· España mantiene uno de los mayores diferenciales de crecimiento de la eurozona, aunque las empresas afrontan crecientes tensiones sobre competitividad, costes y capacidad de internacionalización
· La compañía alerta del impacto de las tensiones en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía y la fragmentación geoeconómica sobre empresas y cadenas de suministro
· Las insolvencias empresariales aumentarán un 6 % a nivel mundial y un 2 % en España, durante 2026, situándose por encima de los niveles previos a la pandemia
· Europa afronta el reto de reforzar su autonomía energética, tecnológica e industrial frente a Estados Unidos y China, mientras que América Latina gana relevancia como región estratégica
· Los directores financieros deben incorporar ya riesgos geopolíticos, energéticos y tecnológicos a su toma de decisiones estratégicas
· La IA y el envejecimiento transformarán el mercado laboral y obligarán a empresas e instituciones a acelerar su capacidad de adaptación
Las tensiones en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía, la fragmentación geoeconómica o el papel de grandes potencias como Estados Unidos y China están redefiniendo las reglas del comercio internacional y elevando los niveles de riesgo.Todo ello está configurando un escenario más volátil y complejo para empresas e inversores, marcado por una creciente interdependencia entre geopolítica y económica, lo que ha llevado a Coface, líder mundial en gestión integral del riesgo de crédito comercial, a rebajar su previsión de crecimiento en 2026 del PIB mundial en tres décimas, hasta el 2,3 %, frente al 2,6 % estimado en febrero. En España también se han reducido las previsiones al 2,2 %, tres décimas menos que hace tres meses (2,5 %).
Así se ha puesto de manifiesto durante la 29ª edición de la Conferencia de Riesgo País de Madrid de Coface, celebrada esta mañana en colaboración con CaixaBank. Una jornada que ha contado con la participación destacados expertos en análisis económico, economía internacional y riesgo país: Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía de Coface; Alfredo Echevarría, director de Análisis - Lighthouse (Instituto Español de Analistas); Antonio Bonet Madurga, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles; Carlota García Encina, investigadora principal del Real Instituto Elcano; Antonio Camuñas, presidente de Global Strategies y expresidente de la Cámara de Comercio España-EE.UU., y Rafael Pampillón, catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo y en IE University.
En un año especialmente significativo para la compañía, que celebra su 80 aniversario del Grupo Coface, este evento se ha vuelto a consolidar como una cita de referencia para analizar el entorno económico global y anticipar riesgos en un contexto internacional cada vez más complejo. En palabras de Guillermo Rodríguez, CEO de Coface en España y Portugal: “vivimos en una economía mucho más global e interconectada, donde cualquier tensión internacional acaba teniendo impacto directo en las empresas. Ante este nuevo contexto, hay que entender que el riesgo ya no consiste solo en protegerse frente a los problemas, sino en tener la capacidad de anticiparse y seguir avanzando incluso en entornos difíciles”.
Geopolítica, tensiones comerciales y aranceles: principales focos de riesgo
Durante la jornada, Bruno de Moura Fernandes, jefe de Macroeconomía de Coface, ha analizado cómo la economía mundial atraviesa una fase de creciente vulnerabilidad, marcada por las tensiones geopolíticas, energéticas y comerciales.
El experto ha centrado parte de su intervención en las consecuencias económicas derivadas de las tensiones en Oriente Medio y, especialmente, en el riesgo que supondría una interrupción prolongada del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Según ha explicado, un deterioro de la situación en esta zona tendría un impacto mucho más amplio que el energético, afectando también a cadenas industriales y a sectores estratégicos como fertilizantes, transporte, automoción o tecnología. Asimismo, ha advertido que “Europa y Asia afrontan la temporada de reposición de reservas de gas natural en un contexto de inventarios bajos y creciente competencia internacional por el suministro, lo que incrementa la presión sobre los precios y la incertidumbre empresarial”.
Bruno de Moura Fernandes también ha alertado del riesgo creciente de estanflación y de una reducción de los márgenes empresariales. “Los precios de los insumos están aumentando a un ritmo considerablemente mayor que los precios de venta, lo que está ejerciendo una presión creciente sobre la rentabilidad de las compañías”, ha señalado.
