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El Disco de Sabu

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El Disco de Sabu

Veamos esta información cortesía de Andalucía Información,

Publicado: 11/12/2008 ·19:49

Actualizado: 11/12/2008 · 19:49

En la primavera del año 1936, el eminente egiptólogo Brian Walter Emery realizaba unas excavaciones en la zona arqueológica de Saquara. Esta llanura desértica se encuentra al sur de la meseta de Gizeh, famosa por ser el lugar en donde se erigieron las tres famosas pirámides: Keops, Kefren y Micerinos, como las hemos conocido siempre, por sus nombre helenizados; hoy, más técnicos y precisos, éstos nombre se han sustituido por los nombres egipcios de la personas que las mandaron construir: Jufu (Faraón de la IV Dinastía), Jafra (hijo del anterior) y Menkaura (sobrino de Jafra).

Emery trabajaba en la pirámide escalonada de Saquara que había servido de tumba al faraón Zoser, de la III Dinastía y por tanto mucho más antigua que todas las demás pirámides, a las que ha servido de modelo que los arquitectos siguieron siglos después.

Los egipcios utilizaron tres tipos de enterramientos, consecuentes con la categoría del personaje que lo iba a ocupar, aunque no siempre los monumentos funerarios albergaron cuerpos sin vida de célebres personajes, a veces, sirvieron exclusivamente como cenotafios, monumentos a la memoria. Estos enterramientos reciben el nombre de Pirámides, Mastabas e Hipogeos. Sabemos sobradamente lo que son las Pirámides; las Mastabas son troncos de pirámide, de base cuadrangular y de escasa altura; veinte metros tiene las más alta de las exploradas y los Hipogeos son enterramientos excavados en las rocas.

La pirámide de Zoser, albergó a un poderoso faraón y está construida de forma que en un principio fue una mastaba, sobre la que se fueron agregando otras de la misma forma y tamaño más pequeño, lo que le dio el aspecto de escalonada, más parecida a las encontradas en Centro América.

En la exploración arqueológica que se realizaba en aquella pirámide, se descubrió la tumba de un personaje insignificante, llamado Sabu, dentro de la cual se halló un objeto tan extraño y fuera de lugar como enigmático, el cual causó sensación en el mundo arqueológico y cuya construcción, forma y utilidad nos está absolutamente vedada.

Este objeto es conocido como el Disco de Sabu y se trata de un extraño disco con forma de volante cóncavo de sesenta y un centímetros de diámetro por diez de altura, tallado en esquisto y que aparece como una especie de talismán junto al sarcófago del príncipe. Vamos a centrar antes al personaje allí enterrado, para hacer luego un breve ejercicio de reflexión sobre el objeto hallado.

El Príncipe Sabu está perfectamente documentado y existió unos tres mil años antes de Cristo. Era hijo del faraón Adjuib que perteneció a la Primera Dinastía, de lo que se ha venido en llamar "El Egipto Arcaico".

Muchas son las dudas que existen sobre la datación de los objetos encontrados en las excavaciones de Egipto, o de cualquier otro lugar, y muchas más las que irán surgiendo, conforme se avanza en los descubrimientos y a medida que los científicos y arqueólogos emplean procedimientos más modernos para la datación de los objetos, pues además del tradicional C 14, ya se usan Rayos X, sondas ultrasónicas, escaners, resonancias magnéticas y ecografías para escudriñar las entrañas de las múltiples cosas halladas. Conforme más se avanza en este campo, más se está en la creencia de que en Egipto sobrevivieron diferentes civilizaciones que, superpuestas, nos han dejado un jeroglífico cada vez más difícil de descifrar.

En este caso la incógnita es contundente: ¿cómo es posible la existencia de un objeto en forma de rueda, 3.000 años antes de Cristo cuando está demostrado y comprobado que la rueda la introducen en Egipto un pueblo llamado "Hicsos" aproximadamente entre 1.300 y 1.500 años después?

Y esta es una afirmación nada gratuita, pues está comprobado que los "Hititas", un pueblo guerrero procedente de Asia, que conocían el hierro con el que fabricaban sus armas, muy superiores a las de bronce que era el metal comúnmente usado, desplazaron a los "Hicsos" de la zona que ocupaban, entre la actual Siria, Líbano, Palestina y Jordania. Este pueblo de guerreros busca por el sur la hegemonía que acaban de perder en el Medio Oriente y gracias a la utilización de la caballería, y sobre todo a los carros de guerra, vencen fácilmente a los egipcios, que se ven obligados a convivir con el pueblo invasor. Es evidente que los carros se mueven gracias a las ruedas, las cuales resultaban hasta ese momento desconocidas para los egipcios.

