Eva Benítez, subdirectora general y directora general de Inversiones de SafeBrok, subraya la importancia de revisar la planificación financiera en un escenario marcado por la volatilidad
Eva Benítez, subdirectora general y directora general de Inversiones de SafeBrok
La guerra en Oriente Medio ha vuelto a poner de manifiesto hasta qué punto un conflicto a miles de kilómetros de distancia puede acabar impactando en la economía doméstica. Primero fueron las subidas del petróleo y el gas, luego el incremento de precio de los productos básicos y, a continuación, el alza en el precio del dinero, que afecta a la mensualidad que cada mes pagamos por la hipoteca de nuestras casas.
En su reunión del 19 de marzo, el Banco Central Europeo decidió mantener los tipos de interés en el 2% por sexta vez consecutiva, pero advirtió que la guerra en Oriente Medio era una situación que, a corto plazo, iba a incrementar la inflación y frenar el crecimiento económico. Pero, pese a esa medida cautelosa, el mercado ha empezado a reaccionar.
En España, esa reacción se ha notado en el Euríbor. Según el Banco de España, el indicador cerró febrero en el 2,221%, pero durante marzo ha registrado un repunte intenso, con subidas diarias poco habituales que lo han llevado a rozar el 3% en pleno aumento de la incertidumbre energética. Para millones de hogares con hipoteca variable, ese movimiento supone una presión añadida sobre las cuotas, sobre todo en los préstamos que se revisan estos días.
"La tensión en Oriente Medio ha vuelto a demostrar que las decisiones de política monetaria y los conflictos internacionales no quedan lejos de la economía real. Cuando sube la energía, aumenta la presión sobre los precios y esa cadena termina afectando también al coste de la financiación", señala Eva Benítez, subdirectora general y directora general de Inversiones de SafeBrok.
La conexión entre geopolítica, energía y financiación es conocida. Cuando el petróleo y el gas se encarecen con fuerza, ese aumento puede trasladarse a los costes de producción, al transporte y al precio final de bienes y servicios. Si esa presión termina consolidando una inflación más persistente, el margen de los bancos centrales para relajar su política monetaria se estrecha. En ese punto, el Euríbor vuelve a actuar como termómetro de expectativas.
Cuatro variables que mejoran la economía familiar
La situación no afecta únicamente a quienes ya tienen una hipoteca variable. También obliga a prestar atención a quienes estén valorando contratar financiación o revisar su estrategia patrimonial. La cuestión de fondo pasa por medir cuánto margen tiene cada economía familiar para absorber cambios, cuánto riesgo puede asumir y hasta qué punto su planificación resistiría un entorno más volátil.
Para las familias con hipotecas variables, estas prácticas pueden ser útiles para proteger su economía en estos tiempos de inestabilidad:
Calcular un colchón se seguridad. Antes de que el banco notifique la subida de la cuota, conviene revisar el último recibo y calcular cuánto crecería la mensualidad de tu hipoteca si el Euríbor creciese un 1,5% adicional para ajustar el presupuesto desde ya mismo.
Comprobar la fecha de revisión. Si la revisión hipotecaria es en los dos o tres próximos meses, la subida no excesivamente grande, pero si es en el próximo semestre, el mordisco será bastante grande, y conviene estar preparado.
Amortizar de forma anticipada. Reducir deuda pendiente si tienes algunos ahorros es una buena medida para frenar el impacto de la subida de tipos.
Vigilar los productos vinculados. Algunas entidades bancarias rebajan el diferencial al contratar seguros, tarjetas u otros productos vinculados al crédito hipotecario. Conviene echar cuentas ahora, porque igual es el momento de deshacerse de ellos.
"Un escenario como el actual —señala Eva Benítez— exige observar las finanzas personales con más método y menos inercia. Y en un momento en el que la energía, la inflación y la política monetaria vuelven a condicionar de forma directa el día a día de familias y de los inversores, la cautela no es una recomendación, sino una necesidad práctica".
