototipo como en ofrecer asesoramiento industrial. Además, parte de la relevancia del proyecto tiene que ver con la participación de la start-up internacional Thermaflux, fundada por el propio Muñoz Rojo y con participación del CSIC y la holandesa Universidad de Twente, donde antes trabajó. Esta empresa, que apenas tiene unos meses de vida, ya ha demostrado su éxito al conseguir más de 150.000 euros en diversas convocatorias competitivas.

Gracias a esta start-up, el equipo podrá trabajar en las dos caras de una misma moneda: por un lado la parte científica, que se llevará a cabo en los laboratorios del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC), y por otro la parte innovadora, de desarrollo y explotación comercial, que se realizará a través de Thermaflux.

El proyecto incluye también la contratación de un investigador postdoctoral, que se unirá al equipo de investigadores pre y postdoctorales que ya están en el equipo de Muñoz Rojo: "Sin el trabajo previo de mi grupo, no habríamos conseguido que Europa nos reconozca este proyecto", agradece el investigador. el científico destaca el trabajo de la investigadora Rem Elnahas, que en una estancia doctoral de tan solo unos meses aportó grandes avances al trabajo.

Quedan por delante 18 meses para un trabajo intenso que podrá tener resultados muy pronto. "Nuestros trabajos preliminares demuestran la viabilidad y escalabilidad de nuestra fórmula", concluye, satisfecho, Muñoz Rojo. 

Miguel Muñoz, en uno de sus laboratorios en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Foto: Ángela R. Bonachera/ICMM, Foto 1
Miguel Muñoz, en uno de sus laboratorios en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Foto: Ángela R. Bonachera/ICMM
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