Francia se adelanta a España y envía una carta a los 29 años pidiéndoles que congelen sus óvulos

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Francia se adelanta a España y envía una carta a los 29 años pidiéndoles que congelen sus óvulos

La maternidad se retrasa en España: Cerca del 40% de los nacimientos son de madres de más de 35 años; edad en la que, según los expertos, cae la fertilidad femenina

Francia promueve la congelación de óvulos entre sus jóvenes: en España ya se ha triplicado

Con 1,1 hijos por mujer, España se encuentra muy lejos de garantizar un reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer)

La maternidad está experimentando una transformación profunda en Europa. Cada vez más mujeres eligen posponer el momento de tener hijos, una tendencia impulsada por cambios en los estilos de vida, el mercado laboral y las estructuras familiares. Sin embargo, esta elección conlleva también nuevos retos médicos y biológicos.

Con este contexto. Francia acaba de poner en marcha una iniciativa inédita al anunciar el envío de cartas informativas a todos los ciudadanos que cumplen 29 años, con el objetivo de concienciar sobre el impacto de la edad en la fertilidad y dar a conocer las opciones de preservación de óvulos y espermatozoides. La medida forma parte del denominado “rearme demográfico” impulsado por el presidente Emmanuel Macron, un plan gubernamental que busca frenar el envejecimiento poblacional en un país que, pese a mantener una tasa de fecundidad superior a la media europea, cerró 2025 con más muertes que nacimientos por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

“Vuestros relojes biológicos no perdonan y, a partir de vuestra edad, desciende la tasa de fertilidad, por lo que sería recomendable que estudiarais la opción de preservar vuestros óvulos y espermatozoides para su uso futuro, para que nunca tengáis que decir: ‘Si lo hubiera sabido....’”, cita la carta enviada por el ejecutivo francés. La iniciativa también incluirá la ampliación de los centros de reproducción asistida y de criopreservación de gametos para dar respuesta al desafío demográfico estructural galo.

 Esta crisis abarca a toda Europa. La edad media para tener el primer hijo supera ya los 31 años en países como España (3,6 años), Italia (31,8) o Irlanda (31.6), según datos de Eurostat. Esta evolución está estrechamente ligada a la búsqueda de estabilidad económica, el desarrollo profesional y la limitada disponibilidad de políticas efectivas de conciliación entre trabajo y vida familiar.

Crisis de la natalidad en España

En España, la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo está por encima de la media europea (31,1). De hecho, el 39,7% de los nacimientos son de madres mayores de 35 años. Además, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de fecundidad se situó en 1,10 hijos por mujer en 2024, una de las más bajas de la UE y lejos del nivel de reemplazo generacional (2,1).

Por otro lado, los expertos en fertilidad de Instituto Bernabeu estiman que cerca del 20% de las parejas en edad reproductiva tienen problemas de fertilidad. Actualmente, la medicina reproductiva ayuda a un número destacado y creciente de personas que desean tener un hijo y no lo consiguen de manera natural. Cada año se realizan más de 167..000 ciclos de fertilidad, según los últimos registros de la SEF, situando al país como líder europeo en este campo y representando casi el 12% de los nacimientos en España.

El papel de la medicina reproductiva

El retraso en la edad materna plantea nuevos desafíos médicos. A medida que avanza la edad, disminuyen la cantidad y calidad de los óvulos, lo que puede dificultar la concepción y aumentar los riesgos durante el embarazo. “A partir de los 35 años, la reserva ovárica y la calidad ovocitaria de la mujer descienden de forma significativa, lo que afecta a su capacidad de concebir de manera natural”, señala la Dra. Alicia Herencia, ginecóloga especialista en medicina reproductiva y coordinadora de la unidad de criopreservación de ovocitos de Instituto Bernabeu.

“Lo más habitual es que las mujeres empiecen a plantearse la congelación de óvulos a partir de los 30, pero lo ideal sería hacerlo antes”, explica la Dra. Herencia. “A partir de los 35 años, la baja cantidad y calidad de los ovocitos obliga en muchos casos a repetir los procesos de estimulación y extracción para conseguir el embarazo. Sin embargo, cuando este procedimiento se realiza a edades más tempranas el rendimiento de los tratamientos y las tasas de éxito mejoran mucho, ya que la respuesta ovárica es mejor y normalmente se requiere menor carga hormonal para realizar el proceso de estimulación”, detalla. Además, según la especialista de Instituto Bernabeu, cada vez más mujeres jóvenes se plantean congelar sus óvulos y acuden a buscar información motivadas por casos cercanos de infertilidad en amigas o familiares.

Entre estas opciones, la criopreservación de ovocitos se ha consolidado como una alternativa cada vez más demandada. Este procedimiento permite guardar los óvulos para su uso en el futuro, incrementando las posibilidades de muchas personas de concebir con sus ovocitos más allá de lo que dicta el denominado reloj biológico. “Desde el inicio de la pandemia hemos observado un crecimiento sostenido en la demanda de este tratamiento, que se ha triplicado en apenas unos años”, añade la Dra. Herencia. “Esto refleja una mayor conciencia sobre la importancia de planificar la maternidad con tiempo, en función de nuestras necesidades individuales”.

Historias personales: decidir con libertad

Paula, una mujer de 34 años residente en Madrid, optó por congelar sus óvulos tras una conversación con amigas. “La reserva ovárica me estaba bajando y todavía no había decidido si quería ser madre. Guardar mis ovocitos me da libertad para decidir más adelante”.

El fenómeno no se limita a Europa. Linda, una profesional de 38 años de California, decidió viajar a España para someterse al tratamiento tras conocer los altos costes y limitaciones de acceso en su país. “Soy consciente de que he dedicado gran parte de mi vida a mi carrera y al crecimiento personal. No quería que el tiempo decidiera por mí si podía o no ser madre. Informarme sobre la medicina reproductiva en España me dio una nueva perspectiva: son profesionales y sus resultados y el trato humano que recibí que me hizo sentir en buenas manos. Hoy tengo la tranquilidad de haber tomado una decisión por mí misma, sin presiones ni arrepentimientos. Eso es lo que más valoro”. 

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