Febrero es el Mes Mundial del Animal de Compañía, una oportunidad para destacar la importancia de los animales en la vida de las personas, incluido el lugar de trabajo. Empresas de todo el mundo han adoptado políticas favorables a las mascotas, que permiten a los empleados llevar a sus animales a la oficina o trabajar a distancia cuando es necesario. Según las investigaciones, esta práctica puede reducir el estrés y aumentar la productividad.
La relación entre los humanos y sus mascotas va mucho más allá del afecto. Los estudios publicados en revistas como Anthrozoös y Journal of Veterinary Behavior demuestran que la mera presencia de una mascota puede liberar hormonas del bienestar, como la oxitocina y la serotonina, que reducen la ansiedad y mejoran la concentración. En el entorno empresarial, esto se traduce en una jornada laboral más ligera y productiva, en la que los profesionales se sienten menos abrumados y más motivados.
Un estudio reciente publicado en el International Journal of Workplace Health Management refuerza que la presencia de animales en el entorno corporativo mejora la satisfacción de los empleados y contribuye a una cultura organizativa más positiva. Además, la investigación indica que los empleados que trabajan junto a sus mascotas tienen niveles de estrés significativamente más bajos a lo largo del día.
Para Juliana Queissada, CEO de Queissada Comunicación, que opera en Brasil y España, la adopción de políticas favorables a las mascotas ha demostrado ser un diferenciador competitivo para muchas empresas. “Las mascotas tienen un impacto emocional positivo en el lugar de trabajo, mejorando el clima organizativo y estimulando la creatividad. En las empresas que adoptan esta práctica, observamos un aumento de la motivación y un entorno más colaborativo”, afirma.
Los espacios de coworking también han adoptado el modelo, como Rambla Catalunya, que permite mascotas en sus instalaciones y fomenta un ambiente de trabajo más acogedor. La tendencia apunta a una mayor flexibilidad en las rutinas corporativas, lo que aporta beneficios tanto a los empleados como a las empresas.
Además de los aspectos emocionales, también hay un impacto social positivo. Las empresas que adoptan esta política suelen reforzar su posicionamiento de marca, mostrándose más humanizadas y preocupadas por el bienestar de sus empleados. Esto puede atraer talentos que busquen un entorno más flexible e innovador, contribuyendo a una cultura organizativa más moderna y comprometida.
Con una creciente adopción de esta cultura, los expertos creen que, en el futuro, cada vez más organizaciones ofrecerán estructuras y políticas que permitan a los humanos y a sus mascotas convivir, fomentando al mismo tiempo el bienestar y la productividad. Al fin y al cabo, ¿quién no querría que un compañero de trabajo de cuatro patas trajera alegría y equilibrio a su vida diaria?
