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La piedra roseta IV

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La piedra roseta IV

Con la finalidad de explicar lo mejor posible la información en el artículo de la piedra roseta, vamos a intercalar los datos y citas aportadas con las conclusiones a las que se ha llegado. ((Estas estarán entre dos paréntesis y en negrita))

He aquí una grafía, un solo signo representando un gato, que escribe la palabra gato; en egipcio MIU. Los tres signos de abajo son una grafía fonética, que está compuesta por tres signos que escriben cada uno una de las letras de la palabra MIU. Y los cuatro signos de abajo una grafía fonética que tiene una particularidad, está terminada por un signo que llamamos un determinativo, representa una piel de bestia e indica simplemente que la palabra que escribe anteriormente entra dentro de la categoría de los animales. ((Vamos a ver: Lo único que tiene sentido es la figura del gato; que desde luego quiere decir gato. Pero a partir de aquí surgen varias preguntas; ¿Como saben que en “egipcio” la imagen del gato quiere decir MIU? y además se escribe con los tres signos que vemos debajo de la imagen, que supuestamente representan cada una de las letras de la palabra MIU. Pero es que los cuatro signos de abajo dicen que son una grafía fonética que tiene una particularidad; está terminada por un signo que representa una piel de bestia, e indica que la palabra anterior esta dentro de la categoría de los animales. Pero no dicen nada de la última letra de las tres que ha sido sustituida por un “pollo joven”. Esto es algo que deberían explicar y desde luego el signo que supuestamente representa una piel de bestia no se parece mucho a una piel. Es decir que una vez más tenemos que creérnoslo haciendo un acto de fe.))

Diez días después de la revelación Champolion había establecido los fundamentos de su razonamiento y el 22 septiembre 1822, lee públicamente ante la academia de inscripciones y bellas letras la carta al señor Dasie, que constituye el acto del nacimiento oficial de la egiptología. Folleto de una veintena de paginas la carta del señor Dasie rinde cuenta de la doble naturaleza de los signos jeroglíficos clasificados por Champolion según un orden alfabético que los egiptólogos de hoy en día aun respetan. Champolion decía que ya sabía los siglos que separaban las pirámides del templo de karnac. Y también que las inscripciones rebelan a champolion la función del monumento. ((Es decir: Porque Champolion decía que ya lo sabía, debemos creérnoslo sin más explicaciones)) ((¿Y por qué no explica esa función del monumento?)) ((Champolion decía que ya sabía los signos que separaban las pirámides del templo de Karnac)) Pero esto ¿Qué quiere decir? Suena a muy misterioso, pero no explica nada.

Sobre las paredes del templo los dioses anuncian a Ramses los favores con los que quieren colmarle, son las formulas adoradoras que Champolion fue el primero en descifrar:

“Yo concedo que tu edificio sea tan duradero como el cielo, yo te doy una larga serie de días para gobernar Egipto”

“Yo te otorgo la dominación sobre todas las regiones, yo te entrego el sur y el norte, oriente y occidente, te concedo una larga vida para gobernar el mundo, yo quiero que tu palacio subsista para siempre”

((Pero vamos a ver: Es de suponer que en los muros de esos templos plagados de jeroglíficos se dirían muchas más cosas. En lugar de eso nos dan como verdades absolutas una serie de parrafadas grandilocuentes que no dicen nada.))

Llegados a Guadi Alfa al termino de su viaje por Egipto, Champolion puede enviar al señor Dase una carta que suena como la conclusión de toda una vida consagrada a su única pasión

“Tengo el derecho de anunciarle que no hay nada que modificar a nuestra carta sobre el alfabeto de los jeroglíficos, nuestro alfabeto es bueno”

Champolion muere el 4 de marzo de 1832 a la edad de 41 años. El 25 de octubre de 1832, 200.000 parisinos acuden a la plaza de la concordia, para asistir a la erección del obelisco, ofrecido por el sultán de Egipto a Francia y cuya repatriación fue una de las grandes obsesiones de Champollion, al final de su vida.

Asegurar el favor de la casta sacerdotal era esencial para los faraones ptolemaicos a fin de conservar un control efectivo sobre el pueblo. Los Sumos Sacerdotes de Menfis, ciudad en que fue coronado el faraón, eran particularmente poderosos por ser la máxima autoridad religiosa de la época y tener influencia en todo el reino. Dado que el decreto fue publicado en Menfis, la antigua capital de Egipto, en lugar de en Alejandría, centro de gobierno de la dinastía, es evidente que el joven faraón quería ganarse su apoyo activo. Por lo tanto, aunque el gobierno de Egipto se servía del griego desde las conquistas de Alejandro Magno, el decreto de Menfis, al igual que los dos anteriores decretos, incluyó textos en egipcio para mostrar su relevancia para el pueblo indígena, sometido a la minoría helénica, por medio de la escritura sagrada vinculada a las tradiciones nativas.