No es fácil explicar qué hace una rueda junto a la cabecera de la tumba de Sabu, por lo que se empieza a especular, primero con la propia rueda, luego con su extraña forma. El disco presenta tres lóbulos curvados que le confiere un aspecto parecido al de una hélice. Luego, su orificio central, en donde se enclavaría un eje que le permitiría girar, que es el cometido principal de toda rueda. De manera indudable, se colige que, este disco, formaba parte de un mecanismo más complicado y que dentro del mismo, el disco tendría una función concreta.

Pero ¿Qué mecanismo de estas características era puesto en funcionamiento por los egipcios hace cinco mil años? Por otro lado, si el disco fuese de metal, se comprenderían los lóbulos curvados, fabricados mediante fundición o forja, pero al ser tallado en una roca como el esquisto, se elimina toda hipótesis que no sea la pura y artesanal talla, la cual debió efectuarse por alguien muy experto, pues esa roca, que pertenece a la familia de las "metamórficas", se forma por presión continuada de otras rocas, por lo que sus granos son alargados y pueden separarse muy fácilmente, circunstancia que confiere a este mineral una característica poco apta para la talla que es la exfoliación, o facilidad para convertirse en hojas.

Cuando algo no tiene explicación, siempre se trata de encontrar la más simple o la más rebuscada, casi nunca se opta por buscar explicaciones sensatas, acordes con el entorno, la época y cuantos detalles nos puedan servir para tratar de encontrar razón a lo irrazonable.

Así, la explicación más simple de cuantas se han ofrecido es, ni más ni menos, que el disco en cuestión es una especie de candelabro o palmatoria, en cuyo centro se encajaría un hachón o una vela y que la única razón de su existencia es la puramente ornamental. Puede ser. Simple y desmitificador, que no explica la existencia de las tres palas curvadas nada más que por la estética del objeto. La otra es fruto de una casualidad y llegó cuando alguien, que trabajaba para la firma de construcciones aeroespaciales Lockheed -aquella del famoso escándalo de década pasadas sobre sobornos a congresistas para que votaran por sus aviones-, al observar el disco, advirtió que en el interior del cárter de los motores de aviación, se colocaba un rotor casi igual al disco de Sabu. Obviamente no fabricado en esquisto, sino en acero u otro metal apropiado a la función que hubiera de realizar. Pero esta idea presentaba una nueva incógnita: ¿Qué ingenio hidráulico existía en el Egipto Arcaico hace cinco mil años?

No parece que esté ahí la explicación, pero es posible que la utilidad del objeto hubiera sido esa, si bien no en el tiempo en que se adoptó por el Príncipe Sabu, sino mucho antes, quizás en otra civilización más avanzada y que llegara a las manos de príncipe de una manera similar a como lo hizo a las de Emery. Eso se explicaría por la superposición a la que antes me he referido y que habría colocado un objeto en una era que no le correspondía.

Por último, una teoría muy socorrida, defendida con sumo ardor por los "ufologos", disparatada o no, es algo que no se sabe, pues cada vez con más convicción, se apuesta por la presencia de seres extraterrestres en las civilizaciones primitivas.

Se trata de explicar la existencia del disco con la presencia "ovni", uno de cuyos artefactos voladores pudo sufrir un terrible accidente y del que solamente se pudiese recuperar una pieza como el Disco de Sabu. En el afán de deificar todo lo desconocido, aquella pieza pudo ser copiada y convertida en objeto de culto, talismán, o simplemente en la materialización de una fuerza superior e incomprendida. Lo que en principio sería una pieza de metal, afectada por la corrosión, pudo ser replicada en piedra, al objeto de perpetuar su presencia y con ella las virtudes que se le hubiera atribuido.

En el Museo Egipcio de El Cairo, junto a la Sala de las Momias, hay una pequeña vitrina en la que se expone el extraño disco de piedra, cuya inexplicable existencia sorprende a los visitantes, aunque personas que lo han visto en su expositor de la vitrina, pasaron ante él sin mostrar el más mínimo interés ni extrañeza.

CONCLUSIONES:

En el primer piso del museo del Cairo está el llamado disco de Sabu, al que se le han atribuido distintas funciones como: Ser el volante de un platillo volante, también que podía ser una pieza que formaba parte de alguna maquinaria, o también una especie de hélice. Es un disco de 61 cm. de diámetro y 10´6 cm. de altura en el centro, en el que hay porciones del disco que han sido despegadas y dobladas hacia atrás. Y lo alucinante de esto, es que este famoso disco es de esquisto; un material muy frágil y quebradizo. Lo que hace imposible que pueda ser desprendido y doblado de esa manera. Pero es que lo delirante ya no es que lo hayan podido doblar sobre si mismo hacia atrás, sino que además ¡¡Lo han estirado!!

