CROEM liderará una estrategia regional para defender la plena capacidad del Corredor Mediterráneo en la Región de Murcia

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La Confederación advierte de que concentrar viajeros y mercancías en una misma infraestructura generaría un cuello de botella que condicionaría durante décadas la competitividad logística, industrial y exportadora regional

CROEM liderará una estrategia regional para defender la plena capacidad del Corredor Mediterráneo en la Región de Murcia

La Comisión Ejecutiva y la Junta Directiva de CROEM, reunidas ayer, 14 de julio, volvieron a situar el Corredor Mediterráneo entre las prioridades estratégicas para el futuro económico de la Región de Murcia. La organización empresarial alertó de los riesgos derivados de las decisiones que están adoptando el Ministerio de Transportes y ADIF en relación con el tramo sur de esta infraestructura por su impacto directo en la competitividad regional, la atracción de inversiones y la posición de Murcia dentro de los grandes corredores logísticos europeos.

CROEM considera que la solución actualmente planteada deja a la Región en una clara desventaja respecto a otros territorios del eje mediterráneo. Tal y como ya han denunciado las cámaras de comercio regionales, el diseño previsto concentra, a partir de la estación de San Isidro, el tráfico de viajeros y mercancías sobre una misma infraestructura hasta Murcia, Cartagena y Lorca, rompiendo así el modelo de doble corredor —uno para pasajeros y otro para mercancías— implantado en el resto del eje mediterráneo europeo.

A juicio de la Confederación, esta configuración convierte a la Región de Murcia en el único tramo del Corredor Mediterráneo donde ambos tráficos comparten capacidad, con el consiguiente riesgo de generar un cuello de botella ferroviario. Esta limitación reducirá la eficiencia operativa de la infraestructura y condicionará su crecimiento futuro, precisamente en un momento en el que el transporte ferroviario de mercancías está llamado a desempeñar un papel decisivo en la competitividad de las empresas y en la transición hacia una logística más sostenible.

Las consecuencias económicas, advierte CROEM, serán especialmente relevantes para el tejido industrial y exportador de la Región, el Puerto de Cartagena, las futuras plataformas logísticas y los nuevos proyectos empresariales vinculados al transporte ferroviario de mercancías. En un contexto europeo en el que la logística es un factor clave para la localización de inversiones, disponer de una infraestructura con capacidad limitada supondrá una desventaja competitiva difícilmente reversible.

La organización empresarial subraya que esta reivindicación no responde únicamente a una cuestión territorial. CROEM considera que lo que está en juego es también la eficiencia económica nacional y europea de una infraestructura integrada en la Red Transeuropea de Transporte, que debe mantener criterios homogéneos de capacidad, continuidad y funcionalidad en todo su recorrido. Romper ese principio en el acceso a la Región de Murcia supondrá consolidar un desequilibrio que afectará no solo a la economía regional, sino también al conjunto del arco mediterráneo español.

Ante este escenario, CROEM impulsará una estrategia coordinada, estable y basada en argumentos técnicos que sitúe esta cuestión en la agenda política nacional y europea. Para ello, la Confederación considera necesario avanzar en la identificación precisa de las demandas, entre ellas la ejecución de una variante específica para mercancías en Murcia, la preservación de la línea convencional hacia Cartagena para uso logístico y el impulso del corredor ferroviario con Albacete y el centro peninsular.

Asimismo, CROEM apuesta por acompañar estas demandas de estudios técnicos independientes que cuantifiquen el impacto económico, logístico y territorial que tendría la interrupción del doble corredor ferroviario en la Región de Murcia.

La Confederación considera igualmente imprescindible constituir una alianza sólida entre organizaciones empresariales, cámaras de comercio, Autoridad Portuaria, sectores industriales, logísticos y exportadores, con el objetivo de defender una posición común. Esta alianza debe extenderse también a otros territorios cuyos intereses convergen en la continuidad y plena funcionalidad del Corredor Mediterráneo, reforzando así el peso de la reivindicación.

CROEM plantea, además, intensificar la interlocución institucional con el Ministerio de Transportes, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, ADIF, la Comisión Europea y el Coordinador Europeo del Corredor Mediterráneo. Todo ello debe ir acompañado de una estrategia de comunicación sostenida que permita trasladar a la sociedad que esta decisión no afecta únicamente al transporte ferroviario, sino también al empleo, las exportaciones, la industria y la capacidad de crecimiento de toda la Región.

El objetivo, concluye CROEM, no debe limitarse a corregir una decisión técnica, sino a garantizar que la Región de Murcia disponga de las mismas oportunidades de desarrollo que el resto de territorios conectados por el Corredor Mediterráneo. La continuidad del doble corredor ferroviario para mercancías y pasajeros no constituye un privilegio, sino una condición indispensable para asegurar la competitividad futura de la economía regional y consolidar el papel de Murcia como nodo logístico e industrial del Mediterráneo occidental.

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