España entra en una nueva fase de innovación: el reto ya no es invertir más, sino ejecutar mejor

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El Radar Zabala Innovation 2026 advierte de que la competitividad futura dependerá de la capacidad de transformar los fondos europeos en impacto real, más allá del volumen de inversión movilizado

España entra en una nueva fase de innovación: el reto ya no es invertir más, sino ejecutar mejor

El análisis realizado utilizando la plataforma KAILA.eu, basada en más de 65 fuentes de datos públicas, muestra que captar más fondos europeos en términos absolutos no implica mayor eficiencia, y que España pierde posiciones cuando el retorno se mide en relación con el PIB y la población, un indicador clave de impacto real.

Comunidades como Navarra (2,34 %) y País Vasco (2,30 %) superan ampliamente la media nacional en intensidad de I+D, por delante de Madrid (2,18 %) y Cataluña (1,82 %), lo que evidencia que la eficiencia innovadora depende de la ejecución, la colaboración público-privada y la capacidad estratégica, no del tamaño del territorio.

En este contexto, aunque España alcanzó en 2024 un máximo histórico de 23.981 millones de euros en inversión en I+D (1,5 % del PIB), el informe advierte de que el país sigue lejos de los objetivos europeos y del umbral fijado para 2027, lo que refuerza la necesidad de mejorar el impacto de la inversión.

Tras una década de crecimiento sostenido de la inversión en I+D y el impulso extraordinario de los fondos europeos, España entra en una nueva fase de su política de innovación. El reto ya no es invertir más, sino ejecutar mejor y transformar esa inversión en impacto económico, industrial y social real, según concluye el Radar Zabala Innovation 2026.

El último dato oficial disponible, correspondiente a 2024, sitúa la inversión en I+D en 23.981 millones de euros, el 1,5 % del PIB. Sin embargo, el informe advierte de que España continúa lejos del objetivo europeo del 3 % del PIB y del umbral fijado para 2027 (2,12 %), una distancia que responde más a limitaciones estructurales de ejecución, transferencia y escalado que a una mera falta de financiación.

Esta lectura refleja un cambio de foco en el debate innovador: de la cantidad de recursos movilizados a la calidad de su ejecución y su capacidad para generar resultados reales.

El Radar Zabala Innovation 2026 se presentó ayer en Madrid en un acto que reunió a cerca de 250 representantes del ecosistema de innovación, la empresa y la administración pública. La jornada contó con la participación de Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones; Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria; Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación; Daniel Calleja, director general de la Representación de la Comisión Europea en España; Enrique Olarte, gerente de financiación pública en Enagás; y Guillermo Dorronsoro, Management Board Advisor en Zabala Innovation y profesor y director académico en Deusto Business School. La bienvenida la realizaron Ainhoa Zabala y Erik Zabala, Corporate CEO y Business CEO de Zabala Innovation.

Durante su intervención, Elma Saiz subrayó el impacto creciente de la innovación en el empleo y en la estructura productiva del país:

"Es un orgullo ver que las actividades de alto valor añadido relacionadas con la innovación tienen un comportamiento especialmente positivo en la afiliación a la Seguridad Social. Crecen por encima de la media Información y Comunicación y Actividades Profesionales Científicas y Técnicas, por ejemplo, cuyas bases medias de cotización y cuyo nivel de estabilidad es superior al de la media. Son indicios positivos de que la I+D tiene cada vez mayor peso en nuestra economía. Es una oportunidad que debemos saber aprovechar y por eso es importante ser exigente, tanto en la inversión como en la ejecución de los proyectos".

Por su parte, Jordi García Brustenga destacó la importancia de la colaboración público-privada para transformar recursos en competitividad real:

"Es un placer acompañar a Zabala Innovation en la celebración de sus 40 años de compromiso con la innovación. Desde el Ministerio, trabajamos para que la innovación llegue a toda la industria, como palanca de crecimiento, empleo de calidad y transformación tecnológica. Gracias a la colaboración público-privada, estamos logrando que los fondos públicos se traduzcan en proyectos reales, inversión, mayor autonomía tecnológica y competitividad empresarial".

En la misma línea, Teresa Riesgo puso el foco en el modelo español de innovación y su capacidad de conexión sistémica:

"En el ámbito de la innovación, España avanza con un modelo capaz de conectar la generación de conocimiento con los grandes retos económicos, sociales, ambientales y geoestratégicos mediante una política de acompañamiento, financiación y colaboración con los agentes del sistema. Zabala Innovation ha sido clave en estos cuarenta años y esperamos que sigamos juntos en los años que vengan, que son decisivos".