A ello se suma, según ha explicado, un contexto internacional cada vez más condicionado por las tensiones comerciales. Aunque Estados Unidos ha moderado las medidas arancelarias, el nivel de protección comercial sigue situándose en máximos y continúa generando distorsiones sobre el comercio internacional, los costes empresariales y la inflación. El economista de Coface ha destacado también el riesgo que supone para la industria europea la creciente desconexión comercial entre Estados Unidos y China. Este escenario podría intensificar la entrada de productos chinos en Europa y aumentar todavía más la presión competitiva sobre determinados sectores industriales europeos.
En este contexto, ha señalado que “la economía mundial afronta un escenario de crecimiento más débil, más desigual y mucho más expuesto a riesgos geopolíticos, energéticos y comerciales”. Y es que, según las previsiones de Coface, el crecimiento del PIB mundial se estabilizará en torno al 2,25 - 2,5% entre 2026 y 2027. Además, el experto ha mencionado que el deterioro del entorno económico y financiero continúa trasladándose al tejido empresarial: “el número de insolvencias empresariales sigue aumentando en todas las regiones y ya se sitúa por encima de los niveles previos a la pandemia, con las cifras más altas de la última década”. Y es que, a nivel mundial, se estima un crecimiento de los concursos empresariales del 6 % este año.
España mantiene el crecimiento, pero aumentan las tensiones sobre la competitividad empresarial
La conferencia también ha aterrizado el análisis internacional en el caso español, en una mesa redonda moderada por Mikel Aguirre, responsable de Riesgo Político y Comercial de Coface en España y Portugal, y en la que han participado Antonio Bonet Madurga y Alfredo Echevarría.
Durante el debate, los expertos han puesto de relieve el contraste entre la fortaleza de los indicadores macroeconómicos españoles y las crecientes dificultades que afrontan muchas empresas en su actividad diaria. En este sentido, Antonio Bonet Madurga ha destacado que “los buenos datos macroeconómicos de España no deben hacernos perder de vista una realidad estructural: aunque el PIB crece por encima de la media europea, el PIB per cápita permanece prácticamente estancado desde la crisis de 2008”. Asimismo, ha analizado la diferencia de comportamiento entre la exportación de servicios —que continúa mostrando fortaleza— y la exportación de bienes, más condicionada por la debilidad industrial europea, los elevados costes y la pérdida de competitividad. “El sector del comercio exterior ha sido uno de los grandes motores del crecimiento reciente. Sin embargo, la exportación de bienes está prácticamente parada, con un crecimiento del 0,7 % en 2025, y donde el 66 % de la exportación se concentra en apenas 1.000 empresas”, ha subrayado.
Las empresas españolas, según se ha debatido, afrontan una creciente dificultad para trasladar los costes a precios sin perder competitividad, en un contexto en el que “el incremento de los costes laborales, la elevada presión fiscal, la carga burocrática y el aumento del absentismo están reduciendo los márgenes de las empresas, especialmente de las pymes, y limitan su capacidad para crecer e internacionalizarse”, en palabras de Antonio Bonet Madurga. De hecho, se prevé que las insolvencias empresariales en España aumenten un 2 % este año.
No obstante, a pesar de estos resultados, las smallcaps[1] españolas están mostrando una evolución positiva, con crecimiento de ingresos, mejora de márgenes EBITDA y una menor presión financiera derivada de la deuda, tal y como ha puntualizado Alfredo Echevarría. Aunque ha advertido del riesgo de generalizar en un segmento muy diverso, ha señalado que esta evolución positiva se observa de forma transversal en sectores como industria, consumo o tecnología, y que, de cara a 2026, “no se esperan revisiones significativas a la baja en las estimaciones, lo que evidencia el elevado nivel de competitividad de las pequeñas cotizadas españolas”..
El nuevo orden económico: diversificación de mercados e IA
En la segunda parte de la conferencia se ha abordado el nuevo escenario económico y empresarial a nivel mundial, en una mesa redonda moderada por la periodista Laura Blanco, y que ha contado con la participación de Carlota García Encina, Antonio Camuñas y Rafael Pampillón.
En el debate, los expertos han coincidido en señalar que la economía mundial atraviesa un cambio estructural marcado por una mayor fragmentación geopolítica, un papel mucho más activo de los Estados en la economía, el auge de tensiones geopolíticas y una creciente competencia tecnológica entre grandes potencias. “Estamos ante un cambio de era. El mundo que se construyó tras la Guerra Fría, basado en energía barata, cadenas de suministro optimizadas y una globalización centrada en la eficiencia, está dando paso a una economía mucho más fragmentada, politizada y estratégica”, ha advertido Rafael Pampillón..
