Hormigueo, presión y dolor extremo tras un traumatismo, síntomas frecuentes del síndrome compartimental

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La atención de urgencia en estos procesos es determinante para evitar el daño irreversible en músculos y nervios

Hormigueo, presión y dolor extremo tras un traumatismo, síntomas frecuentes del síndrome compartimental

Las causas más frecuentes del síndrome compartimental están relacionadas con traumatismos, como fracturas, aplastamientos o contusiones severas.

El Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Murcia advierte sobre la gravedad del síndrome compartimental, una patología poco frecuente pero potencialmente peligrosa que requiere atención médica inmediata para evitar secuelas permanentes.

El síndrome compartimental tiene como origen un aumento anormal de la presión dentro de un compartimento muscular cerrado, lo que compromete la circulación sanguínea y el aporte de oxígeno a los tejidos. Esta situación puede desencadenar un proceso isquémico que, si no se trata a tiempo, provoca daño irreversible en músculos y nervios.

Aunque puede presentarse en diferentes contextos, las causas más frecuentes del síndrome compartimental están relacionadas con traumatismos, como fracturas, aplastamientos o contusiones severas. También puede aparecer tras vendajes o yesos excesivamente compresivos o hemorragias internas.

"El principal problema de esta patología es que el tiempo es determinante. A partir de las primeras horas, el daño puede ser irreversible y condicionar la función de la extremidad de forma permanente", explica el doctor Diego Giménez, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Murcia.

Síntomas del síndrome compartimental

El síntoma más característico del síndrome compartimental es un dolor intenso y desproporcionado respecto a la lesión inicial, que no responde a la medicación habitual y que suele ir acompañado de sensación de tensión en la zona afectada. "Es fundamental no infravalorar el dolor. Cuando es persistente, progresivo y no mejora con analgésicos, debemos sospechar que puede haber algo más serio detrás", advierte el doctor Giménez.

A medida que avanza el cuadro, pueden aparecer otros síntomas del síndrome compartimental como hormigueo, pérdida de sensibilidad, debilidad o dificultad para movilizar la extremidad. En estos casos, la recomendación es acudir de inmediato a Urgencias.

"Si no se actúa en las primeras 4-6 horas, el riesgo de necrosis muscular, daño nervioso irreversible o incluso amputación aumenta considerablemente", indica el especialista.

Tratamiento del síndrome compartimental

El tratamiento del síndrome compartimental agudo es quirúrgico y consiste en la realización de una fasciotomía, un procedimiento mediante el cual se abre la fascia que rodea el músculo para liberar la presión interna y restablecer el flujo sanguíneo.

Gracias a esta intervención, es posible evitar daños permanentes si se actúa a tiempo. Sin embargo, en casos en los que el diagnóstico se retrasa, las secuelas pueden ser graves, incluyendo pérdida de fuerza, limitación funcional o dolor crónico.

"Hay que acudir de inmediato a un Servicio de Urgencias. La rapidez en el diagnóstico y tratamiento del síndrome compartimental es la clave para evitar consecuencias irreversibles", concluye el doctor Giménez.

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