Es decir si tratamos de nuevo de poner esa porción que han desprendido, en el lugar que tenía antes, resulta que la porción es más grande que el hueco que había dejado. Lo que deja claro que se hizo con esa tecnología de ablandamiento de rocas y generación de formas. Que desde luego no solo está fuera del alcance de los hombres de la edad de piedra, sino que nosotros no podemos hacer eso ni de lejos. Lo que deja claro una vez más que ese disco y esa pirámide y ese conjunto de Saqqara no lo construyo ninguna civilización nuestra, anterior a nosotros.

Bien, ante la pregunta que se le puede hacer a los egiptólogos de ¿Cómo los hombres de la edad de piedra pudieron haber hecho semejante maravilla? Y ante la pregunta de ¿Dónde está la ciudad que genero este conjunto de templos y tumbas? Pero ya no solo el conjunto de Saqqara, sino todos los supuestos templos de Egipto.

Porque esas ciudades que generaron esos supuestos templos no están por ningún sitio y solo están los templos en mitad del desierto a lo largo del rio Nilo. Ante estas preguntas los egiptólogos nos remiten a Imhotep que fue el más grande erudito de Egipto. Un sabio que ejerció de médico y astrónomo, físico, matemático y químico, que también es considerado el primer ingeniero y arquitecto conocido de la historia.

Y seguramente sería también fontanero. Vamos a ver: ¿Cómo es posible que en la edad de piedra pudiera haber un señor que tenía tales conocimientos? De haber existido este portento es de suponer que hubiese proporcionado herramientas adecuadas a los hombres de la edad de piedra. Estamos ante otro intento tan infantil como absurdo de la egiptología para justificar estas construcciones anacrónicas inexplicables y maravillosas que nos están diciendo a gritos quiénes somos y hasta de dónde venimos.

Pero es que además en el conjunto de Saqqara hay inscripciones jeroglíficas que con toda seguridad nos están hablando de ese lugar y de sus constructores. ¿Por qué la egiptología no nos remite a estas inscripciones que se supone están traducidas? Ya que como sabemos supuestamente las tradujo Champolion en 1822. Bueno la explicación es bastante clara; los jeroglíficos egipcios no están traducidos.

La pirámide escalonada surgió de las mastabas, que como sabemos es una especie de pirámide truncada, entonces empezaron a poner una mastaba encima de otra y de esta forma es cómo surgió la pirámide escalonada, que tiene 6 niveles (según la egiptología).

La mastaba originalmente era una pirámide truncada hecha de sillería, que tenía en la parte de arriba una habitación que los egiptólogo dicen es una capilla de ofrendas, le seguía un pozo de bajada, en el que no hay escaleras de bajada, y al final de este hay una cripta y un sarcófago (como sabemos solo ven tumbas o templos) y no toman en cuenta que un sarcófago de 30 toneladas pulido en su interior con calidad óptica, con los ángulos rectos perfectos, seguramente no sea un sarcófago y esa mastaba no sea una tumba, entre otras razones porque jamás se ha encontrado una momia en su interior. Estas llamadas mastabas de las que hay muchas alrededor de las tres pirámides están relacionadas con el funcionamiento de las pirámides y son en realidad cavidades resonantes que debían estar comunicadas con las pirámides; como por ejemplo la gran pirámide y ese túnel de 14 m. que sale de la cámara inacabada o cámara del caos y termina abruptamente sin ir a ningún sitio ya que no se termino la obra.

El supuesto sarcófago de la pirámide escalonada esta curiosamente hecho de piedras alargadas rectangulares y el motivo es que estaba en un estado muy incipiente de construcción, solo se había acumulado el material con el que se iba a construir ese supuesto sarcófago. Que después y mediante esa tecnología de ablandamiento de rocas y generación de formas sería finalmente construido. Esto resuelve el misterio de cómo metieron el sarcófago de la gran pirámide y otros en la correspondiente cámara del Rey, por unos conductos que son más pequeños que ese sarcófago. También resuelve el misterio de esos abultamientos que hay en varios sarcófagos y en las murallas de Sagsayhuaman, Ollantaytambo y Machu Picchu. Y desde luego también resuelve el misterio de Nan Madol, como veremos.

Rafael Alfonso Alfaro García

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