En esta línea, Carlota García Encina ha destacado que “la economía y la seguridad están hoy mucho más conectadas” y que conceptos como resiliencia, autonomía estratégica o seguridad económica han dejado de ser debates teóricos para convertirse en prioridades tanto para gobiernos como para empresas. “La guerra de Ucrania, la rivalidad entre Estados Unidos y China o la creciente utilización de aranceles, sanciones y controles tecnológicos muestran que la economía y la seguridad están hoy mucho más conectadas”, ha señalado.
Por su parte, Antonio Camuñas ha puesto el foco en cómo este nuevo contexto está transformando la toma de decisiones empresariales. “La prioridad ha dejado de ser únicamente la eficiencia para pasar a ser la flexibilidad”, subrayando que los directores financieros deben incorporar a su gestión factores como la incertidumbre geopolítica, la volatilidad energética, la dependencia de proveedores o los riesgos regulatorios. Bajo esta misma idea, Carlota García Encina ha señalado que “la gestión del riesgo ya no puede centrarse únicamente en variables financieras tradicionales: hoy incluye geopolítica, energía, tecnología, ciberseguridad o cadenas de suministro”.
En este contexto, los expertos han analizado también el papel de Europa en este nuevo orden global y los retos de competitividad frente a Estados Unidos y China, especialmente en ámbitos estratégicos como la tecnología, la energía o la autonomía industrial. Rafael Pampillón ha indicado que “el nuevo poder económico mundial reside cada vez más en activos intangibles y tecnológicos y, ahí, Europa afronta un importante reto de competitividad frente a Estados Unidos y China”. Por su parte, Carlota García Encina ha advertido de que tanto Estados Unidos como China están impulsando modelos económicos “mucho más intervencionistas y estratégicos”, obligando a Europa a reforzar su autonomía sin perder competitividad. “Estados Unidos sigue siendo un socio económico y tecnológico fundamental para Europa, y probablemente la relación transatlántica evolucionará más hacia un reequilibrio que hacia una ruptura”, ha añadido.
Asimismo, Antonio Camuñas ha destacado el papel estratégico que puede desempeñar América Latina para las empresas europeas en un contexto de diversificación de mercados y cadenas de suministro. “Diversificar ya no es solo una cuestión de crecimiento, sino también de capacidad de adaptación y resiliencia”, ha señalado. Esto mismo ha puntualizado Carlota García Encina subrayando que, aunque China seguirá siendo un actor central para Europa, “el posible acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur refleja precisamente esa lógica de ampliar alianzas, reducir dependencias y reforzar relaciones con socios con afinidades políticas, regulatorias y culturales”.
Por último, el debate se ha centrado en cómo Europa se está afrontando a un envejecimiento demográfico, escasez de talento y una aceleración tecnológica sin precedentes. Rafael Pampillón ha destacado que la inteligencia artificial “puede convertirse en una enorme oportunidad para mejorar productividad y competitividad, pero también exigirá una gran capacidad de adaptación por parte de empresas e instituciones”. Asimismo, Antonio Camuñas ha indicado que “el capital humano y el tecnológico serán cada vez más inseparables, y adaptarse rápido marcará la diferencia competitiva”.
Un espacio para aportar claridad en un entorno incierto y cambiante
A lo largo de la jornada, los expertos han coincidido en que la economía global atraviesa un cambio de paradigma en el que la geopolítica, la energía, la tecnología y el comercio internacional están cada vez más interconectados. Un entorno marcado por una mayor fragmentación, más volatilidad y un nivel de riesgo cada vez más estructural para empresas e inversores.
La Conferencia de Riesgo País de Coface ha vuelto a consolidarse, así, como un espacio de referencia para ayudar a empresas y profesionales a interpretar un contexto internacional cada vez más complejo y a tomar decisiones estratégicas con más información, capacidad de anticipación y adaptación.
“Ya no estamos simplemente ante un entorno incierto, sino ante un contexto en el que la geopolítica marca cada vez más el ritmo de la economía y obliga a las empresas a incorporar el riesgo como una capacidad estratégica”, ha concluido Guillermo Rodríguez, CEO de Coface en España y Portugal.
