Estas expresiones ya forman parte de las conversaciones cotidianas de los españoles, especialmente entre los más jóvenes, ante la falta de un lenguaje natural y libre de tabúes para hablar de sexo y relaciones
Las expertas de Platanomelón señalan que poner nombre a ciertas experiencias ayuda a hablar de sexualidad y vínculos más abiertamente
Hace unos años nadie hablaba de ghosting, situationships o aftercare. Hoy, estas palabras forman parte de conversaciones cotidianas y reflejan cómo las nuevas generaciones recurren cada vez más al inglés para hablar de relaciones, vínculos y sexualidad. Lejos de ser una simple moda lingüística, este fenómeno responde a un cambio cultural: las formas de relacionarse evolucionan más rápido que el vocabulario tradicional en español.
Desde Platanomelón, la compañía líder en bienestar íntimo, explican que muchas de estas expresiones triunfan porque permiten poner nombre a experiencias emocionales y sexuales para las que el castellano no siempre ofrece alternativas claras, naturales o libres de estigma.
El nuevo lenguaje con el que hablamos de amor, sexo y vínculos
Conceptos como ghosting o situationship no se usan por capricho, sino porque describen dinámicas cada vez más habituales en una sociedad marcada por las relaciones digitales, la inmediatez y nuevas formas de vincularse.
Poner nombre a determinadas experiencias ayuda a identificarlas, compartirlas y entenderlas mejor. Algo que no tiene forma de definirse resulta mucho más difícil de comunicar o de reconocer y entender. “En redes sociales aparecen constantemente nuevas palabras y conceptos relacionados con el sexo, la sexualidad y las relaciones. Ponerles nombre hace que sea más fácil hablar de ellas y entenderlas como experiencias reales”, explica Anna Sánchez, sexóloga de Platanomelón.
El español, entre lo clínico y lo vulgar
Una de las razones por las que estos términos en inglés se integran con tanta facilidad es que, tradicionalmente, el vocabulario sexual en español ha tendido a situarse entre lo demasiado clínico o lo demasiado vulgar, dejando poco espacio para hablar de sexualidad y afectividad desde un lugar cotidiano, neutro y libre de vergüenza. “La sexología moderna también consiste en encontrar un vocabulario con el que podamos hablar de sexualidad sin sentir incomodidad o vergüenza”, señala Anna.
Además, el lenguaje también refleja qué relaciones, deseos o sexualidades han sido más visibles o legitimadas socialmente a lo largo del tiempo. Muchas de las palabras que hoy utilizamos nacen precisamente para llenar esos vacíos y dar visibilidad a experiencias que antes apenas se verbalizaban.
Redes sociales, apps de citas y cultura digital
Las redes sociales y las aplicaciones de citas han acelerado la expansión de este nuevo lenguaje afectivo y sexual. Plataformas como TikTok, Instagram o Tinder han convertido el inglés en el idioma dominante de la cultura digital y han normalizado términos que rápidamente saltan de internet a las conversaciones del día a día.
Muchas de estas expresiones nacen online porque responden a nuevas formas de relacionarse: vínculos más rápidos, ambiguos y digitales. Conceptos como breadcrumbing, benching o love bombing no sólo etiquetan comportamientos concretos, sino que también reflejan cómo han cambiado las dinámicas sentimentales en la actualidad.
Del “ghosting” al “aftercare”: palabras que ya forman parte de nuestro vocabulario
Ghosting: cortar el contacto con alguien desapareciendo sin explicación.
Situationship: relación ambigua o indefinida sin etiquetas claras.
Crush: persona por la que sientes atracción romántica.
Sexting: intercambio de mensajes, fotos o vídeos de contenido sexual.
Aftercare: cuidados emocionales y físicos después del sexo o de una práctica íntima.
Edging: detener la estimulación justo antes del orgasmo para intensificar el placer.
Petting: prácticas íntimas basadas en besos, caricias y contacto físico sin penetración.
Cruising: búsqueda de encuentros sexuales en espacios públicos.
Love bombing: exceso de atención y afecto al inicio de una relación con intención de generar dependencia emocional.
Breadcrumbing: mantener el interés de otra persona mediante señales o mensajes esporádicos sin intención real de compromiso.
