Acné y pieles maduras. Manual de abordaje (Día del acné)

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Acné y pieles maduras. Manual de abordaje (Día del acné)

El acné en pieles adultas se ha consolidado como una de las patologías dermatológicas más frecuentes, especialmente entre mujeres de 20 a 40 años. Lejos de ser una preocupación meramente estética, la Dra. Ana Carrasquilla, especialista en dermatología médico-quirúrgica de IMR, subraya el profundo impacto que puede tener en la salud mental. Además, analiza sus principales características, causas y posibles abordajes.

Con motivo del Día del Acné (6 de junio), la Dra. Carrasquilla recuerda que el acné en la edad adulta presenta diferencias claras respecto al acné adolescente. Mientras en la pubertad predominan las lesiones comedogénicas, con puntos negros y blancos, en la edad adulta el cuadro suele ser más inflamatorio, con nódulos profundos y dolorosos en una piel más sensible, propensa a la deshidratación y a las marcas postinflamatorias.

De hecho, más del 80% de los casos en mujeres adultas corresponden al subtipo persistente. Sin embargo, persisten mitos como que se debe a la falta de higiene, que el sol lo mejora o que es una fase pasajera, cuando en realidad se trata de una patología crónica, explica.

A ello se suma el impacto emocional. El adulto con acné presenta mayores niveles de ansiedad y afectación en su vida personal y laboral, con casos de cancelación de eventos por brotes visibles, añade.

Cómo se comporta el acné adulto: causas y zonas donde se localiza

El origen del acné en la edad adulta, explica, es multifactorial, aunque la causa principal es hormonal, relacionada con una hipersensibilidad de las glándulas sebáceas a los andrógenos, incluso cuando los niveles hormonales en sangre son normales. A esto se suma la alteración del microbioma cutáneo y el deterioro de la función barrera de la piel.

A diferencia del acné adolescente que predomina en la “zona T” (frente y nariz), en la edad adulta el acné es más habitual en la “zona U”, afectando especialmente al tercio inferior del rostro, la línea mandibular, el mentón y la zona alta del cuello, añade.

Un abordaje combinado con nuevas soluciones cada vez más precisas

Para tratar el acné adulto, explica, el abordaje debe ser combinado. A nivel médico, la Dra. Carrasquilla destaca el uso de retinoides tópicos, el ácido azelaico y, en el caso de las mujeres, los tratamientos antiandrogénicos como la espironolactona, así como dosis bajas de isotretinoína en determinados casos. En cuanto a los procedimientos en consulta, los peelings químicos específicos y la terapia fotodinámica ayudan a reducir la inflamación y mejorar las marcas residuales.

Entre los avances más recientes, destaca la clascoterona al 1%, el primer inhibidor tópico de los receptores de andrógenos, que actúa directamente sobre el poro sin efectos sistémicos. Es un paso importante porque permite actuar de forma localizada sobre el origen hormonal del acné, apunta la Dra. Además, los nuevos láseres con longitud de onda de 1726 nm permiten actuar de forma selectiva sobre la glándula sebácea, con resultados cada vez más precisos y duraderos, añade.

Acné adulto: la constancia como clave para ver resultados reales

El ciclo natural de renovación de la piel es de unos 28 a 35 días, por lo que la evidencia clínica indica que los resultados visibles del tratamiento del acné adulto suelen apreciarse a partir de las 8 a 12 semanas. Uno de los errores más frecuentes, explica, es abandonar el tratamiento antes del primer mes, generalmente por impaciencia o por la irritación inicial, lo que se considera una de las principales causas de fracaso terapéutico.

Prevención: una patología crónica que exige rutina, constancia y tratamiento personalizado

Por otro lado, al tratarse de una condición crónica, la prevención se basa en una terapia de mantenimiento a largo plazo, que implica rutinas minimalistas con limpieza suave, hidratación reparadora no comedogénica y el uso continuado de activos como los retinoides para mantener el poro desobstruido y la inflamación bajo control, explica la especialista.

El acné en la edad adulta requiere constancia y una visión a largo plazo. Como concluye la Dra. Carrasquilla, no se trata de un problema puntual, sino de una patología que necesita constancia, tratamiento individualizado y una rutina adecuada para mantener la piel bajo control.

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