Las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres y es necesario actuar para cambiarlo

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Las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres y es necesario actuar para cambiarlo

"No se trata de una guerra de sexos sino de una cuestión de justicia social". "Para lograr una sociedad en la que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres, todo el mundo tiene que aportar su granito de arena", afirma Laura Sagnier

Laura Sagnier, autora de la investigación "Las mujeres HOY: cómo son, qué piensan y como se sienten" presenta una campaña para que cada mujer y cada hombre, a nivel individual, colectivo o profesional, haga su aportación para conseguir una sociedad realmente igualitaria con el hashtag: #SameOpportunitiesForWomen.

Los datos: en el desequilibrado reparto de las cargas familiares se sitúa el origen de esta desigualdad.

El estudio “Las mujeres HOY: cómo son, qué piensan y cómo se sienten las mujeres en España” le pone cifras a esta desigualdad. (Ver gráficos)

A pesar de que las parejas son cada día más igualitarias en lo que respecta al reparto de los gastos familiares, siguen siendo muy desequilibradas en lo relativo a los trabajos en casa.

Las mujeres con trabajo remunerado que conviven con un hombre soportan más del doble (67%) de las tareas del hogar que su compañero del sexo opuesto (29%). Del 4% restante se ocupa la ayuda remunerada.

Las mujeres que han sido madre, tienen trabajo remunerado, y conviven con un hombre soportan más del doble (68%) de las tareas del cuidado y educación de sus hijos que el padre (29%).

La distribución de tareas en el hogar y la familia es más equitativa en las parejas donde ella tiene estudios superiores. Aun así, en estos casos, apenas el 37% son parejas equilibradas siendo que en el 63% restante, ellas realizan más tareas de la casa y de los hijos que sus compañeros del sexo opuesto.

El día tiene 24 horas. Si las mujeres con los “3 frentes” en su vida (trabajo remunerado, hijos y viven en pareja) soportan casi en solitario las tareas de la casa y el cuidado y educación de los hijos, resulta que, muchas realizan una doble jornada: trabajan 13 horas al día (más de 7 en su trabajo remunerado y casi 6 en la casa y con los hijos). En consecuencia, disponen de menos de 2 horas al día para ellas en casa: el tiempo de asearse y vestirse por la mañana y de realizar la operación inversa por la noche. Este desequilibrio entre horas de trabajo y tiempo para ella, día tras día, y año tras año, mientras el hijo menor no es del todo independiente, supone un gran desgaste físico y emocional.

Con la llegada de los hijos, el reparto de las cargas familiares entre los dos miembros de la pareja se desequilibra todavía más: las mujeres pasan a destinar a las tareas familiares 2,5 horas más de media al día mientras que el padre pasa a destinarles, de media 45 minutos. Esto significa que las mujeres asumen el 76% de las nuevas tareas que se derivan del nacimiento del hijo.

A pesar de que en la última generación se ha evolucionado de forma favorable en el reparto entre el padre y la madre del cuidado y educación de los hijos, si no se acelera el ritmo, para que se iguale el peso entre el padre y la madre, faltan entre dos y tres generaciones.

La situación de desequilibrio permanente y sostenido al que muchas mujeres se enfrentan, año tras año, a diario, acaba suponiendo que, de las que tienen experiencia en el mercado laboral, una de cada cinco termina dando prioridad a su vida familiar en detrimento de la laboral. Las que optan por esta vía alcanzan su valor máximo entre las mujeres con el nivel de estudios más bajos (son el 38%) y se sitúan en el mínimo entre las mujeres con el nivel de estudios más alto (son el 15%).

Las implicaciones: ¿Cómo afecta este desequilibrado reparto de las cargas familiares a la vida de las mujeres?

Este desigual reparto del trabajo doméstico tiene importantes consecuencias en los distintos ámbitos de la vida de las mujeres:

Menor rendimiento y menores oportunidades de carrera en el ámbito laboral. Las mujeres llegan a sus puestos de trabajo mucho más cansadas que sus compañeros del sexo opuesto lo que afecta su rendimiento y su mayor necesidad de conciliación acaba perjudicando su carrera profesional.

