El primer libro de cómics: Las aventuras de Obadiah Oldbuck, 1837

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El primer libro de cómics: Las aventuras de Obadiah Oldbuck, 1837

Se considera a R. Topfler, creador del primer libro de cómics: Las aventuras de Obadiah Oldbuck, 1837, libro de cuarenta páginas con dibujos y textos en cada página.

Historia.

R. Topfler (1799-1846) se considera el creador del primer libro de historietas o cómics, acercándose mucho al concepto actual de novela gráfica. Era escritor y pedagogo, pintor y caricaturista y de alguna forma aunó todas esas facetas en este libro de historietas. Hubo obras anteriores realizadas por este autor, según la galaxia de Wikipedia: Les Amours de M. Vieux-Bois, de 1827, aunque lo publicó hasta diez años después. También el 1829, Voyages et aventures du Docteur Festus, que según la Wikipedia recibió elogios de Goethe, y, una cuantas obras más, hasta que llegamos a Las Aventuras de de Obadiah Oldbuck de 1837, un libro de cuarenta páginas con varios dibujos en cada página y textos al pie de la página..

Se considera a Thomas Rowlandson el inventor del cómic, en el año 1.809, con Los Viajes del Doctor Syntax –pensamos que R. Topfler se pudo inspirar en esta obra, evidentemente, personalmente no tengo datos de que la conociera-.

Internacionalmente, a nivel de prensa se considera The Yellow Kid, publicado el 16 de febrero de 1896, en un periódico de Nueva York, El New York Journal de R. Hearst, como el  primer cómic en el periodismo internacional –aunque un año antes este mismo personaje y cómic se publicó en El New Yorker World de Nueva York-.

Como decían los viejos maestros griegos, la victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana. Pero mi modesta opinión es que existe una serie de corrientes o de afluentes o de fuentes que terminan, en un gran río, por ejemplo, se cita que los jeroglíficos egipcios serían un claro precedente del cómic o de la novela gráfica o de la historia o historieta seriada, los grafitis que se han encontrado en Pompeya, incluso con personajes co narices grandes y anchas como alcachofas, se habla también de La Columna de Adriano como una narración de una historia en partes, se indica también que la Biblia de Velislav, del siglo XIV dispone de 747 ilustraciones.

Es más, casi todos los libros miniados o ilustrados o pintados medievales, por ejemplo, La Biblia de San Luis, el original estando en La Catedral de Toledo, todos Los Beatos de Liébana, y, otros libros son precedentes y precursores claros de la novela gráfica, e, incluso de la historieta, del cómic.

Hay una corriente en el siglo XVIII de hojas sueltas con dibujos de caricaturas cómicas, casi todas políticas, que serían evidentemente el precedente claro, no olvidemos que el siglo dieciocho es el siglo de las revoluciones políticas: Revolución de Independencia Americana, Revolución Francesa, hijas a su vez de la Revolución Parlamentaria Inglesa, de la Revoluciones Científicas y de la Revolución religiosa de Lutero...

Análisis.

El humor gráfico, la viñeta, el chiste dibujado, la novela gráfica, la historieta, el tebeo, el cómic tiene un problema de fondo, que no solo es el origen, que como hemos visto la idea es o puede ser muy alargada en el tiempo, desde hace miles de años, al menos. Evidentemente en los soportes del momento y con la técnica de cada época: papiro, pared, papel, copias por sistemas de grabado –Hogarth-, prensa, rotativa o periodismo, etc.

En segundo lugar, además del origen, estaría la esencia de la novela gráfica, pongamos este nombre, si es más literatura que arte plástico, si es una combinación de ambos, si es con un carácter jocoso o agradable o suave, si es político o si es de costumbres, si se satiriza o critica solo a un estrato social o a todos…

Tercero, existe como una ambivalencia en cuanto al cómic y al humor gráfico, que por un lado, se valora y por otro se desvalora. Por un lado, se piensa que el dibujo es demasiado infantil, demasiado imperfecto, por otro, se considera que es un instrumento que es peligroso, porque permite una crítica negativa, a cualquier tema, cualquier sector social, cualquier colectivo, cualquier ideología… -siempre se recuerda que Stalin, a la hora de la invasión alemana de Rusia, llamó a un caricaturista para que le hiciese varios dibujos, para publicar en defensa de las tropas soviéticas, un hombre tan ocupado y preocupado en aquellos momentos, tuvo el tiempo suficiente de dedicar un tiempo a esta labor-.

Conclusión.

Estimo que mientras no se estime la historieta y el humor gráfico, diríamos dos lados de la misma moneda, como un arte más, y, no se considere que puede ser literatura, en forma de aforismo, y, es arte plástico, en cuanto al dibujo. Mientras que no aceptemos esta realidad, siempre todas estas formas de ser y de estar de la cultura, serán consideradas de nivel inferior.

La prueba está, que en estos años, por ejemplo, en España, que han florecido los periódicos digitales como hongos y champiñones, la mitad al menos, no tienen sección de viñetas o de humor gráfico.

Revalorizar el denominado Nóbel de las viñetas y del humor gráfico y de la historieta. Revalorizarlo a nivel internacional, podría ser una solución, y, preparar a conmemorar a nivel internacional, los doscientos años del primer libro de historieta, según el título de este artículo.

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