"Es muy habitual que en primavera se caiga más el cabello y se llama efluvio estacional", explica la dra. María del Carmen Soto, de Hospital Capilar
Con la llegada de la primavera, son muchos los que se preguntan si es normal notar una mayor caída del cabello o no. Tal y como indican desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, el cabello sigue su ciclo natural de crecimiento, transición y caída, y justo en primavera se produce una sincronización mayor de folículos en fase de caída (telógena).
"Se trata de un proceso biológico adaptativo, parecido a lo que ocurre en otoño, aunque suele ser más leve. Es muy habitual que en primavera se caiga más el cabello y se llama efluvio estacional. Esto se debe a cambios en las horas de luz; ajustes hormonales (melatonina y cortisol); renovación del ciclo capilar y a que no es una caída patológica en la mayoría de los casos", expone la doctora María del Carmen Soto, de Hospital Capilar.
¿Cómo diferenciarlo de un problema mayor?
Una caída estacional normal, según la experta de Hospital Capilar, dura entre 4 y 8 semanas; es una caída difusa, es decir, de todo el cuero cabelludo y no se pierde densidad visible.
Sin embargo, una caída estacional problemática suele dar la cara con los siguientes signos de alerta:
Dura más de 2-3 meses.
Se notan clareos o pérdida de volumen.
Caída muy abundante al peinar o lavar.
Antecedentes de alopecia androgenética.
Así, como advierte la doctora, en estos casos es conveniente valorar, así como si se nota picor, dolor o descamación. "Cuanto antes se evalúe, mejor pronóstico", subraya.
¿Qué factores influyen?
En primavera, existen algunos factores que influyen en la salud capilar, como las alergias, ya que pueden inflamar el cuero cabelludo; el sol (UV), porque debilita la fibra capilar; la sudoración, ya que puede irritar el cuero cabelludo; los cambios hormonales estacionales o el estrés y la fatiga primaveral.
Además, en esta época del año, los que más notan los síntomas son "las personas con predisposición genética (alopecia androgenética); mujeres (especialmente a partir de los 40-50 años); personas con déficit de hierro o vitaminas y los pacientes con estrés o cambios recientes (dietas y enfermedades)", afirma la doctora Soto.
De este modo, los principales errores suelen ser obsesionarse y utilizar demasiados productos a la vez; suspender tratamientos eficaces antes de tiempo; no lavar el cabello por miedo a que se caiga más, que suele ser el error más común y abusar de suplementos sin ninguna indicación médica.
Hábitos y tratamientos recomendados
Entre los hábitos más recomendados, la doctora Mª del Carmen Soto destaca:
Dieta equilibrada basada en proteínas, hierro, zinc y biotina.
Lavado frecuente pero suave, ya que un cuero cabelludo limpio es igual a un folículo sano.
Evitar calor excesivo de planchas o secador.
Protección solar capilar si hay mucha exposición.
Masaje capilar suave para estimular el riesgo sanguíneo.
En cuanto a los tratamientos, depende de cada caso, pero en general, se recomiendan las lociones estimulantes (como Minoxidil); suplementación si hay déficit (hierro, vitaminas); mesoterapia capilar y plasma rico en plaquetas (PRP). Aun así, la experta recuerda que "siempre deben ser personalizados, ya que no todo vale para todos".
