La maternidad en España no solo se retrasa, también transforma la forma de vivir el día a día. Así lo refleja el estudio elaborado por Magical Hydrangea, realizado en marzo de 2026 a partir de una muestra de 800 mujeres españolas de entre 25 y 45 años, divididas al 50% entre madres y mujeres sin hijos.
En un contexto marcado por una fecundidad de 1,10 hijos por mujer, 318.005 nacimientos en 2024 y una edad media a la maternidad de 32,6 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los datos apuntan a un cambio en la gestión del tiempo, las prioridades personales y las decisiones de consumo.
La maternidad se retrasa y cuanto más tarde llega, menos tiempo para una misma
La maternidad ya no responde a un único momento. El 70% de las madres tuvo su primer hijo entre los 25 y los 35 años, mientras que entre las mujeres sin hijos ese momento se desplaza ya que el 52% de las mujeres encuestadas lo sitúa entre los 31 y los 40 años.
Solo una de cada 10 contempla la maternidad antes de los 30, frente al 35% de madres que sí lo fue en ese tramo. Además, casi tres de cada 10 afirma que no quiere ser madre.
Este cambio tiene un impacto directo en el tiempo personal. Antes de la maternidad, la mayoría disponía de más de tres horas diarias (61% entre 25-35 años y 77% entre 36-45). Sin embargo, tras tener hijos, la diferencia se amplía: el 60% de las madres de 36 a 45 años dispone de menos de una hora al día, frente al 42% entre las de 25 a 35.
Las madres más jóvenes mantienen algo más de margen, con un 41% que dispone de entre una y dos horas diarias, frente al 29% en el grupo de mayor edad. La conclusión es clara: cuanto más tarde llega la maternidad, menor es el tiempo personal disponible.
Menos frecuencia y otro tipo de consumo para sí mismas
La forma de hacer o comprar cosas para una misma también cambia. Las mujeres sin hijos lo hacen con más frecuencia (2,6 veces al mes frente a 1,9 en madres) y de forma más constante.
Entre las madres, esta diferencia se acentúa con la edad. El 27% de las de 25 a 35 años realiza este tipo de consumo al menos una vez a la semana, frente al 23% entre las de 36 a 45. Además, el 35% de estas últimas lo hace solo cada varios meses, frente al 27% de las más jóvenes.
El tipo de consumo también evoluciona. Entre las madres más jóvenes, el 22% prioriza productos de belleza o autocuidado, frente al 14% en las de mayor edad. Con el tiempo, gana peso un consumo más práctico. La ropa y los accesorios pasan del 25% al 32%, y aumentan opciones como libros o cursos.
Lo funcional para una misma, lo emocional cuando viene de otros
Cuando el consumo depende de otra persona, cambian las prioridades. Las experiencias se consolidan como la primera opción en todos los grupos, especialmente entre las madres de 36 a 45 años (49%).
Las flores y plantas, aunque no lideran, mantienen su espacio como regalo: alcanzan el 9% entre las madres más jóvenes y el 4% entre las mujeres sin hijos. Este dato refleja un cambio evidente, y es que en la compra para una misma domina lo práctico, mientras que en el regalo recibido gana peso lo emocional.
Hortensias y momento vital: de lo puntual a lo duradero
Cuando se analiza únicamente la elección entre flores y plantas, las preferencias también cambian. Entre las madres de 25 a 35 años predominan las flores cortadas (37%), mientras que entre las de 36 a 45 pasan a liderar las plantas con flor, como las hortensias (40%). Entre las mujeres sin hijos, el patrón es más estable y las flores cortadas siguen siendo la opción principal.
Este cambio refleja que, con la edad y la maternidad, aumenta la preferencia por opciones que tienen una permanencia temporal en el hogar y requieren cuidado en el día a día.
El estudio apunta a una idea común: aunque cambian las rutinas y el consumo, el vínculo emocional con el hogar se mantiene, y las flores siguen formando parte de ese espacio cotidiano.
Un impacto emocional compartido en todos los perfiles
Más allá de las diferencias en hábitos, el impacto emocional de las flores y plantas es común para todas las mujeres encuestadas. El 38% de las madres de 25 a 35 años y el 44% de las de 36 a 45 afirma que hacen el hogar más vivo y acogedor. Entre las mujeres sin hijos, esta percepción se sitúa en el 40% en ambos grupos.
Además, en torno a dos de cada 10 mujeres las asocia con relajación y mejora del estado de ánimo, sin que se muestren diferencias relevantes por edad o maternidad.
En este contexto, las hortensias destacan entre las madres de mayor edad (40% de preferencia) y se relacionan con una presencia más duradera en el hogar y con el cuidado cotidiano.
"Cuando el tiempo personal se reduce, cambia la forma de relacionarse con el entorno. Las plantas con flor pasan a tener un papel más vinculado al cuidado diario dentro del hogar", comentan desde Magical Hydrangea.
Los datos obtenidos en el estudio dejan patente, además, dos perfiles de mujeres claramente diferenciados:
Las madres concentran menos tiempo propio, lo distribuyen en franjas más limitadas y orientan sus decisiones hacia el cuidado y el hogar. A medida que avanza la edad, esta tendencia se acentúa ya que se reduce la frecuencia con la que realizan actividades o compras para sí mismas.
Entre las mujeres sin hijos se mantiene un modelo más estable, con mayor disponibilidad de tiempo personal, una mayor regularidad en el autocuidado y una preferencia más constante por experiencias frente a otro tipo de productos materiales.
A pesar de estas diferencias, ambas tipologías de mujeres coinciden en un punto, la importancia del entorno cotidiano. Elementos como las flores y plantas mantienen un valor emocional compartido, asociado al bienestar y a la percepción del hogar como un espacio personal y propio.
Ficha técnica: Estudio realizado por Magical Hydrangea en marzo de 2026 mediante encuesta online a 800 mujeres en España (400 madres y 400 sin hijos), de entre 25 y 45 años.
Nota a los editores:
El estudio de Magical Hydrangea ofrece una radiografía actualizada sobre cómo la maternidad impacta en el tiempo personal, las prioridades y los hábitos cotidianos de las mujeres en España, en un contexto de retraso en la edad de maternidad (INE).
Los datos permiten abordar el tema desde distintos enfoques editoriales, especialmente relevantes en el entorno lifestyle y femenino, con especial interés en la comparativa entre madres y mujeres sin hijos, así como en la diferencia entre etapas vitales (25-35 vs. 36-45 años).
Entre los principales insights destacables:
La maternidad reduce el tiempo personal y lo fragmenta, especialmente en edades más avanzadas
Cambia la organización del día a día, con mayor peso del cuidado frente al equilibrio personal
Modifica los hábitos: menos frecuencia de consumo propio y mayor orientación hacia lo práctico
Se produce una diferencia clara entre lo que las mujeres hacen para sí mismas y lo que valoran cuando lo reciben como regalo
Las flores y plantas adquieren un valor más emocional que funcional, con especial relevancia de las plantas con flor como las hortensias en determinados perfiles
