Las propuestas inmersivas ganan protagonismo como alternativa a los planes culturales tradicionales
El perfil de consumidor de arte inmersivo son familias y grupos de amigos principalmente de la generación millenial, con un peso relevante del público loca
La forma en la que las personas consumen arte está evolucionando. Frente al modelo tradicional basado en la contemplación, el arte experiencial e inmersivo se consolida como una alternativa que invita a interactuar, explorar y formar parte activa de la obra.
En ciudades como Madrid o Barcelona, donde la oferta cultural es cada vez más amplia, este tipo de propuestas ganan protagonismo dentro de los planes que hacer, especialmente entre quienes buscan experiencias diferentes que vayan más allá del entretenimiento convencional.
Cabe destacar que según datos de IKONO, empresa referente en ocio inmersivo, este tipo de propuestas atrae principalmente a familias y a grupos de amigos de entre 25 y 44 años, con un peso relevante del público local, lo que indica su consolidación como plan habitual dentro del ocio en la ciudad. No solo eso, los turistas incluyen también en sus rutas este tipo de experiencias como forma alternativa de conocer la ciudad y rincones más escondidos.
“Este auge responde a una transformación en la forma de entender el tiempo libre, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Ahora no se trata solo de hacer planes, sino de vivirlos. Cada vez más personas buscan propuestas que les permitan desconectar del ritmo diario, activar los sentidos y generar una experiencia más significativa”, declara Fernando Pastor CEO de IKONO. Y añade, “el ocio ha evolucionado hacia una dimensión más emocional. Hoy buscamos experiencias que nos permitan parar, sentir y conectar con el momento presente”.
A nivel internacional, se observan diferencias en su desarrollo. En mercados como Alemania, las experiencias inmersivas muestran un crecimiento más consolidado, mientras que en España su desarrollo es más reciente, pero sostenido, impulsado por la creciente demanda de nuevas formas de consumo cultural.
Arte inmersivo y bienestar emocional
El auge del arte experiencial está estrechamente relacionado con el creciente interés por el bienestar emocional. En un contexto marcado por el ritmo acelerado y la sobreexposición digital, estas experiencias se consolidan como una forma de pausa dentro de la ciudad, ofreciendo entornos que favorecen la desconexión y la reconexión personal. De hecho, IKONO ya suma un total de 1.9 millones de visitantes a nivel global.
“La propuesta de IKONO parte precisamente de esa premisa: utilizar el arte como herramienta de bienestar y autocuidado. Cada experiencia está diseñada para despertar emociones y fomentar la conexión con uno mismo a través de la luz, el color, el sonido y la interacción artística”, explica Pastor.
Así, el arte experiencial no solo redefine la forma de consumir cultura, sino que se posiciona como una de las tendencias clave en la transformación del ocio urbano. Una evolución que responde a una nueva necesidad: encontrar planes que hacer que aporten algo más que entretenimiento y que generen una experiencia real en quienes los viven.
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