La rentabilidad se ahoga (y no es por falta de ventas). En España, el problema no se explica por falta de capacidad de trabajo, sino por una carga estructural que reduce los márgenes. Muchas PYMEs observan cómo aumenta la facturación, pero disminuye la rentabilidad; el origen suele ser operativo y de costes.
El mercado laboral es rígido; el coste de contratar a un trabajador en España es alto y la desvinculación, aún más. Convertir la plantilla en un coste fijo difícil de ajustar incrementa el riesgo en entornos inciertos. Mantener la inercia de “hacer las cosas como siempre” puede erosionar la rentabilidad.
Coste de contratar a un trabajador en España: 116% de sobrecoste
Esto implica que, por cada euro neto que recibe un trabajador, la empresa desembolsa más del doble. Una parte relevante del gasto se destina a impuestos y cargas sociales, incluido el recargo asociado a las pensiones (MEI), dentro de un sistema de Seguridad Social con costes elevados en el contexto europeo.
Ese desembolso no mejora el producto, no incrementa la motivación del equipo y deja a la empresa en desventaja frente a competidores extranjeros con estructuras más ligeras.
Los 631 euros que se esfuman.
Además de la nómina, existe un gasto recurrente asociado al trabajo presencial: el coste de la oficina.
Según los baremos oficiales, mantener un puesto presencial supone, de media, 631,50 euros extra al mes por persona. En esa cifra se incluyen el alquiler, la energía, la limpieza y los equipos. Se trata de un gasto fijo que presiona la liquidez mes a mes. Asumir cerca de 7.000 euros al año únicamente por el espacio físico puede resultar inviable para muchas PYMEs.
La solución pasa por cambiar el modelo
La reducción de costes no depende necesariamente de una bajada inmediata de impuestos; suele requerir la implementación de una nueva infraestructura de talento.
En este contexto, la figura del Employer of Record (EOR) es una estructura legal que permite acceder a talento senior remoto en Latinoamérica, sin parte de las fricciones habituales de la externalización internacional. El enfoque se orienta a eficiencia financiera y operativa, más que a mano de obra de bajo coste.
El modelo permite incorporar profesionales de alto nivel que comparten huso horario y afinidad cultural, sin asumir la misma carga estructural local.
El puente directo con Latinoamérica
El modelo operativo de Oberstaff integra a estos profesionales en la operativa diaria y elimina, en gran medida, los costes físicos de la oficina y las cargas sociales asociadas a la contratación tradicional.
En comparación con el coste de contratar a un trabajador en España, el ahorro puede superar el 70% del coste total, según el caso y el perfil.
La principal ventaja es transformar un pasivo laboral rígido en un coste variable y ágil. Se reduce la financiación de burocracia y se prioriza el pago por resultados y talento.
Resultados reales: la experiencia de las empresas españolas.
Empresas que han adoptado esta estructura describen un cambio significativo en el flujo de caja. En distintos casos, se ha pasado de destinar el grueso del presupuesto a mantener oficinas en ciudades como Madrid o Barcelona a incorporar perfiles técnicos de primer nivel por una fracción del coste.
También se destaca la simplificación contable, en lugar de gestionar nóminas complejas y trámites con la Seguridad Social, se emite una única factura mensual deducible. Se reducen riesgos de falsos autónomos y la carga de papeleo, con talento integrado desde el primer día.
Asignación de capital hacia lo esencial
Seguir pagando costes elevados por oficinas infrautilizadas o asumir impuestos adicionales puede lastrar a la empresa a largo plazo.
La reasignación de capital desde alquileres y estructura hacia ventas, producto o innovación puede mejorar la capacidad competitiva.
La contratación a nivel global ha dejado de ser un simple experimento y se ha consolidado como una palanca para aumentar agilidad operativa.
Para estimar el ahorro potencial en un caso concreto, se puede solicitarse una llamada.
