A partir de hoy, la UE suprime una exención de derechos de aduana obsoleta para los paquetes de comercio electrónico cuyo valor sea inferior a 150 euros. La medida contribuirá a garantizar condiciones justas para las empresas de la UE y opciones seguras para los consumidores, en vista del aumento considerable de miles de millones de productos de bajo valor procedentes del comercio electrónico que entran en la UE. Las mercancías procedentes de terceros países compradas en línea y enviadas directamente a los consumidores estarán sujetas a partir de ahora a un derecho de aduana de 3 euros por artículo.
La exención de derechos de aduana de 150 euros se diseñó para una era de compras ocasionales en línea y sistemas aduaneros menos digitalizados. Esto ya no se ajusta a la realidad y su eliminación corrige un desequilibrio estructural que venían sufriendo desde hace tiempo las empresas de la UE. En toda Europa, las calles comerciales están cada vez más desiertas, lo que merma las oportunidades de empleo locales y debilita la vida comunitaria. Desde el punto de vista medioambiental, el ritmo acelerado del comercio electrónico contribuye a la generación de residuos de envases y a una logística con altas emisiones de carbono, y las devoluciones frecuentes y los envíos a larga distancia duplican la contaminación provocada por el transporte.
Esta medida restablece la equidad entre los importadores, garantizando que los minoristas de la UE que importan al por mayor y los operadores en línea de gran envergadura de fuera de la UE compitan en las mismas condiciones reglamentarias.
Maros Å efÄoviÄ, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, ha declarado: «Mercado abierto, normas equitativas. El mercado del comercio electrónico de la UE sigue abierto, pero esto no puede ir en detrimento de los consumidores y las empresas europeos. Las mercancías que entren en la Unión deben cumplir las mismas normas de conformidad y trazabilidad que las mercancías vendidas en nuestro mercado único. Las plataformas y los vendedores que se benefician de los consumidores europeos deben regirse por las mismas normas que las empresas europeas. La eliminación de la exención de minimis no hace más que adaptar nuestro sistema aduanero a la realidad actual del comercio, lo que se traduce en una competencia más justa, una aplicación más rigurosa y una mejor protección de los consumidores».
