"Por el contrario" afirma Eva Moreno, sexóloga de Gleeden "lo que es preocupante es no sentir nunca atracción por nadie, más allá de tu propia pareja, porque no es natural"
Enero de 2026 Sentir atracción por una persona fuera de la pareja no solo es más común de lo que parece, sino que, además, es completamente normal desde el punto de vista psicológico y neurocientífico. Lejos de ser un signo de infidelidad o de desamor, esta experiencia forma parte natural de la condición humana.
"El cerebro humano está programado para buscar la novedad, es un rastreador constante de estímulos nuevos. La dopamina —el neurotransmisor asociado al placer y la motivación— se activa ante lo nuevo, lo diferente o lo que despierta curiosidad. Y la dopamina no entiende de estados civiles ni compromisos: simplemente reacciona", afirma Eva Moreno, sexóloga de Gleeden, la primera plataforma europea de encuentros extramatrimoniales y no monógamos pensada por y para mujeres, con más de 13 millones de usuari@s en todo el mundo y 1,2 millones en España.
En este sentido, en el entorno laboral, un espacio donde se comparten largas jornadas, proyectos y retos, la conexión emocional o física puede surgir de manera natural. "Que te guste un compañero o compañera no implica que tu relación vaya mal ni que quieras ser infiel. Simplemente indica que tu cerebro funciona y que eres una persona viva y sensible a lo que te rodea", añade Moreno.
"Lo importante" subraya la experta de Gleeden "no es la atracción en sí, sino qué se hace con ella. Si esa persona empieza a ocupar demasiado espacio en la mente —buscando coincidir, fantaseando, o prestando más atención a su presencia que a la propia pareja—, puede ser una señal de que algo requiere atención".
"La monogamia es un acuerdo social, no una anulación del deseo. Todos seguimos observando, sintiendo y valorando la belleza en otras personas, incluso estando enamorados. Lo importante es mantener la coherencia entre lo que sentimos y las decisiones que tomamos", concluye Moreno. Por eso, la atracción hacia otros no invalida la monogamia, pero sí invita a reflexionar sobre ella como un acuerdo de relación, no como una negación del deseo humano. Somos seres que miran, sienten y conectan, incluso cuando aman.
Al fin y al cabo, el inicio de un nuevo año invita a replantearnos quiénes somos, qué deseamos y cómo nos vinculamos. Abrirse a nuevas experiencias no siempre significa romper con lo que tenemos, sino entendernos mejor.