No existe una traducción definitiva del decreto a ninguna lengua moderna debido a las pequeñas diferencias entre los tres textos originales y a que se continúa desarrollando el conocimiento de las escrituras antiguas. A continuación se ofrece una transcripción de los textos del decreto, traducida de la completa versión inglesa ofrecida por Edwyn R. Bevan en The House of Ptolemy (1927),​ basada en el texto griego y con comentarios sobre las variaciones entre este y los dos textos egipcios. La versión de Bevan, resumida, comienza así:

En el reinado del joven —quien ha recibido la realeza de su padre— señor de las coronas, glorioso, que ha consolidado Egipto y es piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, quien ha restablecido la vida civilizada de los hombres, señor de las Fiestas de los Treinta Años, como  Hefesto el Grande; un faraón, como el Sol, el gran faraón de las regiones alta y baja, descendiente de los Dioses Filopatores, a quien Hefesto ha aprobado, a quien el sol le ha dado la victoria, imagen viviente de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo eterno amado por Ptah; en el noveno año, cuando Aëtus, hijo de Aëtus, era sacerdote de Alejandro…;

Los sumos sacerdotes y los profetas y los que entran en el sagrario para vestir a los dioses, y los portadores de plumas y los escribas sagrados, y todos los demás sacerdotes... estando reunidos en el templo de  Menfis en este día, declararon:

Desde que reina el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el dios Epífanes Eucaristos, el hijo del rey Ptolomeo y la reina Arsínoe, dioses Filopatores, han sido muy beneficiados tanto los templos como los que viven en ellos, además de todos los que de él dependen, siendo un dios nacido de dios y diosa —como Horus, hijo de Isis y Osiris, quien vengó a su padre—, y siendo benevolentemente dispuesto hacia los dioses, ha dedicado a los ingresos de los templos dinero y grano, y ha invertido mucho dinero para la prosperidad de Egipto, y ha consolidado los templos, ha sido generoso con todos sus medios, y de los ingresos y los impuestos que recibe de Egipto una parte ha sido condonada completamente y otra reducida a fin de que el pueblo y todo lo demás sea próspero durante su reinado… ;

Ha parecido bien a los sacerdotes de todos los templos en la tierra aumentar considerablemente los honores existentes al faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah… y se celebrará una fiesta por el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el Dios Epífanes Eucaristos, anualmente en todos los templos de la tierra desde el primero de Tot durante cinco días en los que se deben lucir guirnaldas, realizar sacrificios y los otros honores habituales; y los sacerdotes deberán ser llamados sacerdotes del Dios Epífanes Eucaristos además de los nombres de los otros dioses a quienes sirven, y su clero se inscribirá a todos los documentos formales y los particulares también podrán celebrar la fiesta y erigir el mencionado altar, y tenerlo en sus casas, realizando los honores de costumbre en las fiestas, tanto mensual como anualmente, con el fin de que pueda ser conocida por todos los hombres de Egipto la magnificencia y el honor del Dios Epífanes Eucaristos el faraón, de acuerdo con la ley.

((Decir solo esto de esa civilización que vino de las estrellas, que eran tan humanos como nosotros, que dejaron su A.D.N. en este planeta, que somos nosotros. Que estaban construyendo en todo el planeta al mismo tiempo. Que se asentaron en distintos lugares del mundo porque pertenecían a distintas razas. Que tenían distinto estilo arquitectónico para construir esas alucinantes maquinas, que son en realidad esos supuestos templos. Que vinieron de las constelaciones zodiacales que tenemos alrededor nuestro y más allá. Que tenían esa alucinante tecnología de ablandamiento de rocas y generación de formas, para construir todos esos supuestos templos.

Que por una razón muy poderosa abandonaron repentinamente la construcción en todo el planeta y se tuvieron que ir, muy a su pesar.

Y desde luego no hay nada traducido; Las inscripciones de Angkor Wat, ni las inscripciones Chinas, ni la escritura cuneiforme, ni la escritura maya, ni la escritura del templo de Kailash en la India, ni nada. A pesar que los historiadores de cada país aseguren que sí están traducidas. Se produjo un abandono repentino por parte de esa civilización humana y no dio tiempo a que aprendiésemos a leer.))

Decir solo eso, es lo mismo que decir que los jeroglíficos egipcios no están traducidos. Algo muy comprensible puesto que no tenían la tecnología que sí tenemos hoy en día que nos facilita llegar a otras conclusiones muy distintas. No tenemos nada traducido, pero sí sabemos de qué están hablando.

Rafael Alfonso Alfaro García.

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