En clave europea, Daniel Calleja situó el debate en el contexto geopolítico y competitivo actual:

"Cerrar la brecha que separa a Europa de otros actores globales en innovación es clave para reforzar nuestra competitividad. El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia puso la innovación en el centro de la acción política y demostró que Europa, unida, es capaz de acelerar procesos que en condiciones normales habrían necesitado décadas. Ahora que nos acercamos a su cierre, la propuesta del Fondo Europeo para la Competitividad en el próximo marco plurianual financiero confirma esa apuesta continuada por impulsar un factor clave para lograr la independencia de nuestro continente".

Mucho retorno absoluto, menor eficiencia relativa

El informe, elaborado por Zabala Innovation con el apoyo académico de Deusto Business School, incorpora por primera vez de forma sistemática los análisis de KAILA, la plataforma inteligente de Zabala Innovation basada en más de 65 fuentes de datos públicas sobre innovación y financiación europea. Este enfoque, basado en datos que no ofrecen las estadísticas tradicionales, permite detectar ineficiencias que permanecen invisibles en los indicadores agregados.

España se sitúa entre los países líderes de la UE en volumen absoluto de fondos europeos captados, pero pierde posiciones cuando el retorno se mide en relación con el PIB o la población, indicadores que reflejan mejor la eficiencia real del sistema innovador.

"Captar mucho no es lo mismo que captar bien. Cuando el retorno se mide en relación con el PIB o la población es cuando se ve la verdadera madurez estratégica de un ecosistema", explica Erik Zabala, CEO de Zabala Innovation. "Ahí es donde España tiene todavía margen de mejora: en la calidad de la ejecución y en la capacidad de convertir fondos en proyectos sólidos y escalables".

Este enfoque permite identificar territorios que, aún con menor escala, presentan mayores niveles de eficiencia estratégica gracias a una mejor coordinación público-privada, una mayor especialización sectorial y una ejecución más profesionalizada de los proyectos.

El tamaño no garantiza impacto

El análisis territorial desmonta una idea recurrente: el tamaño no es el principal factor de éxito en innovación. Comunidades como Navarra (2,34 %) y País Vasco (2,30 %) lideran la intensidad de inversión en I+D, seguidas por Madrid (2,18 %) y Cataluña (1,82 %), todas por encima de la media nacional.

Estos territorios comparten patrones comunes: estabilidad en las políticas de innovación, alineación entre estrategia pública y empresarial, y una mayor capacidad para transformar recursos en impacto económico y social sostenido. El Radar subraya que la diferencia ya no está en acceder a fondos, sino en saber priorizar, enfocar y ejecutar mejor.

Europa avanza, pero pierde terreno frente a EE. UU. y Asia

El informe enmarca este análisis en un contexto internacional exigente. Según el European Innovation Scoreboard, Europa continúa avanzando en innovación, pero a un ritmo inferior al de Estados Unidos y las principales economías asiáticas.

La brecha ya no es solo tecnológica, sino de escala, velocidad de ejecución y capacidad de conversión de ciencia en crecimiento económico. La inversión empresarial europea en I+D creció apenas un 2,9 % en 2024, un ritmo insuficiente para sostener la competitividad global en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, la transición energética, la salud o la soberanía tecnológica.

Tendencias que marcarán la innovación en los próximos años

El Radar Zabala Innovation 2026 identifica un cambio estructural en la política de innovación. La innovación deja de abordarse como una suma de proyectos aislados y pasa a entenderse como procesos de transformación integrados, orientados a resultados medibles y con vocación de escalado.

Las iniciativas con mayor impacto combinan digitalización, sostenibilidad, energía e inteligencia artificial, y se apoyan en una colaboración público-privada madura, que deja de ser un requisito formal para convertirse en una auténtica ventaja competitiva.

El Radar Zabala Innovation 2026 es un informe anual que ofrece una lectura estratégica y comparada sobre cómo se financia y se articula la innovación en España y Europa. Elaborado por Zabala Innovation con el apoyo académico de Deusto Business School, analiza no solo la evolución de la inversión en I+D, sino también la eficiencia en el uso de los fondos públicos, el desempeño de los ecosistemas territoriales y las principales tendencias en colaboración público-privada.

El estudio combina estadísticas oficiales nacionales y europeas con el análisis avanzado de KAILA, la plataforma inteligente de Zabala Innovation que integra más de 65 fuentes de datos públicas sobre proyectos y programas de innovación. Este enfoque permite interpretar patrones, detectar ineficiencias y aportar claves prácticas para la toma de decisiones estratégicas en un contexto marcado por el aumento de recursos y la exigencia creciente de impacto.

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