El efecto lluvia y los cuidados necesarios para una óptima higiene y salud del perro

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El efecto lluvia y los cuidados necesarios para una óptima higiene y salud del perro

La llegada de las lluvias modifica de forma significativa las condiciones ambientales a las que están expuestos los animales de compañía. La humedad persistente, el barro y los cambios de temperatura generan un entorno distinto al del verano, donde el calor y la sequedad marcan las pautas de cuidado. En este contexto, los cuidados perro después de la lluvia adquieren una relevancia especial para preservar su bienestar físico y emocional.

Gentlecan, centro especializado en intervenciones asistidas con perros y bienestar animal, subraya la importancia de adaptar las rutinas de cuidado cuando cambian las condiciones climáticas. La humedad constante puede afectar tanto a la piel como al pelaje del animal, favoreciendo la aparición de irritaciones, hongos o infecciones si no se realiza una correcta higiene tras los paseos.

Higiene y prevención en épocas de humedad

Uno de los principales aspectos a tener en cuenta tras un paseo bajo la lluvia es el secado completo del perro, especialmente en zonas como almohadillas, orejas y pliegues cutáneos. La acumulación de humedad en estas áreas puede generar molestias y favorecer problemas dermatológicos. Además, el contacto frecuente con charcos o superficies embarradas aumenta la exposición a bacterias y otros agentes externos.

La revisión del pelaje resulta fundamental para detectar posibles restos de suciedad o parásitos que proliferan en ambientes húmedos. A diferencia del verano, donde el principal riesgo está relacionado con el calor, en otoño e invierno el desafío radica en la combinación de frío y humedad prolongada.

Cambios en el comportamiento y bienestar emocional

El denominado “efecto lluvia” no solo afecta al estado físico del animal, sino también a su comportamiento. Algunos perros muestran mayor inquietud ante tormentas o cambios bruscos de clima, mientras que otros reducen su actividad física debido a la menor frecuencia o duración de los paseos.

Mantener rutinas estables y ofrecer estímulos adecuados en interiores puede contribuir a compensar la reducción de actividad exterior. El bienestar emocional forma parte integral de los cuidados perro después de la lluvia, ya que el entorno influye directamente en su equilibrio conductual.

La adaptación de las pautas de higiene, la atención preventiva y la observación del comportamiento permiten afrontar los meses húmedos con mayor seguridad. Desde la experiencia en el ámbito del bienestar canino, Gentlecan destaca que la prevención y la atención continuada resultan claves para evitar complicaciones y garantizar que el perro mantenga un estado saludable durante todo el año.

Los cambios estacionales requieren ajustes específicos en las rutinas diarias. Entender cómo influyen la lluvia y la humedad en el organismo del animal permite anticipar problemas y reforzar medidas de cuidado que, en esta época, resultan incluso más determinantes que en verano.

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