"Existe una relación directa entre la alimentación y la salud capilar y es mucho más fuerte de lo que piensa la mayoría de la gente", explica la dra. Raquel Amaro, de Hospital Capilar
Con la llegada del verano muchos se replantean llevar a cabo una dieta más restrictiva de lo normal para alcanzar sus objetivos físicos. Sin embargo, esto no solo afecta de forma negativa a su salud, sino que también lo hace sobre el cabello. Tal y como indican desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, existe una relación directa entre la alimentación y la salud capilar "y es mucho más fuerte de lo que piensa la mayoría de la gente".
Así, como continúa explicando la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar, "el folículo piloso es una estructura con alta actividad metabólica, por lo que necesita un aporte constante de nutrientes para funcionar correctamente. Si bien es cierto que una alimentación equilibrada no va a 'curar' una alopecia por sí sola, sí es fundamental para mantener un ciclo capilar normal y evitar que déficits nutricionales agraven la caída o deterioren la calidad del cabello".
¿Puede el cabello avisarnos de que una dieta no está siendo lo suficientemente nutritiva?
Sí. Cuando algo falla en el organismo (estrés, enfermedad o déficit nutricional) el cabello suele ser de los primeros en notarlo. Podría decirse que actúa como un "marcador periférico" del estado nutricional y esto ocurre porque el organismo "prioriza" otras funciones frente al crecimiento del cabello, haciendo que el folículo entre en fase de reposo. Como consecuencia, podemos observar un efluvio telógeno (incremento de la caída), pérdida de brillo o un cabello más fino y quebradizo.
Así, los déficits nutricionales que más nota el cabello, según la doctora Amaro, son:
Hierro (muy frecuente, especialmente en mujeres)
Zinc
Vitaminas del grupo B (especialmente biotina y ácido fólico)
Vitamina D
Proteínas
Grasas saludables, especialmente los ácidos grasos omega 3 y 6
¿Cómo afecta al cabello?
A diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, la alteración en el cabello a raíz de una falta de nutrientes o grasas saludables es bastante más amplia que una "simple caída". Como expone la experta capilar, el cabello pierde calidad estructural, por lo que lo más frecuente es encontrar mayor sequedad y pérdida de elasticidad; pelo más seco y quebradizo, aspecto apagado y disminución del calibre.
Además, hacer una dieta muy restrictiva también es una causa muy frecuente de la caída reactiva del cabello. "Las dietas muy restrictivas generan un estrés metabólico que puede desencadenar un e?uvio telógeno, es decir, una caída muy intensa, que suele aparecer entre 2-3 meses después del déficit. Esto no implica una pérdida definitiva del cabello, pero sí puede resultar muy alarmante para el paciente", subraya la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar.
Por otro lado, es importante subrayar que el ayuno intermitente, por ejemplo, no es perjudicial, siempre y cuando esté bien planteado. El problema aparece, como apunta la experta, cuando se mantiene durante tiempo prolongado sin control y no se cubren los requerimientos calóricos y proteicos, generándose déficits de micronutrientes. Si está bien estructurado, no tiene por qué afectar negativamente al cabello.
Recomendaciones básicas para no caer en la trampa
Otra de las creencias más populares es pensar que existen superalimentos para el cabello, pero esto no es así. "Es un concepto más de marketing que médico. La salud capilar depende del equilibrio global de la dieta, no de alimentos aislados. Sí bien es cierto que algunos alimentos son especialmente interesantes por su perfil nutricional (pescado azul, huevos, frutos secos, legumbres…), lo importante es el conjunto, no un único alimento", advierte la doctora de Hospital Capilar.
De este modo, los nutrientes básicos que deberíamos priorizar en nuestra dieta para una buena salud capilar son los anteriormente citados, es decir, una dieta variada que incluya: verduras y frutas, proteína de calidad (huevos, pescado, carne, legumbres), grasas saludables (aguacate, frutos secos, pescado azul) y cereales integrales. Una dieta equilibrada no solo mejora el aspecto del cabello, sino que crea un entorno óptimo para que el folículo funcione correctamente.
