Elevada incertidumbre por el repunte de los precios energéticos en marzo.
La inflación se mantuvo en niveles moderados durante los dos primeros meses de 2026, aunque las tensiones observadas en las primeras semanas de marzo, si persisten, anticipan una posible aceleración de la inflación en los próximos registros. Así, la tasa de variación interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en el 2,1% en febrero, dos décimas más que en el mes anterior, pero dos por debajo del promedio nacional (2,3%).
Las mayores subidas se dieron en Bebidas alcohólicas y tabaco (5,0%), Restaurantes y servicios de alojamiento (3,9%), y Seguros y servicios financieros (3,1%). En cambio, destaca la moderación de gastos asociados a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (0,8%), y las caídas en los precios medios de Vestido y calzado (-0,8%%), Información y comunicaciones (-0,6%), y Transporte (-0,1%), aunque el comportamiento del último grupo se está viendo alterado en marzo debido al fuerte repunte de la cotización internacional del petróleo tras el inicio del conflicto bélico en Irán.
Si se excluyen del cálculo los elementos más volátiles, como alimentos no elaborados y energía, la denominada inflación subyacente se mantiene en el 2,3%, idéntica al mes anterior, y cuatro décimas por debajo de la variación nacional (2,7%).
En conclusión, el dato de inflación correspondiente a febrero confirma que en ese mes se mantuvo un escenario de moderación. Ahora bien, la información disponible a mediados de marzo apunta a un repunte significativo de los costes energéticos, derivado de la compleja coyuntura internacional, lo que previsiblemente ejercerá presiones al alza sobre el nivel general de precios en el corto plazo, que podrían requerir la adopción de medidas para evitar deterioros adicionales de la capacidad de compra de los hogares y de la competitividad empresarial.
