Málaga acogió el tercer encuentro de El Arte de la Sala, la iniciativa itinerante que pone en valor el oficio, la hospitalidad y la excelencia del servicio en la alta restauración. La conversación reunió a referentes históricos y a un centenar de representantes locales de la sala para reflexionar sobre el presente y el futuro de una profesión esencial en la experiencia gastronómica
Impulsado por Ron Matusalem, El Arte de la Sala continúa su recorrido por España con un nuevo encuentro celebrado en Málaga, consolidándose como un espacio de reflexión en torno a la hospitalidad, el servicio y el papel fundamental de la sala dentro de la experiencia gastronómica.
Celebrada en la ciudad andaluza, esta tercera mesa redonda reunió a algunas de las figuras más reconocidas del sector: Raúl Rodríguez, director de sala del histórico restaurante Horcher de Madrid y Premio Nacional de Gastronomía 2026; Luis Miguel Polo, director de sala del emblemático Zalacaín de Madrid; Ángel Parada, vicepresidente de la Real Academia de Gastronomía Española; Yoze Torres, CEO global de Ron Matusalem, y Carlos Pardo, copropietario de ACME, compañía referente en el sector vajillas y equipamiento de mesa, en una conversación moderada por Lara Pac, directora global de Comunicación de Ron Matusalem.
La jornada contó además con la asistencia de destacados profesionales de la restauración local, con representantes de casas como Hermanos Alba, Antonio Martín, o El Pimpi, así como otros perfiles relevantes del sector en Málaga, como Fernando Huidobro Fundador de la Academia Andaluza de Gastronomía o Darío Díaz, director del sur de España de la Guía Macarfi, que quisieron sumarse a este diálogo en torno al valor de la hospitalidad y el oficio de sala.
El Arte de la Sala: la experiencia que sucede más allá del plato
Uno de los grandes ejes de la conversación fue la necesidad de volver a situar la sala en el lugar que merece dentro de la restauración contemporánea.
Lejos de entenderse únicamente como servicio, los participantes coincidieron en definir la sala como el espacio donde realmente se construye la experiencia del cliente: desde la bienvenida hasta el último detalle del servicio, pasando por la capacidad de generar cercanía, anticiparse a las necesidades del comensal y convertir cada interacción en parte esencial de la experiencia gastronómica.
Para Yoze Torres, CEO global de Ron Matusalem, iniciativas como esta nacen desde una voluntad clara de mecenazgo y preservación cultural: "Teníamos que cuidar que la sala siga siendo capital", poniendo en valor un patrimonio que, según explicó, representa una de las grandes fortalezas diferenciales de España.
En este sentido, Torres destacó cómo, en sus viajes internacionales, lo que más se admira de la restauración española no es únicamente la cocina, sino la energía y la hospitalidad que se vive en sus salas: "Siempre nos dicen que llevemos ese 'vibe' que tienen los restaurantes en España".
La sala como interpretación y sensibilidad
Durante la conversación, tanto Raúl Rodríguez como Luis Miguel Polo coincidieron en que el gran valor del servicio en la alta restauración reside en la capacidad de leer al cliente y hacer que todo ocurra con naturalidad.
Para Rodríguez, el arte de la sala consiste en "trasladar al público lo que es la esencia del restaurante", actuando como el gran nexo entre el cliente y la identidad de cada casa.
El gran reto: asegurar el futuro del oficio
Más allá de la experiencia, el encuentro puso sobre la mesa uno de los grandes desafíos del sector: la dificultad para atraer talento joven y garantizar el relevo generacional.
Los participantes coincidieron en que la sala continúa siendo un oficio poco visibilizado y, en muchos casos, insuficientemente reconocido, a pesar de su papel esencial dentro de la experiencia gastronómica.
En este sentido, se destacó la importancia de reforzar la formación, dignificar el oficio y construir nuevos referentes capaces de inspirar a las próximas generaciones de profesionales.
La hospitalidad como patrimonio cultural
Desde la perspectiva institucional, Ángel Parada, vicepresidente de la Real Academia de Gastronomía Española, subrayó la necesidad de dignificar el oficio y reforzar la formación vinculada a la sala.
Para Parada, la hospitalidad española constituye uno de los grandes activos diferenciales del país y uno de los pilares del turismo gastronómico: "La gente recuerda cómo se sintió tratada", explicó, insistiendo en que la experiencia va mucho más allá de la cocina.
Un proyecto para preservar el valor de la sala
Con esta nueva parada en Málaga, El Arte de la Sala continúa consolidando su vocación itinerante, reuniendo a algunas de las voces más relevantes del sector para generar conversación en torno al valor de la hospitalidad y el servicio.
Para Ron Matusalem, con más de 150 años de historia, esta iniciativa forma parte de su compromiso con la cultura gastronómica y con un oficio que sigue siendo uno de los grandes pilares invisibles de la experiencia.
