Banbu, la marca española de cosmética natural sin disruptores endocrinos, se ha consolidado en el mercado gracias a su modelo ético respetuoso con la salud y el planeta
La cosmética sin disruptores endocrinos se perfila como una de las grandes tendencias de consumo para 2026. Cada vez más estudios científicos avalan los beneficios estos productos respetuosos con la salud de las personas y el planeta. Eso, junto con una mayor sensibilidad social hacia la salud hormonal y el impacto de determinados ingredientes en el organismo, están impulsando un cambio profundo en la manera de formular, comunicar y elegir los productos de cuidado personal.
Según informes del sector, el mercado global de la clean beauty, alcanzó un valor de 6.240 millones de euros en 2024, y se espera que crezca a una tasa compuesta anual del 13,8% entre 2025 y 2032, reflejando una demanda sostenida de formulaciones más limpias y respetuosas con la salud. Estudios recientes también han destacado que numerosos productos de cuidado personal contienen sustancias con actividad endocrina, lo que genera un mayor escrutinio tanto por parte de investigadores como de organismos reguladores.
En esta evolución del mercado se enmarca Banbu, marca española de cosmética natural y ecológica fundada en 2021. La compañía desarrolla cosmética sin agua, con fórmulas concentradas y certificación COSMOS, y ha construido su propuesta sobre tres pilares fundamentales: eficacia, sostenibilidad y transparencia. "Hoy en día, el consumidor no se conforma únicamente con un producto que funcione, quiere saber qué contiene, cómo se ha formulado y qué impacto tiene tanto en la salud como en el entorno", subraya Verónica Díez, CMO y confundadora de la compañía.
La compañía formula sus productos desde una visión de cosmética natural y consciente, priorizando ingredientes de origen natural, veganos y respetuosos con la piel y el entorno. Sus fórmulas evitan componentes agresivos y reducen al máximo el uso del agua, apostando por productos sólidos y altamente concentrados que minimizan el impacto ambiental. Todo el proceso se apoya en criterios de sostenibilidad real, desde la selección de materias primas biodegradables hasta el diseño de envases sin plástico, reciclables o reutilizables.
La ciencia y la regulación marcan el nuevo rumbo de la cosmética
El interés científico y regulatorio alrededor de los disruptores endocrinos también está contribuyendo a esta evolución de mercado. En la Unión Europea, los esfuerzos por identificar, evaluar y gestionar estas sustancias se han intensificado, con metodologías avanzadas que permiten analizar tanto la actividad endocrina como posibles efectos adversos.
La tendencia también se apoya en la evolución del marco técnico y regulatorio europeo. A nivel comunitario, el enfoque sobre disruptores endocrinos se articula a través de varios instrumentos y organismos, entre ellos la ECHA, que mantiene una lista de evaluación de sustancias en revisión por posible alteración endocrina. En el ámbito específico de cosmética, el Scientific Committee on Consumer Safety (SCCS) de la Comisión Europea publica dictámenes científicos que se utilizan como referencia para decisiones regulatorias. Por ejemplo, sus opiniones sobre determinados filtros UV abordan preocupaciones relativas a posibles propiedades de disrupción endocrina y concluyen límites de uso seguros cuando procede.
Además, el debate científico continúa refinando métodos y criterios de identificación. En 2025, la OCDE publicó un informe centrado en cómo abordar la identificación de disruptores endocrinos en el marco del Sistema Globalmente Armonizado de clasificación y etiquetado, lo que anticipa una etapa de mayor estandarización metodológica y comparabilidad entre evaluaciones.
"Todo apunta a que la cosmética de los próximos años estará cada vez más guiada por el conocimiento científico, la responsabilidad regulatoria y la capacidad de las marcas para ofrecer información clara y honesta —señala Verónica Díez, CMO y cofundadora de Banbu—. En ese escenario, la formulación cuidadosa y la transparencia dejan de ser un valor añadido para convertirse en una exigencia básica del consumidor y del propio sector".