Mayor frustración y mayores índices de divorcio en el ámbito sentimental. Muchas mujeres se sienten defraudadas por la actitud y el comportamiento de su pareja, multiplicándose los índices de divorcio, sobre todo en los casos en que la mujer es económicamente independiente.

Medicación y cuidados en el ámbito de la salud: Muchas mujeres están agotadas por lo que a menudo requieren tratamientos de salud específicos para poder lidiar a diario con sus complejas situaciones vitales.

Las causas: ¿Por qué existe este desequilibrio?

El desequilibrado reparto en las cargas familiares solo puede explicarse por la existencia de estereotipos y sesgos en los roles que la sociedad otorga a las mujeres y a los hombres, sobre todo, a partir del momento en que ellas se estrenan en la maternidad.

Para lograr que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres, la fórmula mágica pasa por la decidida involucración de las instituciones educativas, los medios de comunicación y los núcleos familiares. Todos tienen la obligación y la responsabilidad de luchar contra el desequilibrio que tanto perjudica a las mujeres.

El reto: ¿Qué puede hacer cada persona para cambiarlo?

A nivel individual

Madres, padres, abuelas, abuelos, tías, tíos, etc.

  • Predicar con el ejemplo en su relación de pareja.
  • Fomentar las conversaciones sobre la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres tomando como punto de partida las situaciones cotidianas de machismo o micromachismo.
  • Educar igual a hijos e hijas.

Jóvenes, tengan o no una relación de pareja

  • Buscar el respeto en las relaciones con sus amigos y amigas.
  • Antes de iniciar la convivencia, buscar la corresponsabilidad desde el principio. No se trata de que cada uno haga la mitad de cada tarea sino de distribuirlas de la forma más conveniente a cada uno.
  • Antes de tener hijos, hablar de cómo será el reparto de su cuidado y educación.

A nivel colectivo o profesional

Periodistas o influencers

  • Difundir, de forma regular, indicadores que pongan de manifiesto que aún se está lejos de lograr la igualdad de oportunidades.
  • No centrar el discurso en la violencia de género, como si fuera el único indicador de desigualdad.
  • Poner en valor a las mujeres que puedan ser claros referentes en diversos ámbitos (no solo las de los sectores más mediáticos)

Empresarias/os o directoras/es de RRHH

  • Desarrollar políticas de gestión de personas que garanticen la no discriminación por cuestiones de sexo y penalizar públicamente las situaciones de discriminación por género.
  • Desarrollar políticas de gestión de personas que garanticen, en la medida de lo posible, flexibilidad horaria para aquellas madres y padres con hijos pequeños.

Fundaciones y organismos públicos y privados

  • Fomentar charlas y otras actividades de sensibilización para hombres y mujeres.
  • Patrocinar investigaciones y actividades que contribuyan a paliar el desequilibrio de oportunidades.

Partidos políticos o equipos de gobierno

  • Dar visibilidad a la desigualdad.
  • Implantar medidas que favorezcan la igualdad de género y garantizar su aplicación.
  • Garantizar el correcto tratamiento de estas cuestiones de género en la educación obligatoria, desde el principio y adaptada a la edad de los alumnos.

Profesorado en parvularios, colegios, institutos o universidades

  • Garantizar la adecuada formación del profesorado en lo relativo a cómo educar en la igualdad de género.
  • Fomentar las conferencias de sensibilización a alumnos, padres y profesores.

Sobre “Las MUJERES hoy: cómo son, qué piensan y cómo se sienten las mujeres en España”

Es el estudio más completo sobre las mujeres en España, no solo por el universo de mujeres incluidas (15 millones) sino también por el amplio abanico de temáticas investigadas: personalidad, formación y hábitos; la pareja; los hijos; el trabajo no remunerado y el reparto de las cargas familiares con la pareja; el trabajo remunerado; la familia extendida, los amigos y el tipo de entorno; y el nivel de felicidad.

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