La inhalación de contaminantes industriales puede alterar la fertilidad masculina y femenina incluso tras exposiciones breves
Especialistas advierten de los efectos silenciosos de los disruptores endocrinos liberados en incendios de origen petrolífero
El incendio del Valle de Escombreras originado en una unidad de destilación de combustible la semana pasada, generó una densa columna de humo negro visible desde distintos puntos del Campo de Cartagena y provocó que las autoridades lanzasen advertencias a las poblaciones cercanas ante la posible presencia de una nube tóxica derivada de la combustión de productos petrolíferos. Pero, ¿qué efectos puede tener inhalar estos gases sobre nuestra salud?
Este tipo de accidentes industriales a menudo tienen consecuencias sanitarias menos visibles y, entre ellas, los especialistas subrayan los posibles efectos sobre la salud reproductiva; un ámbito especialmente sensible a la exposición a contaminantes ambientales. “Cuando hablamos de incendios de origen industrial, no debemos fijarnos solo en el humo, sino en lo que contiene. La combustión de derivados del petróleo puede liberar sustancias que interfieren con procesos biológicos clave para la fertilidad”, explica el Dr. Carlos Alvarado, coordinador médico de Instituto Bernabeu Cartagena.
Según detalla el especialista, una nube tóxica provocada por incendios (más aún si es provocado por la combustión de productos derivados del petróleo) puede contener partículas finas en suspensión (PM2.5 y PM10), hidrocarburos, compuestos orgánicos volátiles, así como óxidos de nitrógeno y de azufre. La inhalación de estos contaminantes, especialmente si se produce en concentraciones elevadas, puede desencadenar alteraciones reproductivas tanto en hombres como en mujeres, a través de distintos mecanismos fisiológicos.
Uno de los efectos más devastadores es el daño sobre la calidad del semen. “Las partículas PM2.5 y los óxidos de nitrógeno generan estrés oxidativo en los testículos, lo que se traduce en una reducción de la movilidad y de la concentración de los espermatozoides”, señala el Dr. Alvarado. A este proceso se suma un aumento de la fragmentación del ADN espermático, un factor que puede dificultar la fecundación y elevar el riesgo de fallos reproductivos.
En el caso de las mujeres, el humo tóxico puede generar una grave alteración del equilibrio hormonal. “Algunos compuestos, como el benceno, actúan como disruptores endocrinos, es decir, imitan o bloquean la acción de las hormonas naturales”, explica el médico de Instituto Bernabeu. Esta interferencia puede provocar ciclos menstruales irregulares, afectar a la ovulación y, en exposiciones repetidas o prolongadas, contribuir a una disminución de la reserva ovárica.
Riesgo de abortos espontáneos
La dimensión reproductiva de estos contaminantes no se limita a la etapa previa a la concepción. Durante el embarazo, la exposición a gases tóxicos supone un riesgo añadido. “La inhalación de estas sustancias puede dificultar el correcto aporte de oxígeno y nutrientes al feto. Eso se asocia a un mayor riesgo de partos prematuros o abortos espontáneos, especialmente en mujeres con factores de vulnerabilidad previos”, advierte el Dr. Alvarado.
El especialista subraya que no todos los ciudadanos expuestos desarrollarán problemas de fertilidad, pero insiste en la importancia de la dosis y el tiempo de exposición. “La intensidad de la nube y la duración del contacto con estos contaminantes son determinantes. Por eso, las medidas preventivas dictadas por las autoridades no son una formalidad: son una herramienta clave para reducir el impacto a largo plazo”.
Desde el punto de vista médico, estos episodios refuerzan la necesidad de una vigilancia continuada de la salud ambiental. “La fertilidad es un indicador muy sensible de la calidad del entorno. Cuando se producen accidentes industriales, es fundamental evaluar no solo los efectos respiratorios inmediatos, sino también los posibles daños silenciosos que pueden manifestarse meses o incluso años después”, apuntan desde Instituto Bernabeu.
En estos momentos el incendio de Escombreras ya ha sido extinguido, pero sus posibles consecuencias siguen bajo análisis. Para los profesionales de la salud reproductiva, el episodio es un recordatorio de que los accidentes industriales no terminan cuando desaparecen las llamas y que la prevención y la información rigurosa son esenciales para proteger un aspecto tan fundamental como la capacidad reproductiva de la población.
