Donde el agua y la naturaleza se reencuentran: la mirada silenciosa de Jesús Moreno Privado en las Tablas de Daimiel

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Su regreso a la fotografía se produce desde una madurez serena y consciente. En sus instantáneas, el humedal aparece como un organismo vivo y complejo

Donde el agua y la naturaleza se reencuentran: la mirada silenciosa de Jesús Moreno Privado en las Tablas de Daimiel

Maylene Cotto Andino

Hay fotógrafos que buscan el impacto inmediato y otros que prefieren lapersistencia de lo esencial. La obra reciente de Jesús Moreno Privado pertenece, con claridad, a esta segunda estirpe: una fotografía que no irrumpe, sino quepermanece; que no conquista el espacio, sino que lohabita. Sus imágenes de lasTablas de Daimielno aspiran a dominar el paisaje ni a subrayar lo extraordinario, sino aescucharlo que el territorio revela cuando se le concede tiempo y respeto.

Con una amplia trayectoria fotográfica, construida desde la observación paciente y una relación honesta con el entorno, Moreno Privado ha ido afinando un lenguaje visual donde la técnica —precisa, contenida, nunca exhibicionista— se pone al servicio de la sensibilidad. Tras un prolongado período de retirada de la actividad pública, dedicado a atender responsabilidades familiares y al cuidado de sus hijos,su regreso a la fotografía se produce desde una madurez serena y consciente. En esta nueva etapa, lejos de suponer una ruptura, esa pausa vital se integra en la obra y se traduce en una mirada aún más contenida y profunda, consolidándolo con firmeza como un profesional del lente fotográfico.

En estas fotografías, el humedal aparece como un organismo vivo y complejo: el agua no es solo superficie, es memoria en movimiento; la vegetación no es decorado, es respiración y arraigo; la luz no es un recurso estético, es tiempo sedimentado. Cada encuadre parece suspendido en un instante irrepetible que, sin embargo, el espectador reconoce como propio, casi íntimo.

Las imágenes recogen ladelicadeza de un equilibrio frágil, pero lo hacen sin dramatismos ni retóricas forzadas.Hay silencio, hay espera, hay una ética de la mirada que rehúye el exceso y confía en la sugerencia. Así como Garcilaso en las Églogas evoca el paisaje uniéndolo a su ser y a su alma, el fotógrafo no fuerza la escena ni la interrumpe: simplemente la acompaña. Se sitúa en el límite exacto entre presencia y retirada, permitiendo que el paisaje se exprese sin ser violentado por la cámara.Así, las Tablas de Daimiel emergen no solo como un espacio natural protegido, sino como un territorio moral, donde cada imagen recuerda la vulnerabilidad de lo que existe y la responsabilidad de quien lo observa.

En esta serie, la naturaleza no es espectáculo ni postal; esrelación. La mirada de Moreno Privado invita a una contemplación desacelerada, meditativa, en la que los pequeños gestos —un reflejo quebrado, una línea de agua que se pierde, una presencia animal muchas veces en pleno vuelo— adquieren una densidad simbólica y poética. Son fotografías que no se consumen de un vistazo: reclaman atención, pausa, meditación y una disposición interior poco frecuente en tiempos de inmediatez y de prontitud.

Esta obra confirma a Jesús Moreno Privado como un autor que entiende la fotografía de naturaleza no solo como un ejercicio estético, sino como unacto de responsabilidad y cuidado. Sus imágenes no clausuran un discurso ni dictan conclusiones; abren, más bien, una conversación silenciosa sobre el vínculo entre paisaje, tiempo, conciencia y esencia humana. En un contexto marcado por la urgencia, el ruido visual y la sobreexposición, su trabajo propone otra forma de estar en el mundo:mirar despacio, sin poseer.

Quizá ahí resida la fuerza más profunda de estas fotografías. No en lo que muestran de manera explícita, sino en lo que preservan: la posibilidad de una mirada respetuosa, atenta y humilde.Una mirada que devuelve al agua su derecho a recordar, al paisaje su dignidad, y al espectador la responsabilidad —y el privilegio— de mirar sin invadir.En tiempos de saturación visual y de apropiación constante de la naturaleza como objeto, esta obra propone una forma distinta de estar frente al mundo, de escuchar agradecidos el silencio de nuestro interior. Las imágenes de Jesús Moreno Privado no reclaman atención; la merecen.Y en ese silencio sostenido, la fotografía se revela como una prolongación de la sensibilidad de quien mira, una forma silenciosa de acompañar el mundo de detenerlo, para entenderlo mejor.

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