La Región de Murcia siempre fue tierra de deporte. Fútbol por encima de todo, con el Real Murcia como bandera sentimental de toda una ciudad, pero también baloncesto con el UCAM, fútbol sala, ciclismo que aprovecha un clima que permite rodar prácticamente todo el año y una afición creciente al pádel que llenó de pistas cada rincón de la huerta. El murciano es deportista por naturaleza y aficionado por convicción, y esas dos cosas no cambiaron con la llegada de lo digital. Lo que cambió es cómo las vive.
Hace quince años, seguir al Real Murcia significaba ir a la Nueva Condomina, escuchar el partido por la radio local o esperar al resumen del telediario. Hoy, el aficionado murciano lleva el deporte en el bolsillo: resultados en tiempo real, estadísticas al segundo, debates instantáneos en redes sociales y un ecosistema de plataformas digitales que incluye desde el streaming de partidos hasta las apuestas de fútbol, pasando por aplicaciones de gestión para los miles de equipos amateur que compiten cada fin de semana en las ligas regionales.
Del transistor al smartphone: la transformación del domingo
Para entender el cambio hay que recordar cómo era un domingo deportivo en Murcia no hace tanto tiempo. El partido del Real Murcia se vivía en el estadio o en el bar, con la radio de fondo y la televisión puesta en el canal que hubiera conseguido los derechos esa temporada.
Las tertulias post-partido se hacían en persona, en el mismo bar, con los mismos parroquianos de siempre. La información llegaba filtrada por los medios locales, La Verdad, La Opinión, Onda Regional, y el ciclo se cerraba el lunes con el análisis en el trabajo o en la universidad.
Hoy ese ciclo se comprimió hasta hacerse prácticamente instantáneo. El gol se celebra en el estadio y en Twitter al mismo tiempo. La jugada polémica se analiza con repeticiones desde cuatro ángulos antes de que el árbitro haya pitado la siguiente falta.
El debate post-partido empieza antes de que acabe el propio partido, en hilos de redes sociales donde la opinión del aficionado de Espinardo tiene la misma visibilidad que la del comentarista profesional. La tecnología no le quitó pasión al aficionado murciano; le dio altavoces.
El deporte amateur murciano se digitaliza
Más allá del fútbol profesional, la digitalización llegó con fuerza al deporte base de la región. Los cientos de clubes de fútbol, baloncesto, balonmano y voleibol que compiten en las ligas autonómicas y provinciales adoptaron herramientas de gestión digital que transformaron su funcionamiento interno.
Convocatorias por aplicación en lugar de por llamada telefónica, estadísticas automatizadas, gestión de cuotas online y comunicación estructurada entre directiva, cuerpo técnico y jugadores.
Para una región con una red de deporte amateur tan extensa como la murciana, estas herramientas supusieron un salto cualitativo enorme. El entrenador del equipo de Alcantarilla ya no persigue a nadie para confirmar asistencia: lo hace desde una plataforma donde la información queda registrada y organizada.
El coordinador del club de Lorca puede consultar el historial de rendimiento de cualquier jugador sin rebuscar en carpetas. La tecnología no creó el deporte murciano, eso lo hicieron décadas de voluntarios, familias y ayuntamientos, pero lo hizo más eficiente.
El ocio digital como complemento de la vida deportiva
El aficionado murciano también cambió sus hábitos de ocio fuera del ámbito deportivo, y la tecnología tiene mucho que ver. Las tardes de calor, que en Murcia son largas y abundantes, se llenan ahora con plataformas de streaming, videojuegos y entretenimiento digital que complementan a los planes de siempre: la terraza en la plaza de las Flores, las tapas por el barrio del Carmen, la escapada al Mar Menor o a las playas de Águilas cuando el termómetro aprieta.
Lo interesante es que el deporte y el ocio digital no compiten entre sí en la rutina del murciano: se complementan. El mismo aficionado que sale a correr por el Malecón el sábado por la mañana es el que pasa la tarde viendo fútbol en streaming y el que dedica un rato antes de dormir a cualquier forma de entretenimiento digital. Son capas de una misma rutina que conviven sin conflicto.
