En caso de picadura, se debe reaccionar con celeridad, ya que el riesgo de infección aumenta cuanto más tiempo permanece el parásito adherido a la piel de la persona
"Tras un día en la naturaleza, debemos incorporar el hábito de revisar nuestro cuerpo con detenimiento y ducharnos", aconseja Julio Maset, médico de Cinfa
El clima cálido y los días largos propios de esta época nos invitan a disfrutar del contacto con la naturaleza, nuestra mejor aliada para recargar pilas y aumentar nuestro bienestar. Sin embargo, no debemos perder de vista los riesgos que también entraña pasar más tiempo al aire libre, entre ellos, las picaduras de insectos como las garrapatas, cuya población se ha disparado en los últimos años y que pueden transmitir infecciones tan graves como la enfermedad de Lyme o la fiebre botonosa mediterránea. "Aunque siguen siendo infecciones poco frecuentes, las hospitalizaciones por esta causa se han multiplicado en las dos últimas décadas y los casos continúan ascendiendo. Incluso están apareciendo casos de fiebre de Crimea-Congo, más infrecuentes pero graves", afirma Julio Maset, médico de Cinfa.
La mayor presencia de garrapatas en los montes y campos —y ahora, también en parques urbanos y zonas costeras— se explica por factores como temperaturas más elevadas, cambios en la distribución de las poblaciones de especies y la mayor proximidad del ser humano a los hábitats rurales.
Sus picaduras suelen ser indoloras y solo en un pequeño porcentaje de garrapatas transmiten infecciones como la enfermedad de Lyme o, en menor medida, la fiebre botonosa mediterránea, la fiebre de Crimea-Congo y la tularemia. En el caso de la primera, la prioridad es detectarla y tratarla en la primera fase, caracterizada por la aparición de un eritema alrededor de la picadura en forma de diana con aros rojizos concéntricos y por síntomas parecidos a los de la gripe, para evitar que la infección evolucione a fases más graves.
Qué hacer si nos pica una garrapata
Ante ello, resulta crucial conocer todo lo que nos sea posible acerca de las garrapatas, con el fin de prevenir su picadura y reaccionar adecuadamente si ocurre. "No todas las garrapatas pican al ser humano ni todas transmiten enfermedades —precisa el doctor Maset—. Pero si nos pica una, es fundamental actuar con celeridad, ya que algunas enfermedades, como la de Lyme, solo pueden contraerse si el parásito permanece varias horas adherido a la piel de la persona. Por eso, tras una excursión, debemos incorporar como hábito indispensable revisar nuestro cuerpo con detenimiento al volver a casa, también el de los menores de la casa, así como ducharnos y lavar la ropa usada a sesenta grados", recomienda.
Si ya se ha producido la picadura, es necesario extraer la garrapata cuanto antes, sujetándola con unas pinzas adecuadas y tirando de ella hacia arriba, evitando aplastarla. Posteriormente, debemos lavar la zona con agua, jabón y antiséptico e introducir el parásito en un bote cerrado, por si fuera necesario analizarlo. Se debe buscar atención médica si quedara alguna parte de la garrapata bajo la piel o si notásemos síntomas como dolor intenso en la zona, fiebre o rigidez en el cuello. "En cualquier caso, cuando practicamos actividades al aire libre en zonas de riesgo, podemos tomar algunas medidas protectoras que reducirán el riesgo de picadura como usar un repelente adecuado, caminar por el centro de los senderos e introducirnos la pernera del pantalón dentro del calcetín", concluye.
Otras picaduras: mosquitos, avispas y abejas
Por otra parte, otras picaduras muy habituales en esta época del año son las de mosquito, que pueden provocar inflamación, picor y dolor, sobre todo en el caso de las de especies especialmente agresivas como el mosquito tigre. La protección ante estos insectos es esencial, sobre todo, cuando viajamos a destinos exóticos. En general, el experto de Cinfa recomienda precauciones como "usar repelentes que contengan DEET (dietiltoluamida), y usar ropa que cubra toda la piel como manga larga, pantalones largos y calcetines, así como evitar los colores oscuros y brillantes, que atraen a los mosquitos".
Por último, aunque las avispas y abejas no trasmiten enfermedades, sus picaduras sí pueden resultar muy dolorosas, ya que inoculan con su aguijón un veneno que produce una reacción local caracterizada por un dolor intenso, hinchazón, prurito, escozor y enrojecimiento de la zona en torno a una pápula blanca. Las personas alérgicas, además, pueden experimentar una peligrosa reacción generalizada que puede llegar a ser mortal.
