La retribución flexible gana peso en un mercado laboral con subidas salariales moderadas y mayor presión por atraer y retener talento
La falta de claridad, datos y autonomía sigue siendo la principal barrera para su adopción efectiva
La retribución flexible se ha consolidado como una de las principales herramientas para complementar el salario y reforzar la propuesta de valor al empleado. Sin embargo, en muchas organizaciones su impacto sigue siendo limitado. El motivo no es la falta de beneficios, sino la forma en que se gestionan y se comunican.
Cuando el acceso a la retribución flexible no está digitalizado o resulta poco claro, los beneficios quedan fuera del día a día del empleado, pierden valor percibido y dejan de cumplir su función principal. Esta desconexión contrasta con la experiencia digital que hoy predomina en otros ámbitos cotidianos, como la banca, las compras online o la gestión de citas médicas, donde la información es clara, inmediata y accesible desde el móvil.
Según explica Antonio Sas, director general de Betterfly España, "la digitalización no moderniza la retribución flexible por sí misma, sino que la hace comprensible, accesible y accionable". Cuando los empleados pueden visualizar sus opciones, entender el impacto económico de cada decisión y gestionar sus beneficios con autonomía, la retribución flexible deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta práctica.
Este cambio tiene un impacto directo en la economía personal del empleado. Gracias a una gestión digitalizada, el ahorro se percibe de forma inmediata: el salario rinde más y determinadas decisiones permiten optimizar gastos habituales como el transporte o el restaurante. En términos medios, este ahorro puede alcanzar unos 110 euros al mes, más de 1.300 euros al año, sin que ello suponga un mayor coste para la empresa.
La digitalización también transforma la experiencia de los equipos de Recursos Humanos. Tradicionalmente, la gestión de beneficios ha estado asociada a procesos manuales, incidencias recurrentes y una elevada carga administrativa. Las plataformas digitales permiten a los departamentos de RR. HH. acceder a métricas en tiempo real, descargar informes, gestionar altas y bajas y analizar el nivel de adhesión de los empleados, reduciendo la carga operativa hasta en un 80 %.
Este punto resulta clave para responsables de personas y comités de dirección. La retribución flexible no solo es una medida de bienestar, sino una inversión que debe poder medirse. Sin datos claros sobre uso, impacto económico y retorno, resulta difícil evaluar su efectividad y justificar su continuidad.
"El verdadero impacto de la retribución flexible no está en la cantidad de beneficios ofrecidos, sino en su uso real", añade Sas. "La digitalización elimina fricciones, facilita el acceso y convierte la retribución flexible en una experiencia cotidiana y valiosa para empleados y empresas".
En un contexto en el que las organizaciones necesitan que cada inversión genere un retorno tangible, la experiencia digital se convierte en el factor diferencial entre ofrecer retribución flexible y conseguir que realmente funcione.
