El bienestar no es un eslógan: Decálogo de higiene para mejorar la experiencia del cliente y el bienestar laboral

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El bienestar no es un eslógan: Decálogo de higiene para mejorar la experiencia del cliente y el bienestar laboral

En un entorno donde el bienestar laboral y la experiencia del cliente son prioritarios, la higiene se convierte en un factor clave que trasciende la limpieza, protegiendo a las personas, optimizando recursos y reforzando la confianza del cliente. Con más de 60 años de experiencia, PAPELMATIC propone un decálogo de buenas prácticas que invita a reflexionar sobre cómo una gestión consciente de la higiene mejora el bienestar de los equipos, la marca y el servicio al cliente

En un momento en el que las organizaciones sitúan el bienestar de las personas y la experiencia del cliente en el centro de su estrategia, la higiene se consolida como uno de los pilares más relevantes para construir entornos seguros, confiables y coherentes. Lejos de ser un aspecto secundario, la forma en que se gestiona la higiene influye directamente en cómo trabajan los equipos, cómo se sienten los clientes y qué imagen proyecta una empresa en su día a día.

Más allá de la limpieza, la higiene influye directamente en la seguridad microbiológica, en la prevención de bajas laborales y en la sensación de cuidado que transmite una organización. En este contexto, el enfoque customer centric adquiere una nueva dimensión: cuidar al cliente también implica prestar atención a cómo se siente en los espacios que utiliza, desde un aseo, hasta una zona común o una recepción, donde los detalles cotidianos hablan, muchas veces, más que cualquier mensaje corporativo.

Desde esta perspectiva, PAPELMATIC, empresa especializada en higiene profesional con más de 60 años de experiencia, propone repensar la higiene como un elemento estratégico de bienestar laboral y de experiencia de cliente. No se trata solo de limpiar, sino de tomar decisiones informadas, basadas en evidencias científicas, que permitan proteger a las personas, optimizar recursos y reforzar la confianza en la organización.

En palabras de Pau Fornt, director general de PAPELMATIC: "Durante años, la higiene se ha tratado como una obligación. Hoy se sabe que es una herramienta clave de prevención, bienestar y reputación. Las empresas que se preguntan si realmente están cuidando a sus equipos y a sus clientes desde la higiene son las que marcan la diferencia. No basta con cumplir, hay que hacerlo bien."

Ante este contexto, el equipo de expertos en seguridad y prevención de PAPELMATIC ha elaborado un decálogo de buenas prácticas con el objetivo de invitar a las organizaciones a detenerse y reflexionar sobre cómo están gestionando la higiene en su día a día, y descubrir oportunidades para mejorar el bienestar de sus equipos y la experiencia de sus clientes desde un enfoque consciente, riguroso y estratégico.

1.Garantizar la seguridad microbiológica en el lavado de manos

Uno de los riesgos más subestimados reside en los dispensadores de jabón rellenables a granel. Aunque habituales, la ciencia ha demostrado que son un foco de problemas, ya que, por ejemplo, un estudio publicado en el Journal of Environmental Health revela que el 25% de estos dispensadores están contaminados con bacterias.

Asimismo, el uso de jabón contaminado puede tener un efecto inverso al deseado, aumentando la presencia bacteriana en hasta 26 veces y contribuyendo a la propagación de infecciones, al incremento de enfermedades en el entorno laboral y, en consecuencia, a un mayor número de bajas, especialmente en periodos de alta incidencia como los meses de invierno.

Por ello, se recomienda la transición hacia sistemas de carga sellada, donde el producto permanece hermético y libre de patógenos externos durante todo su uso, reduciendo drásticamente el riesgo de contaminación cruzada. Además, combinados con dispensadores de dosificación controlada, estos sistemas favorecen un uso más racional del jabón, generando un ahorro tangible de producto y permitiendo una gestión más eficiente de los costes.

2.Priorizar la celulosa frente a los secadores de aire

El método de secado de manos tiene un impacto directo en la calidad del aire que respiran empleados y clientes. Investigaciones de referencia, como la publicada en el Journal of Hospital Infection, señalan que los secadores de aire tienen un potencial significativo para dispersar microbios por el ambiente, lo que puede comprometer la bioseguridad de todo el espacio.

