La infertilidad también es una consecuencia económica

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La infertilidad también es una consecuencia económica

La edad media del primer hijo se acerca a los 33 años, coincidiendo con el inicio del descenso natural de la fertilidad femenina. La preservación de la fertilidad gana protagonismo ante el aumento de la edad en la que se busca el primer embarazo.

- Tener un empleo estable, acceder a una vivienda o simplemente llegar a final de mes sin preocupaciones se ha convertido para muchos jóvenes en un requisito previo antes de plantearse formar una familia. El problema es que mientras las condiciones económicas se retrasan, la fertilidad no espera.

Con motivo del Día Mundial de la Fertilidad, que se celebra el 4 de junio, especialistas en medicina reproductiva advierten de una realidad que observan cada vez con más frecuencia en consulta, personas que quieren ser madres y padres, pero que han tenido que posponer ese proyecto durante años por motivos laborales, económicos o de vivienda.

"Vemos parejas que han esperado a tener un trabajo estable, una vivienda o unas condiciones mínimas para formar una familia. Cuando por fin sienten que ha llegado el momento, descubren que biológicamente ya no están donde estaban cinco o diez años antes", explica la Dra. Federica Moffa, directora médica de Fertilab Barcelona y ginecóloga especialista en reproducción asistida y fertilidad.

España se encuentra entre los países europeos donde más tarde se tiene el primer hijo. La edad media de maternidad se sitúa prácticamente en los 33 años, una cifra que preocupa a los especialistas porque coincide con el inicio del descenso natural de la fertilidad femenina. Aunque muchas mujeres pueden quedarse embarazadas después de los 35 años, las probabilidades empiezan a disminuir y esa caída se hace más evidente a partir de los 38.

"La sociedad ha cambiado muchísimo en las últimas décadas, pero la biología sigue funcionando igual. Hay pacientes que llegan a consulta con 40 o 42 años sorprendidas porque no consiguen quedarse embarazadas. Son mujeres sanas, activas y con una vida completamente normal, pero la calidad de los óvulos depende en gran medida de la edad". señala la Dra. Moffa.

La edad también influye en la fertilidad masculina, aunque de una forma más gradual. Todavía existe la idea de que los hombres pueden ser padres sin dificultades a cualquier edad, pero no es exactamente así. A partir de los 45 años la calidad seminal también puede verse afectada. Además, factores como la obesidad, el sedentarismo y otros hábitos de vida poco saludables pueden reducir las posibilidades de lograr un embarazo.

Como consecuencia de esta situación, cada vez más personas recurren a la preservación de la fertilidad. En los últimos años ha aumentado el número de mujeres que deciden vitrificar sus óvulos porque saben que probablemente no podrán iniciar su proyecto reproductivo en el corto plazo.

Los especialistas insisten en que el debate sobre la baja natalidad no puede desligarse de las condiciones sociales y económicas actuales. El acceso a la vivienda, la estabilidad laboral, la conciliación y las ayudas a las familias influyen directamente en cuándo las personas deciden tener hijos. Y cuando esa decisión se retrasa demasiado, las consecuencias terminan llegando también a las consultas de fertilidad.

"La reproducción asistida ayuda a muchas personas y ha avanzado enormemente en los últimos años, pero no puede compensar completamente el efecto del tiempo sobre la fertilidad. Por eso es importante que la población disponga de información realista para poder tomar decisiones con tiempo y sin falsas expectativas", concluye la Dra. Moffa.

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