La red reclama reforzar la prevención, mejorar la coordinación y garantizar recursos específicos con perspectiva de género
16 de abril de 2026 Las mujeres con adicciones tardan, de media, hasta diez años más que los hombres en solicitar ayuda. Este dato, puesto de relieve en el Congreso estatal de UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, que se está celebrando en Murcia, evidencia las múltiples barreras que dificultan su acceso a los recursos y refuerza la necesidad de avanzar en una intervención con perspectiva de género.
Durante la inauguración del encuentro, el presidente de UNAD, Luciano Poyato Roca, ha subrayado que "las adicciones no pueden explicarse ni abordarse al margen de las desigualdades", recordando que "no afectan a todas las personas por igual y, por tanto, no pueden tener respuestas iguales".
Bajo el título 'Intervenir para la igualdad: Género, Violencia y Adicciones con enfoque interseccional', el Congreso reúne durante tres días a más de 200 profesionales de las más de 200 entidades que componen la red UNAD, administraciones públicas y personas expertas para analizar la relación entre desigualdad, violencia y adicciones.
Según los datos compartidos por UNAD, solo el 22% de las personas atendidas en la red por adicciones con sustancia son mujeres, porcentaje que asciende al 24% en el caso de las adicciones sin sustancia. Desde la organización señalan que estas cifras no reflejan una menor incidencia, sino las dificultades que encuentran las mujeres para acceder y mantenerse en los tratamientos.
Entre las principales barreras destacan el estigma social, la carga de los cuidados, la dependencia económica, el miedo a perder la custodia de hijos e hijas o la falta de recursos adaptados.
En este sentido, Poyato ha señalado que "los datos nos muestran que las mujeres llegan más tarde a los recursos y en situaciones de mayor complejidad", lo que refuerza la necesidad de adaptar las respuestas a sus realidades.
En esta misma línea, la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Xisca Suereda Llul, quien ha participado en la inauguración del Congreso, ha asegurado que el género en la atención a las adicciones es "prácticamente invisible" y ha indicado el "largo camino que hay que recorrer aquí". Así ha insistido en que no se pueden ofrecer los mismos recursos a personas con diferentes realidades, como son las mujeres y los hombres y ha apostado por avanzar en un marco común para mejorar la equidad y el impacto en las atenciones.
Violencia de género y adicciones
En el Congreso se ha puesto de manifiesto también la estrecha relación entre violencia y adicciones, evidenciando que se trata de realidades "profundamente" interconectadas.
Según los datos de UNAD, alrededor del 80% de las mujeres en tratamiento por adicciones con sustancia y el 70% de las mujeres con adicciones sin sustancia han sido víctimas de violencia a lo largo de su vida.
Estos datos reflejan cómo la violencia puede actuar como causa, consecuencia o factor de mantenimiento de la adicción, lo que hace imprescindible abordar ambas realidades de manera conjunta. "Hablar de adicciones es hablar de salud, pero también de vulnerabilidad, de trayectorias vitales atravesadas por desigualdades y, en demasiadas ocasiones, de violencia", ha destacado el presidente de UNAD.
Por su parte, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez Perza, ha destacado que el Pacto de Estado contra la Violencia de Género incluye por primera vez a las mujeres con adicciones y ha recordado que ya se ha aprobado los repartos de los fondos de esta medida a las comunidades autónomas, que ascienden a 180 millones de euros, para hacer frente a las vulnerabilidades de la mujeres, incluidas las que viven con adicciones.
La prevención, una prioridad pendiente
Otro de los mensajes centrales de la inauguración ha sido la necesidad de reforzar la prevención. "Sabemos que la prevención funciona, que reduce riesgos y mejora la vida de las personas, pero sigue sin ocupar el lugar central que debería tener", ha señalado Poyato, quien ha insistido en que "no puede seguir siendo el eslabón más débil".
Desde UNAD se ha reclamado un modelo de prevención basado en la evidencia, con financiación estable y que incorpore la perspectiva de género y el enfoque interseccional.
Además, el Congreso ha abordado la necesidad de revisar los modelos de atención, tradicionalmente diseñados desde enfoques masculinizados, para adaptarlos a las necesidades reales de las mujeres.
En este sentido, se ha puesto el foco en la importancia de garantizar recursos específicos para ellas, mejorar la coordinación entre sistemas y reforzar la formación de las personas profesionales. Asimismo, se ha alertado sobre realidades que requieren una mayor atención, como el consumo de psicofármacos en mujeres, especialmente en población joven y mayores.
Por último, la gerente del Servicio Murciano de Salud, Isabel Ayala Vigueras; y la concejala de Bienestar Social, Familia y Salud del Ayuntamiento de Murcia, Pilar Torres Díaz, han manifestado su compromiso con las personas con adicciones y han destacado los avances que tanto a nivel local, como autonómico se están dando para fomentar hábitos saludables y prevenir conductas adictivas, sobre todo en población menor.
A lo largo del programa, el Congreso, que se extenderá hasta el viernes 17 de abril, combina espacios de análisis, ponencias marco y mesas de experiencias centradas en buenas prácticas, intervención con mujeres, trabajo con hombres y abordaje de la violencia de género.
Con esta edición, UNAD reafirma su compromiso con la incorporación de la perspectiva de género en la atención a las adicciones y con el impulso de políticas públicas que respondan de manera integral a esta realidad. "Intervenir para la igualdad no es solo un lema, es una responsabilidad", ha concluido Poyato.
El encuentro ha contado con la financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y la colaboración del Ayuntamiento de Murcia y el Servicio Murciano de Salud.