Como explica el experto de Cinfa, "cuando nos pique una avispa o una abeja, bastará lavar bien la picadura con agua fría abundante y jabón y luego aplicar un antiséptico ligero. Si la picadura fuera de abeja, se debe retirar el aguijón con unas pinzas si vemos que ha quedado en la piel. Para mitigar el dolor y la hinchazón, puede aplicarse en la zona durante unos diez minutos un cubito de hielo envuelto en una tela fina o paño".
Cómo prevenir y actuar ante las picaduras de garrapatas y otros insectos esta primavera:
Camina por el centro de los senderos. Cuando vayas al campo, al monte o a zonas rurales, evita los paseos entre arbustos o vegetación alta, así como sentarte en zonas con mucha vegetación o en prados en los que haya ganado.
Lleva calcetines altos, mangas y pantalones largos y calzado cerrado. Otro truco para evitar que las garrapatas entren en contacto con tu piel es introducir la pernera del pantalón dentro del calcetín o, al menos, asegurarte de que este quede bien cubierto. Asimismo, puedes recurrir a polainas para aumentar la protección. Usa, además, ropa de colores claros. De esta forma, te resultará más fácil localizar cualquier garrapata que puede estar adherida a ella.
Aplícate un repelente adecuado. Es conveniente que contenga al menos un 20% de DEET (si se aplica sobre la piel) o permetrina (si se aplica sobre la ropa). En ambos casos, sigue las instrucciones del fabricante a la hora de utilizarlo. En el caso de niños, utiliza repelentes pediátricos. Si sales con tu mascota, es conveniente que emplees antiparasitarios.
Tras una excusión, revisa tu cuerpo. Para localizar las posibles garrapatas, que pueden ser tan pequeñas como una cabeza de alfiler, inspecciona especialmente zonas como nuca, ingles, axilas, nalgas, detrás y dentro de las orejas, detrás de las rodillas, entre los dedos de los pies e incluso el pelo y el cuero cabelludo, porque son los lugares que prefieren. Revisa también a tus hijos y mascotas y puedes ayudarte de una linterna o una lupa. Dúchate tras cada salida y lava la ropa que te has puesto a sesenta grados.
Extrae la garrapata lo antes posible. Si detectas una picadura, recuerda que cuanto más tiempo pase la garrapata adherida al huésped, mayor será la probabilidad de infección. Por ello, es importante extraer el parásito lo antes posible, sujetándolo con unas pinzas adecuadas (preferentemente en forma de L) y tirando de forma contundente hacia arriba, sin aplastarlo.
No uses remedios caseros en la extracción. Está contraindicado aplicar aceite, vaselina, acetona o calor para separar la garrapata de la piel, porque pueden hacer que esta se contraiga y regurgite, incrementando el riesgo de infección. Además, el objetivo es extraerla por completo, sin partirla.
Una vez fuera de tu piel, no la aplastes. Tras extraer la garrapata, en ningún caso la aplastes con los dedos o contra el suelo, sino que debes comprobar que está entera. A continuación, guárdala en un bote cerrado o bolsa zip para que pueda ser analizada si fuera necesario.
Limpia la zona de la picadura y acude al médico si quedan restos de la garrapata. Usa agua, jabón y antiséptico. Después, lávate bien las manos. Y si, en los siguientes días o semanas, aprecias síntomas como dolor, fiebre, rigidez en el cuello, dolor de cabeza o debilidad, busca atención médica y lleva la garrapata guardada en el recipiente para que la identifiquen y analicen.
Cuando viajes a destinos exóticos, usa mosquiteras. Puedes ponerlas en la cama fijándolas bajo el colchón y asegurándote de que no estén rotas, porque constituyen una barrera física de alta eficacia contra los insectos que atacan por la noche. También puedes colocarlas en ventanas y puertas y, para mejorar la protección, puedes impregnarlas con repelentes.
Si tienes una avispa cerca, mantén la calma. Si se te aproxima una o se posa sobre ti, no intentes espantarla. Es mejor evitar los movimientos bruscos y mantenerse inmóvil o moverse lentamente hasta que se aleje. En casos de picaduras de mosquitos puedes emplear sticks de amoniaco específicamente desarrollados para tratar el picor en los primeros minutos. Evita también el uso de jabones, colonias y lociones especialmente los de olor dulce.
