Zuriñe Alonso: La profesora que se coronó reina. Una lección de vida

Fuente:

Por José Luis Ortiz Güell

Zuriñe Alonso: La profesora que se coronó reina. Una lección de vida

A los 44 años, sin buscarlo, ganó Mrs. World Bilbao. No fue un concurso de belleza. Fue una clase magistral sobre autoestima, tiempos rotos y el poder de decir 'por qué no'. Esta es su historia, sin filtros.

En un mundo que a menudo nos susurra que el brillo tiene fecha de caducidad, que los sueños se marchitan con los años y que los escenarios son solo para algunos, la historia de Zuriñe Alonso llega como un terremoto silencioso.

Imaginen esto: una mujer de 44 años. Profesora. Sus días transcurren entre aulas, corregir exámenes y responsabilidades cotidianas. Su uniforme: la ropa cómoda para trabajar. Su escenario: una pizarra. Su público: jóvenes que buscan su lugar en el mundo.

Y sin embargo...

Un día, esta misma mujer se vistió de luces, cruzó una pasarela y se coronó Mrs. World Bilbao. No como un acto de rebeldía vacía, sino como un testimonio viviente de que nuestra segunda -o tercera- historia puede ser la más hermosa.

Esto no es un cuento de hadas. Es más poderoso: es real. Es la prueba de que a veces, el acto más revolucionario es simplemente atreverse a decir "¿por qué no?" cuando todo -incluso nuestra propia cabeza- nos dice "ya no".

Hoy conversamos con Zuriñe no sobre reinas y coronas, sino sobre cicatrices convertidas en fuerza. Sobre el momento en que una mujer mira su reflejo y decide dejar de preguntarse "¿puedo?" para simplemente hacerlo.

Porque su historia no es sobre ganar un certamen. Es sobre ganarse a sí misma.

uriñe, en tu vida cotidiana, entre clases y responsabilidades, ¿qué fue exactamente ese "clic", ese susurro interno, que te hizo decir "me presento" al certamen? ¿Fue un impulso o una idea que maduró con el tiempo?

No fue un impulso repentino ni un sueño de infancia.

Fue más bien un proceso silencioso. Durante mucho tiempo fui dejando cosas para después: tiempo para mí, mirarme con cariño, escucharme. El "clic" llegó cuando me di cuenta de que siempre encontraba razones para no hacer cosas: la edad, las obligaciones, el miedo al qué dirán... y un día pensé: ¿y por qué no ahora? Sentí que, pasara lo que pasara, ya estaba ganando por atreverme.

2. Como profesora, cada día influyes en jóvenes que se forman su propia imagen. ¿Cambió en algo la manera en la que ahora hablas con tus alumnas y alumnos sobre autoestima o sobre atreverse después de esta experiencia?

Sí, cambió, y bastante. Antes hablaba de autoestima desde la teoría; ahora lo hago desde la experiencia.

Mis alumnas y alumnos han visto que atreverse no es algo reservado a una edad o a un perfil concreto. Intento transmitirles que no tienen que esperar el momento "perfecto", porque ese momento casi nunca llega; lo deben elegir ellos mismos

3. Normalmente, tú eres quien evalúa. De repente, un jurado te evaluaba a ti. ¿Qué se siente al estar en el otro lado, exponiéndote de una manera tan vulnerable?

Fue incómodo y, al mismo tiempo enriquecedor. Sentí miedo, claro; pero esa vulnerabilidad me ayudó a entender mejor lo difícil que es exponerse, y a ser más empática, tanto conmigo misma como con los demás.

4. Mrs. Universe for Peace, Mrs. World... los títulos hablan de "mundo" y "paz". Más allá de la competición, ¿qué significado personal le das a representar estos conceptos ahora, con tu historia a cuestas?

Para mí, "mundo" y "paz" no son palabras grandes, sino algo muy cotidiano. Representarlas tiene que ver con empezar por una misma: hacer las paces con tu historia, con tu cuerpo y con tus decisiones, y desde ahí, extrapolarlo a todo lo demás. No siento que represente un ideal, sino un camino real, imperfecto, donde el respeto y la empatía —hacia una misma y hacia los demás— son la verdadera victoria.

5. Hablas de mirarse al espejo con cariño y ver la historia vivida. Si tuvieras que dar un ejercicio concreto a una mujer que hoy se mira con dureza, ¿cuál sería? ¿Qué debería buscar en su propio reflejo?

Le diría que, durante unos segundos, deje de buscar defectos y se pregunte qué ha superado. Que mire su reflejo como miraría a una amiga: con respeto y sin juicio. En ese espejo no hay que buscar perfección, sino verdad. Cada línea, cada gesto, cuenta una historia de resistencia, aprendizaje y valentía. Y eso también es belleza.

6. Muchas personas tienen un "certamen" pendiente: un sueño, un cambio, un riesgo que no se atreven a tomar. Si tuvieras que darles solo una razón, la más contundente, para dar el paso, ¿cuál sería?

La razón más poderosa para dar ese paso es que la vida solo se vive una vez, y cada sueño que dejamos pendiente es una oportunidad que nos negamos a nosotras mismas. Dar el paso significa atreverte a descubrir de lo que eres capaz y no quedarte con la duda de "qué habría pasado si…" A veces, el miedo nos detiene, pero la satisfacción de haberlo intentado siempre supera al arrepentimiento de no haberlo hecho."

7. Para terminar, Zuriñe: si dentro de 20 años, una niña que hoy es tu alumna te ve en un video de este certamen y descubre tu historia, ¿qué te gustaría que pensara de la mujer que ve en pantalla?

Me gustaría que viera a una mujer que se atrevió a vivir su vida, que no dejó que los miedos o la edad marcaran su camino, y que supiera que siempre es posible reconciliarse consigo misma y perseguir lo que importa.

Al final de nuestra conversación, una verdad queda suspendida en el aire, más tangible que cualquier corona: el verdadero reinado no ocurre en escenarios con focos, sino en los rincones silenciosos donde una mujer decide romper sus propios límites.

Zuriñe Alonso no necesita un cetro para ser reina. Lo lleva dentro. En cada clase que imparte, en cada mirada que devuelve al espejo, en cada semilla de coraje que planta en sus alumnas y en todas las mujeres que hoy, tras leer su historia, se preguntan por primera vez en años: "¿y por qué no yo?".

Su corona más valiosa no brilla bajo los reflectores. Brilla en la oscuridad de las dudas, iluminando el camino para otras. Brilla cuando una mujer de 50, 60 o 70 años lee estas palabras y siente, por primera vez en décadas, ese hormigueo olvidado de la posibilidad.

Porque Zuriñe no ha ganado solo un título. Ha ganado una batalla contra el monstruo más sigiloso: la creencia de que hay un tiempo para vivir y otro para dejar de hacerlo. Y con su victoria, nos ha recordado a todos que nuestra historia no está escrita en piedra, sino en decisiones.

La última pregunta, entonces, no es para ella. Es para quien esté leyendo esto: ¿Qué escenario estás esperando para subir? ¿Qué corona invisible estás posponiendo?

Porque si una profesora de Bilbao puede convertir un aula en palacio y un certamen en lección de vida, imagina lo que tú podrías hacer con tu propio "¿por qué no?".

El brillo no entiende de edades. Solo entiende de valentía. Y tú, ¿a qué te atreves hoy?

Zuriñe Alonso: La profesora que se coronó reina. Una lección de vida - 1, Foto 1
Murcia.com