Anoche se cerraró la fase de concurso con la última noche de fase selectiva en el patio del Mesón Melón de Oro. Seis artistas repletos de juventud volvieron a demostrar su arte en otra noche flamenca ferreña.
Abrió la sesión el sevillano Antonio López Núñez, que mostró su versatilidad interpretando farruca, liviana y alegrías. Su actuación estuvo marcada por la personalidad en cada uno de los estilos elegidos y contó con el acompañamiento a la guitarra de El Torero, quien volvió a demostrar su solvencia y conocimiento del cante.
El segundo turno fue para el jienense Juan Carmona Pérez, que presentó un repertorio compuesto por alegrías, taranta y serrana. Su propuesta transitó entre la luminosidad de las alegrías y la profundidad de los cantes de levante y serranos, siempre sostenido por el toque preciso de El Torero.
La única representante femenina de la jornada, la gaditana Alba Bazán Pecho, ofreció una actuación de gran exigencia artística con la interpretación de granaína, mirabrás y seguiriya. Acompañada a la guitarra por Manuel Lin, dejó constancia de su dominio de estilos tan diferentes entre sí, desde la cadencia de los cantes de Granada hasta la intensidad y el dramatismo de la seguiriya.
El onubense Antonio Romero Moreno eligió para su comparecencia la malagueña, la soleá y los tarantos, un repertorio de notable complejidad que le permitió exhibir recursos expresivos y capacidad para desenvolverse en distintos registros del flamenco. Una vez más, El Torero puso el acompañamiento musical a su actuación.
Por su parte, el cordobés Paco Ocón Cuadrado apostó por la tona, la taranta y las alegrías, combinando en su intervención cantes a palo seco con otros de mayor ligereza y ritmo. Su actuación estuvo igualmente respaldada por la guitarra de El Torero, protagonista de gran parte de la jornada.
Cerró el turno de participantes Víctor Palacios Pedregosa, procedente de Barcelona, que presentó un repertorio integrado por bulerías por soleá, serrana y milonga. Su propuesta destacó por la variedad de matices y por la dificultad de los estilos seleccionados, siempre con el acompañamiento de El Torero.