A diferencia del papel, estos dispositivos pueden aerosolizar virus y bacterias residuales de las manos mal lavadas, lanzándolos al aire y a las superficies cercanas. De esta manera, aumenta el riesgo de inhalación de patógenos y de contaminar la ropa de los usuarios, facilitando que las bacterias salgan del baño y se propaguen por otras zonas de la empresa.

En este sentido, el uso de papel secamanos de celulosa se impone como la opción más segura, ya que elimina los microorganismos residuales mediante la fricción mecánica y sin esparcirlos. Asimismo, la implementación de dispensadores con sistema de corte automático (autocut) garantiza que el usuario emplee únicamente el papel que va a utilizar, permitiendo un control estricto del consumo para evitar cualquier tipo de desperdicio innecesario.

3.Proteger al trabajador exterior de la radiación

El bienestar corporativo no debería limitarse solo a la oficina. Sectores como la logística, la construcción o el mantenimiento exponen a sus equipos a la radiación solar, un factor crítico en cuanto a riesgos laborales. De hecho, un análisis de la revista Medicina y Seguridad del Trabajo confirma que los trabajadores al aire libre son el grupo que presenta con mayor frecuencia patologías dermatológicas, siendo el cáncer de piel no melanocítico la más referenciada.

Ignorar esta realidad no solo pone en peligro la salud a medio y largo plazo de la plantilla, sino que contraviene la ética del cuidado que exige el mercado actual. La exposición sin protección acelera el envejecimiento prematuro y aumenta exponencialmente las probabilidades de desarrollar lesiones graves, lo que repercute directamente en la salud laboral y la imagen de la compañía.

Para mitigar este riesgo, es necesario integrar dispensadores de crema solar profesional como parte del Equipo de Protección Individual (EPI) en las zonas de entrada y salida, así como vestuarios y lugares comunes. Además, facilitar el acceso a fotoprotección ayuda a integrar la prevención en la rutina diaria, demostrando una actitud de preocupación y cuidado a los trabajadores, por parte de la empresa.

4.Implementar la equidad mediante la higiene menstrual

La verdadera inclusividad se demuestra cubriendo todas las necesidades básicas del equipo, no solo las aparentes. No ofrecer soluciones para una necesidad biológica imprevista en el entorno laboral genera estrés innecesario, incomodidad y una brecha en la experiencia del empleado que afecta al bienestar de una parte significativa de la plantilla.

Esta carencia envía un mensaje de falta de previsión y empatía, convirtiendo una situación cotidiana en un problema logístico para la trabajadora o la clienta. En un entorno laboral moderno, la higiene menstrual debe tratarse con la misma naturalidad y disponibilidad que el papel higiénico o el jabón.

La solución pasa por la instalación de dispensadores de higiene menstrual, como el sistema LadyCare by Papelmatic, que garantizan el acceso inmediato a compresas y tampones. Esta medida dignifica el espacio de trabajo, promueve entornos más seguros y accesibles y posiciona a la compañía como un referente en igualdad y cuidado de las personas.

5.Mejorar la seguridad y la prevención en zonas de alto tránsito

Los puntos de contacto frecuente siguen siendo vectores de transmisión, lo que convierte a la desinfección de manos en una necesidad constante, especialmente en áreas donde el acceso inmediato a agua y jabón no es posible.

La ausencia de dispensadores de gel en zonas de alto tránsito, como recepciones, entradas o comedores, puede generar inseguridad en el visitante y aumentar el riesgo de contagios cruzados entre la plantilla.

Por lo tanto, la ubicación estratégica de dispensadores de gel hidroalcohólico actúa como una línea de defensa sencilla y eficaz. Al elegir fórmulas de calidad que protegen la piel sin resecarla, la empresa demuestra su compromiso con la salud colectiva, tanto para el personal, como para la clientela.

6.Cuidar la percepción a través del olfato

El olfato es un sentido determinante en la valoración subjetiva de un espacio, de hecho, a menudo es más potente que la vista. Un mal olor puede arruinar instantáneamente la percepción de limpieza de unas instalaciones impecables, generando un rechazo subconsciente que afecta a la experiencia de cliente y al confort de los empleados.

El uso de ambientadores profesionales, diseñados para evocar frescor y limpieza durante largos períodos de tiempo, es clave para gestionar la atmósfera de un lugar. Estos sistemas crean espacios más cómodos y agradables, elevando la percepción de calidad del servicio y contribuyendo al bienestar emocional de los usuarios, tanto en zonas comunes, como en lavabos, con pantallas para urinarios.

