Crear un modelo de negocio de la nada, confiar ciegamente en el instinto y reinventarse. Esta es la premisa de Zazú, un concepto que nació de la mano de tres amigos que trabajaban como relaciones públicas en el mundo de la noche y que, siendo muy jóvenes, detectaron un nicho de negocio inexistente en su ciudad.
Sin grandes recursos económicos ni procedentes de familias acomodadas pero con una visión clara, reconvertir el negocio de copas tradicional añadiendo cantantes y espectáculos, convirtiéndose en pioneros del formato dinner/lunch show. Un modelo centrado en una filosofía innegociable: trabajar, pasárselo bien y transmitir siempre felicidad a sus clientes.
De la supervivencia en pandemia a la conquista de Ibiza
El camino no ha estado exento de desafíos estructurales. Durante la crisis de la pandemia y coincidiendo con la época de Fallas, la empresa supo reaccionar a tiempo. Con las neveras llenas y el deseo de continuar con el proyecto, se tomó la decisión de brindar a la ciudad un servicio de delivery y reparto de comida a domicilio que triunfó, e incluso los familiares y amigos pedían comida solo para poder verlos. Y la respuesta del público no se hizo esperar: superada la pandemia, el nicho de negocio quedó definitivamente consolidado, la gente les guardaba una profunda gratitud y las visitas a los establecimientos se empezaron a multiplicar.
Gracias al éxito de Zazú Alameda y Zazú Cortes, comenzó a tomar forma una idea que durante mucho tiempo parecía lejana, casi un sueño difícil de alcanzar: desembarcar en Ibiza. Lo que en un principio parecía una meta complicada terminó convirtiéndose en una realidad gracias a la combinación de varios factores: una marca ya consolidada, encontrar un espacio con alma propia y, sobre todo, el instinto empresarial de José Martínez.
La oportunidad apareció de la manera más inesperada. “Fue un día nublado, lloviznando, de octubre”, recuerda José Martínez. A simple vista, nada hacía presagiar el potencial real del local. Sin embargo, bastó entrar en el espacio para que el olfato comercial del gerente lo tuviera claro: “Aquello era, sin duda, ZAZÚ IBIZA”.
La apuesta fue firme desde el primer momento y la respuesta del público superó todas las expectativas. Desde su apertura, el establecimiento se convirtió en un auténtico éxito en la isla, con una acogida masiva y un público que, día tras día, continúa llenando el local para disfrutar de la experiencia Zazú.
Liderazgo, sacrificio y la mirada puesta en el futuro
Detrás de esta trayectoria hay una figura de liderazgo que define a José Martínez y su gestión, basándose en el instinto, la prudencia y el saber colocar las piezas de un buen equipo. Mantenerse al mando ha exigido sacrificios personales en el pasado, restando tiempo a la vida familiar, un equilibrio que con los años y la experiencia ha logrado organizar de manera óptima.
José Martínez trata de ser uno más dentro de la organización, invirtiendo con cabeza. Y a pesar de su corta edad y de estar al frente de negocios de gran éxito, José destaca por una prudencia y una visión difíciles de encontrar hoy en día.
Con la mente fija en el crecimiento, Zazú no se detiene. La marca tiene claro su plan de expansión y ya ha puesto el ojo en plazas estratégicas como Marbella, Alicante y Madrid.
Ante todo: liderazgo local
La ciudad de Valencia vive un crecimiento constante, convirtiéndose cada vez más en el punto elegido por franquicias nacionales y grandes grupos empresariales para expandirse.
Sin embargo, frente a esta nueva competencia, el posicionamiento de Zazú es firme y consolidado: el grupo avala su trayectoria de muchos años en la capital del Turia, siendo una marca reconocida ya en toda España. No hay mucho más que decir ante una fórmula que funciona; el público local y extranjero acude con el único objetivo de pasárselo bien, y por ello reciben un trato que los hace sentirse como en casa.
