Las nuevas generaciones apuestan por experiencias inmersivas, sociales y creativas, frente a un ocio más contemplativo y estructurado en décadas anteriores
El ocio también evoluciona con el paso del tiempo. Las actividades que antes marcaban el tiempo libre de generaciones como los baby boomers poco tienen que ver con la forma en la que millennials y Gen Z deciden divertirse hoy. Si hace unas décadas el entretenimiento se asociaba a planes más estructurados o contemplativos, actualmente las nuevas generaciones buscan propuestas que les permitan participar, experimentar y compartir.
“El ocio se ha convertido en una herramienta de desconexión emocional. Hoy no solo buscamos entretenernos, sino también vivir experiencias que nos permitan activar los sentidos, conectar con otras personas o simplemente salir de la rutina”, señala Fernando Pastor, CEO y cofundador de IKONO.
Y es que el cambio en la forma de entender el tiempo libre responde, en gran medida, a una transformación social más amplia. Mientras que generaciones anteriores crecieron en contextos donde el ocio estaba vinculado al descanso o al consumo cultural más tradicional como el cine, la televisión o las reuniones familiares, millennials y Gen Z han incorporado nuevas formas de entretenimiento más participativas, donde la creatividad, la interacción y la experiencia compartida juegan un papel clave.
En este contexto, desde IKONO, referente en ocio experiencial, destacan cuatro diferencias en la forma de divertirse entre generaciones:
De lo individual a lo compartido
El ocio actual tiende a ser más social. Las nuevas generaciones priorizan planes que puedan compartirse con amigos o pareja, y que además puedan convertirse en recuerdos tangibles. En ese sentido, las experiencias que combinan interacción física y componente visual ganan protagonismo frente a actividades más individuales. De hecho, en IKONO han observado que más de la mitad de sus visitantes acuden acompañados de familia o de su pareja para vivir la experiencia.
Como explica Fernando Pastor, CEO de IKONO: “En IKONO, la mayoría de nuestros visitantes llegan acompañados porque el ocio se ha convertido en una oportunidad para compartir y crear recuerdos con los demás. Ya sea en familia, con amigos o en pareja, las experiencias compartidas enriquecen el momento y fortalecen los lazos emocionales, convirtiendo cada visita en una vivencia única y memorable”.
Del plan ocasional al ocio como parte del bienestar
Para generaciones anteriores, el ocio solía concentrarse en fines de semana o periodos vacacionales. Sin embargo, para millennials y Gen Z, este se integra en la rutina como una forma de autocuidado. Actividades como visitar exposiciones, practicar disciplinas artísticas o participar en experiencias sensoriales forman parte de ese tiempo dedicado a desconectar.
De espectadores a protagonistas de la experiencia
Si antes el ocio implicaba, en muchos casos, un rol más pasivo, como asistir a espectáculos, ver la televisión o acudir al cine, hoy en día se valoran cada vez más aquellas actividades que permiten formar parte de la experiencia. Desde talleres creativos hasta espacios inmersivos, el entretenimiento actual invita a interactuar, experimentar y explorar.
“Entender cómo evoluciona la forma en que las personas viven el ocio es clave para desarrollar propuestas que realmente conecten con el público. Adaptar las experiencias a las nuevas expectativas del consumidor, teniendo en cuenta el contexto social y cultural, es lo que permite que el entretenimiento siga teniendo sentido y relevancia.”, concluye el CEO de IKONO.
