«Percibo dos pandemias silenciosas: una de egocentrismo y otra de vacío interior»
Al rescate del alma, suena a una misión poética y filosófica. ¿Qué te llevó a escribir un libro con ese título?
Apenas unos días antes de comenzar, no tenía la intención de escribir un libro nuevo. Pero las historias, con sus personajes y circunstancias, fueron apareciendo, casi obligándome a darles forma..
Todo nació de una sensación que se había ido acrecentando en los últimos tiempos. Y es que, al menos por mi experiencia en el ámbito de la música y el yoga, donde converso con personas muy diversas, percibo dos pandemias silenciosas: una de egocentrismo y otra de vacío interior. Este vacío se manifiesta como tensión, ansiedad, depresión, adicciones y un estado anímico de desesperanza y frustración. Creo que ese malestar es el grito de nuestra alma pidiendo lo que verdaderamente necesita: vivirse desde otro espacio mental, otras emociones, otras experiencias y actitudes. Y esa reconexión con la propia alma es el camino que emprenden los personajes de estas historias.
Tus relatos invitan a volar y liberarse de lo cotidiano. ¿Crees que la literatura puede seguir siendo un espacio de salvación en tiempos de hiperconexión y ansiedad colectiva?
Cierta literatura nos ofrece un espacio de introspección. Nos confronta, nos conmueve y, a veces, nos transforma. Depende del contenido de la obra, pero también del grado de apertura del lector. Un libro nos sumerge en la realidad del otro y, al hacerlo, nos devuelve una mirada que pone en perspectiva la nuestra. Esa posibilidad de vernos reflejados desde un ángulo distinto puede ser eficazmente sanadora. Pero, dado el nivel de estrés colectivo y que el entretenimiento parece haber devorado la cultura, sería conveniente diferenciar aquello que nos evade de lo que nos permite evolucionar.
Cada relato parece abrir una puerta a mundos paralelos, pero también a heridas muy reales. ¿Te interesa mostrar la belleza o desnudar la herida?
La vida es un caudal inagotable de belleza, siempre presente en sus múltiples formas, con frecuencia tan deslumbrantes que no alcanzamos a apreciarla. Pero el dolor también es parte de ese río y no podemos evitarlo, aunque, sin ser nada fácil, podemos aprender a afrontarlo e intentar extraer una enseñanza transformadora. Los personajes de estos relatos atraviesan sus sombras para alcanzar una claridad más madura, una comprensión que integra los matices dispares de la existencia, mostrándonos belleza y herida. Todo esto nos pone de manifiesto que nuestro paso por el mundo, con todas sus dificultades e impredecibilidad, es el mejor campo de entrenamiento y aprendizaje imaginable.
«Hacer el bien y vivir desde el amor es un reto que afecta a la política, a la economía, a las relaciones y que constituye, a día de hoy, la mayor heroicidad imaginable»
En una época tan tecnológica, ¿crees que la inteligencia artificial puede llegar a comprender, o incluso rescatar, el alma humana?
La inteligencia artificial es una herramienta útil, un facilitador de tareas. Puede ayudarnos a organizarnos mejor y más rápido, pero el trabajo para nuestra evolución personal es un entrenamiento intransferible.
Por más datos que tengamos, si no hacemos de esa información una experiencia interna, estamos cayendo en una trampa habitual: creer que avanzamos para, en realidad, seguir en el mismo sitio. No debemos confundir información con conocimiento. Y, cuando ese saber está integrado en nosotros, se convierte en conciencia. Eso sí ayuda.
Comentas que el humor es una herramienta de apertura. ¿Escribir desde la ligereza puede ser también una forma profunda de sanar?
El humor genera en los seres humanos un alivio sobre la presión con la que nos tomamos ciertos aspectos de la vida. Escribir desde ahí ayuda a bajar nuestro nivel de tensión interna. Hablándote como músico, te puedo decir que la condición fundamental para tocar bien un instrumento es estar relajado. El fruto de esa relajación es la maestría sin esfuerzo y, desde ese espacio interior, casi cualquier disciplina se transforma en una meditación que, a su vez, genera un profundo bienestar.
Al rescate del alma forma parte de una trilogía junto a La sembradora de luz y El triunfo de la bondad. ¿Cuál es el hilo invisible que une estas tres obras?
Hay varios hilos. Uno es la evolución vital de los personajes. Otro son las ilustraciones y cuadros que aparecen en los tres volúmenes. Son obra de la pintora Carmen Redondo, que ha traducido los relatos en imágenes de manera magistral. Y hay un hilo invisible más, y es lo que estos personajes nos muestran: la importancia de hacer el bien y vivir desde el amor. Esta afirmación, una aparente ingenuidad que a veces levanta sonrisas y miradas condescendientes, es, en realidad, el mayor desafío para todos. Un reto que afecta la a economía, a la política, a las relaciones, y que constituye, a día de hoy, la mayor heroicidad imaginable.
Chema Vílchez es artista polifacético, músico, profesor de yoga y escritor. Titulado por el Musicians Institute de Los Ángeles, inició allí su carrera profesional colaborando con figuras destacadas del jazz internacional. Combina su trayectoria musical —con numerosas giras, reconocimientos y una amplia discografía en solitario— con su labor como docente y profesor de yoga, disciplinas que practica desde los diecisiete años. Ha impartido seminarios en universidades y centros de prestigio como Dartmouth College, Berklee School of Music o la Delhi Music Society.
Ha publicado varios títulos, entre los que destacan: El sueño del navegante y otros poemas; Yoga. Renacer a la vida o El triunfo de la bondad.
