Los avances en materiales han conseguido que más del 95% de las prótesis duren más de 20 años, e incluso se espera que alcancen los 30 o 40 años
El dolor articular es una de las principales causas de pérdida de calidad de vida, especialmente cuando afecta a articulaciones clave como la cadera o la rodilla. Sin embargo, todavía son muchos los pacientes que retrasan la decisión de someterse a una prótesis, a menudo por miedo o por ideas erróneas sobre este tipo de intervenciones. Tal y como señala el jefe del servicio de Traumatología de Policlínica Gipuzkoa, el doctor Adrián Cuéllar, "realmente son pacientes que están con dolor en la cadera o en la rodilla que les va limitando para hacer su actividad normal, incluso llegando a molestarles en reposo y alterando su calidad de vida".
El especialista explica que el momento adecuado para plantear una prótesis llega cuando el dolor deja de ser controlable con tratamientos conservadores. "Son pacientes en los que el tratamiento con actividad física, medicación, fisioterapia o infiltraciones ya no ha funcionado", apunta. En estos casos, una valoración médica completa, apoyada en pruebas de imagen, permite confirmar el diagnóstico y plantear la mejor solución.
Uno de los principales frenos para dar el paso sigue siendo la creencia de que las prótesis tienen una vida útil limitada. Sin embargo, los avances en los materiales han cambiado radicalmente este escenario en los últimos años. "Hace tiempo hubo un cambio importante con los nuevos polietilenos, que son más resistentes, y eso ha permitido aumentar la durabilidad de las prótesis", explica el doctor Cuéllar. En la actualidad, "más del 95% de las prótesis duran más de 20 años" y, en muchos casos, se espera que alcancen los 30 o incluso 40 años de vida útil. "Prácticamente, en la mayoría de los casos, es una prótesis para toda la vida", subraya.
Además de la durabilidad, las técnicas quirúrgicas también han evolucionado hacia procedimientos más precisos y menos invasivos. Un ejemplo de ello son las prótesis unicompartimentales de rodilla, indicadas para casos en los que el desgaste se localiza en una sola zona. "Lo que hacemos es sustituir únicamente la parte dañada de la rodilla con una prótesis más pequeña, lo que implica una cirugía menos agresiva", detalla el traumatólogo. Esto se traduce en ventajas claras para el paciente, como "mejor movilidad, recuperación más rápida, menor pérdida de sangre y una sensación más natural tras la cirugía".
Los avances no se limitan al acto quirúrgico. La anestesia y el manejo del dolor postoperatorio también han mejorado de forma significativa. "El gran avance ha sido la incorporación de los bloqueos periféricos, que permiten controlar mejor el dolor en los días posteriores a la intervención", explica Cuéllar. Esta mejora facilita una recuperación más confortable y acelera la vuelta a la actividad.
De hecho, la tendencia actual es promover una movilización precoz tras la cirugía. "Intentamos que el paciente se ponga a caminar el mismo día o al día siguiente", afirma el especialista. En el caso de la prótesis de cadera, la recuperación suele ser especialmente rápida, con altas hospitalarias incluso al día siguiente. Las prótesis de rodilla requieren algo más de tiempo, con estancias de dos o tres noches, pero siempre con un enfoque activo desde el inicio. "Insistimos en comenzar cuanto antes con ejercicios de movilidad para evitar rigideces", añade.
En cuanto al perfil de los pacientes, el doctor Cuéllar destaca que cada vez es más amplio. Por un lado, personas de edad avanzada optan por operarse para mantener su autonomía. "Cada día operamos a gente más mayor, incluso con 80 o 90 años, que quiere seguir haciendo su vida normal", señala. Por otro, también ha aumentado el número de pacientes jóvenes que deciden no convivir con el dolor durante años. "Personas de 30 o 40 años se operan y vuelven a hacer una vida completamente normal", explica.
A pesar de estos avances, es habitual que los pacientes lleguen a consulta con dudas o temores. Entre los más frecuentes, el especialista menciona el miedo a complicaciones como el rechazo o la infección. Sin embargo, insiste en que el riesgo es bajo. "La probabilidad de complicaciones graves, como el aflojamiento o la infección, ronda el 1%", afirma. Aun así, subraya la importancia de seguir las recomendaciones médicas y los cuidados postoperatorios para minimizar riesgos.
En este contexto, el mensaje de los especialistas es claro: no es necesario prolongar el sufrimiento cuando existen soluciones eficaces y seguras. "Para qué esperar si con una prótesis, sobre todo de cadera, los resultados son tan buenos", concluye el doctor Cuéllar. Hoy en día, las prótesis permiten no solo eliminar el dolor, sino también recuperar la movilidad y retomar una vida activa en un plazo cada vez más corto.
