Una ecografía de precisión en la semana 36 permite reducir hasta un 30 % la incidencia de preeclampsia de término
El ginecólogo, Santiago Novoa, experto en diagnóstico prenatal, destaca que una ecografía de precisión en la semana 36 permite reducir hasta un 30 % la incidencia de preeclampsia de término.
La ecografía en la semana 36, combinando Doppler, biomarcadores y modelos de riesgo, anticipa problemas de oxigenación y crecimiento del bebé antes de que supongan una amenaza.
"El diagnóstico prenatal no solo identifica un problema; diseña una solución antes de que el bebé la necesite", explica el ginecólogo Dr. Santiago Novoa.
Durante años, el control del tercer trimestre del embarazo se percibió como una etapa de espera tranquila, casi el último trámite antes del parto. Sin embargo, la medicina fetal ha avanzado con enorme rapidez, transformando por completo este concepto. "Hoy se sabe que la ecografía de precisión realizada en la semana 36 no es una revisión más", explica el ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa, Santiago Novoa, experto en diagnóstico prenatal, señalando que "se trata de una intervención decisiva que puede marcar la diferencia en la salud de la madre y del recién nacido".
En opinión de Santiago Novoa, "uno de los mayores avances proviene de la capacidad para adelantarse a la preeclampsia de término", una enfermedad que se manifiesta con tensión arterial elevada, "pero que es, en realidad —explica Santiago Novoa—, un trastorno sistémico capaz de dañar órganos vitales de la madre y comprometer la oxigenación del bebé".
"Hace años nos sentíamos desarmados cuando la preeclampsia aparecía al final del embarazo. Hoy sabemos que, mediante un cribado especializado en la semana 36, podemos reducir su incidencia en un 30 %", afirma el ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa, Dr. Santiago Novoa.
Este cribado incluye el uso del Doppler, que analiza en tiempo real el flujo sanguíneo en el cordón umbilical y el cerebro del feto, permitiendo detectar signos sutiles de fatiga o falta de oxígeno. Esta información se complementa con biomarcadores placentarios —proteínas específicas en la sangre materna— y se integra en modelos matemáticos de riesgo que generan un perfil de seguridad personalizado.
"Evitar la preeclampsia no es solo evitar una complicación; es garantizar que el cuerpo de la madre sea un entorno seguro hasta el último segundo", subraya el Dr. Novoa.
Control del crecimiento fetal: comprender la reserva de oxígeno
Esta precisión diagnóstica también permite valorar de forma avanzada el crecimiento fetal, un aspecto crítico. "No se trata solo de saber cuánto pesa un bebé —afirma el ginecólogo Santiago Novoa—, sino de determinar si dispone de la 'reserva de oxígeno' necesaria para afrontar el estrés del parto".
Un bebé que no crece adecuadamente suele tener una placenta que ha perdido parte de su eficacia. Detectarlo a tiempo permite al equipo médico elegir el momento y la vía de parto más segura.
"Pero el problema no es solo el crecimiento insuficiente —indica Novoa—, los bebés grandes también requieren vigilancia, ya que pueden reflejar causas como diabetes gestacional o alteraciones genéticas. Detectar un problema de crecimiento es darle al bebé la oportunidad de nacer con el menor riesgo posible", señala el ginecólogo experto en diagnóstico prenatal de Policlínica Gipuzkoa, Santiago Novoa.
Malformaciones tardías: un hallazgo más frecuente de lo que se cree
"Un dato que sorprende a muchas familias —explica Santiago Novoa— es que, en casi uno de cada cien embarazos, se identifican malformaciones por primera vez en esta fase avanzada. Son alteraciones que puede que no hayan sido visibles meses atrás. Su detección antes del nacimiento cambia por completo el abordaje: permite coordinar la presencia de obstetras, cirujanos, cardiólogos y neonatólogos para actuar en el mismo instante del parto. El diagnóstico prenatal no solo identifica un problema; diseña una solución antes de que el bebé la necesite", enfatiza el Dr. Santiago Novoa.
La experiencia clínica, tan importante como la tecnología
"La ecografía del tercer trimestre es técnicamente compleja por la menor visibilidad —explica Santiago Novoa—, el bebé ocupa más espacio, la posición puede dificultar la imagen y el líquido amniótico disminuye. Por ello, la experiencia del especialista en medicina fetal es esencial. En la semana 36, la tecnología es fundamental, pero la mirada experta lo es aún más. Es el filtro que permite ver lo que otros pasan por alto y convertir datos técnicos en un plan de acción real", explica.
"El objetivo es claro", concluye el Dr. Santiago Novoa: "La ecografía de la semana 36 en manos de un especialista experto en medicina fetal es la mejor garantía de un final de embarazo seguro y saludable para madre y bebé".