7.Asegurar el orden visual y la gestión de residuos

El desorden visual en zonas comunes o aseos impacta directamente en la percepción de la marca, transmitiendo una imagen de descuido o falta de control. Contar con contenedores de basura de alta capacidad, diseño cerrado y accionamiento mediante pedal permite mantener los residuos fuera de la vista, reducir el contacto y asegurar un entorno ordenado, seguro y coherente con el nivel de atención al detalle.

8.Apostar por una sostenibilidad acreditada y trazable

El cliente exige coherencia entre lo que una empresa declara y lo que realmente aplica en su día a día y, en este sentido, el uso de consumibles sin certificación en espacios comunes puede percibirse como una contradicción frente a las políticas de Responsabilidad Social Corporativa.

Apostar por celulosa certificada, con sellos como Ecolabel o FSC, y por fibras 100 % recicladas permite reducir el impacto ambiental de forma tangible y trasladar los valores de sostenibilidad del discurso, a la práctica diaria, integrando la economía circular en las instalaciones.

9.Profesionalizar la limpieza de superficies con Tejido No Tejido (TNT)

La limpieza de superficies de uso intensivo forma parte del día a día de cualquier organización, pero no siempre se presta atención a los materiales utilizados. Papeles convencionales o bayetas reutilizables tienden a arrastrar la suciedad y los patógenos, dejar residuos, desprender pelusas y resultar poco eficaces en la retirada de sudor, humedad o restos de producto, afectando tanto a la higiene, como a la conservación de los equipos.

Frente a esto, los Tejidos No Tejidos (TNT) representan una evolución tecnológica diseñada para capturar la suciedad. Gracias a su proceso de fabricación, que une fibras mediante procesos mecánicos, térmicos o químicos sin tejerlas, se crean estructuras específicas para cada necesidad: desde bayetas que atrapan grasas y aceites en entornos industriales, hasta microfibras técnicas capaces de capturar el 99% de bacterias en cualquier espacio utilizando únicamente agua.

Su alta capacidad de absorción y su resistencia permiten una limpieza eficaz sin dañar superficies ni dejar restos, tanto visibles como invisibles, incluso en intervenciones repetidas a lo largo del día.

10.Fomentar una cultura de cuidado individual y colectivo

Ninguna medida de higiene es plenamente eficaz si no va acompañada de concienciación. Los productos y sistemas son solo una parte de la ecuación, la otra es cómo las personas los utilizan y hasta qué punto se sienten corresponsables del cuidado del entorno que comparten.

Impulsar una cultura de higiene pasa por informar, formar y recordar. La incorporación de infografías en puntos clave, señalética que refuerce buenos hábitos o acciones formativas periódicas dirigidas a los equipos, ayuda a normalizar gestos tan básicos como el lavado de manos correcto, el uso adecuado de los consumibles o la limpieza de superficies tras su uso.

Este enfoque no solo mejora la eficacia de los protocolos existentes, sino que refuerza el compromiso de los trabajadores, transmite coherencia al cliente y convierte la higiene en un valor compartido. Cuando el cuidado deja de percibirse como una obligación y se integra en la cultura corporativa, el bienestar, la seguridad, la sostenibilidad y la experiencia global avanzan de forma conjunta. De eso se trata la higiene consciente.

Sobre PAPELMATIC

Fundada en 1965 en Barcelona por Pau Fornt Balsach, PAPELMATIC es una empresa familiar con un profundo ADN papelero. Inicialmente especializada en el 'converting' de celulosa, la compañía ha diversificado su catálogo para ofrecer más de 1.500 soluciones de higiene consciente y bienestar profesional, adaptadas a las necesidades de diversos sectores e industrias.

Bajo el liderazgo de Pau Fornt Baldrich, perteneciente a la cuarta generación de una familia empresaria, PAPELMATIC mantiene un firme compromiso con la innovación tecnológica, la responsabilidad social y el respeto por el medio ambiente.

PAPELMATIC forma parte del GRUPO PAPELMATIC, junto con otras empresas familiares como Efebé y Aixa Converting. Con sede en Cornellá de Llobregat (Barcelona), actualmente emplea a 40 personas y opera en toda España a través de su equipo comercial y su canal de venta online.

Además, cuenta con presencia internacional mediante distribuidores globales que atienden a empresas multinacionales.

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