• El avance hacia la segunda vuelta entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori ha generado volatilidad en los mercados. Sin embargo, la historia y los fundamentos del Perú demuestran que este es un momento de entrada estratégica para el inversionista con visión de largo plazo.
Las elecciones generales 2026 definirán la ruta que podría tomar el Perú en los próximos cinco años. En este contexto, el panorama electoral se encamina a una posible segunda vuelta entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, lo que ha generado cautela en parte del mercado. Sin embargo, la experiencia reciente del país sugiere que estos escenarios suelen ser procesados con mayor estabilidad de la que se anticipa inicialmente.
El país continúa mostrando indicadores que respaldan su atractivo gracias a la solidez de sus fundamentos macroeconómicos y su capacidad de sostener estabilidad incluso en escenarios de incertidumbre. La inflación anual se ha mantenido controlada en torno al rango meta (entre 1% y 3%) en los últimos años, según datos del Banco Central de Reserva. La deuda pública se mantiene por debajo del 35% del PBI, una de las más bajas de la región. Y la inversión extranjera directa alcanzó los US$6.800 millones en 2024, uno de los mejores registros de América Latina, según la CEPAL.
"Vivimos un momento que podría definir el panorama del país en materia de inversiones para los próximos años. En este escenario, es clave que las empresas no solo evalúen el riesgo político, sino que entiendan cómo estructurar sus operaciones para mantener estabilidad y capacidad de crecimiento. El inversionista que logra ordenar su entrada al mercado, incluso en un entorno incierto, es el que encuentra las mejores oportunidades", señala Luis Fuentes, director del Grupo Fuentes en Perú y Alligare Internacional en Latinoamérica.
En ese contexto, el especialista en acompañar inversiones extranjeras en Perú comparte cuatro factores clave que marcan la diferencia al momento de evaluar inversiones en el Perú durante un año electoral:
1. Estabilidad macroeconómica y resiliencia del mercado. El Perú ha demostrado una capacidad sostenida para mantener sus principales indicadores económicos bajo control, incluso en escenarios políticos complejos. Por ejemplo, en 2011, con Ollanta Humala, y en 2021, con Pedro Castillo, a pesar de las tensiones políticas, se mantuvieron la disciplina fiscal, la autonomía del Banco Central de Reserva y la estabilidad macroeconómica.
2. Riesgo regulatorio y viabilidad de reformas. Si bien los procesos electorales suelen intensificar las propuestas de cambio, su implementación depende de factores institucionales como la composición del Congreso y la necesidad de consensos. En la práctica, esto tiende a moderar la ejecución de reformas estructurales.
3. Diversificación como mecanismo de protección. En contextos de volatilidad, la diversificación cobra mayor relevancia. Invertir en distintos sectores o complementar operaciones locales con presencia internacional permite mitigar riesgos. Sectores como minería, agroindustria y energía mantienen dinámicas de largo plazo que trascienden los ciclos políticos.
4. Estructura y ejecución desde el inicio. Una adecuada planificación legal, tributaria y operativa resulta determinante para la sostenibilidad de cualquier inversión, independientemente del contexto político. "Cuando una empresa ingresa al mercado peruano con una estructura sólida, está mejor preparada para operar con estabilidad en distintos escenarios. La diferencia suele estar en la planificación más que en la coyuntura", añade Fuentes.
Una mirada estratégica en año electoral
En el corto plazo, los mercados pueden reflejar ajustes asociados a la incertidumbre electoral. Por ejemplo, movimientos recientes en la Bolsa de Valores de Lima evidencian reacciones propias de estos periodos. No obstante, la evidencia histórica muestra que estos episodios tienden a estabilizarse conforme se clarifica el panorama político y se reafirma la institucionalidad económica.
Para los inversionistas con una visión de mediano y largo plazo, este tipo de contextos puede representar oportunidades de ingreso en condiciones favorables, siempre que se cuente con una estrategia bien estructurada. "El resultado electoral es un factor importante, pero no el único. La preparación, el análisis y la estructura con la que se aborda una inversión son determinantes para su éxito en el tiempo", analiza Fuentes.
El Perú ha demostrado, a lo largo de los años, una notable capacidad de adaptación frente a distintos escenarios políticos. En ese sentido, el 2026 no solo plantea desafíos, sino también oportunidades para quienes comprenden la lógica de una economía con fundamentos sólidos.
