Alejandro Ruiz Anta, ha firmado este fin de semana una actuación de enorme nivel en el Campeonato de España juvenil de frontenis olímpico 30 metros, disputado en El Molar (Madrid), donde ha logrado el subcampeonato de España formando pareja con Javier de Luz bajo los colores de Castilla-La Mancha. El resultado final supone mucho más que una medalla de plata: confirma la irrupción definitiva de Alejandro en la élite nacional de la categoría y deja la sensación de que esta pareja está ya muy cerca de lo más alto.
El torneo no comenzó, ni mucho menos, de la mejor manera. En el primer partido de la fase de grupos, Alejandro no pudo disputar el encuentro por motivos académicos, por lo que Castilla-La Mancha afrontó ese estreno sin una de sus piezas habituales. Enfrente estaba la selección de Comunidad Valenciana "C", que supo imprimir desde el inicio un ritmo muy alto y terminó llevándose ese primer duelo. Sin embargo, lejos de venirse abajo, el equipo supo rehacerse en el segundo encuentro de grupo ante Andalucía, donde Alejandro se incorporó al equipo y junto con Javi lograron una victoria clave y consiguió clasificarse para los cruces de cuartos de final como segunda de grupo. Ahí empezó realmente la historia de este subcampeonato.
Ya en cuartos de final, Castilla-La Mancha se medía a una de las parejas más potentes del torneo, la representación de la Selección Canaria, considerada por muchos como una de las grandes favoritas y además actual subcampeona de España de la pasada edición. El partido se puso cuesta arriba desde el inicio, con derrota en el primer set, pero fue precisamente en ese momento cuando apareció la mejor versión de Alejandro Ruiz y Javier de Luz. Supieron recomponerse, elevar el nivel competitivo y darle la vuelta al partido con carácter, temple y mucho juego, hasta firmar una de las sorpresas del campeonato al eliminar a la potente selección canaria en el tercer set.
Las semifinales, además, añadían un ingrediente especial. Enfrente estaba la selección madrileña, el equipo anfitrión del campeonato al disputarse el torneo en El Molar, y aunque sobre el papel parecía un cruce más accesible que los cuartos, la realidad fue muy distinta. Fue un encuentro muy disputado, igualado y exigente en cada intercambio, de esos que obligan a jugar con cabeza y sin un solo despiste. La pareja castellanomanchega lo interpretó a la perfección, llevó el partido siempre bien dirigido y terminó cerrándolo en dos juegos, demostrando una madurez competitiva impropia de una pareja que no partía entre las grandes favoritas.
Y así llegó una final de altísimo nivel frente a la selección de la Comunidad Valenciana "A", la actual pareja campeona de España, que acabaría revalidando el título. Fue probablemente uno de esos partidos que dignifican el campeonato y que explican por qué el frontenis juvenil español atraviesa un momento de tanta exigencia. Alejandro Ruiz Anta y Javier de Luz no se limitaron a competir: les jugaron de tú a tú, sosteniendo un ritmo altísimo, defendiendo con un nivel impresionante y obligando a los favoritos a ofrecer su mejor versión para llevarse el oro.
En ese gran partido por el título, Alejandro destacó especialmente por su defensa férrea, su movilidad constante y su capacidad para llegar a bolas imposibles, firmando además varios tantos de enorme mérito que hicieron creer hasta el final en la posibilidad real de la victoria. A su lado, Javier de Luz fue una roca atrás, firme en los momentos de mayor presión y muy acertado para asumir protagonismo ofensivo cuando el encuentro lo exigía. Entre ambos construyeron una final de muchísimo nivel, de las que dejan una derrota en el marcador pero también un mensaje muy claro en el panorama nacional.
Porque esa es, seguramente, la gran lectura que deja este campeonato. No eran la pareja favorita, no partían como principal referencia del cuadro, y aun así han terminado subcampeones de España, eliminando a rivales de enorme entidad y compitiendo sin complejos ante los campeones. El resultado coloca a Alejandro Ruiz Anta entre los nombres propios del frontenis juvenil nacional y refuerza la sensación de que tanto él como su compañero están ya en disposición de pelear por cualquier título.
Para el deporte murciano, además, esta plata tiene un valor añadido. Alejandro compite cedido con Castilla-La Mancha, pero sigue siendo un jugador formado y vinculado a la Federación Murciana de Pelota, y su rendimiento vuelve a poner en valor el talento que sigue saliendo de la Región en un deporte minoritario, exigente y tremendamente competitivo. Lo de este fin de semana en El Molar no ha sido una casualidad: ha sido la confirmación de que hay presente y, sobre todo, mucho futuro.
