El pasado 6 de junio, el Teatro "Ginés Rosa" de Totana acogió el espectáculo tributo a Julio Iglesias, Por siempre, Julio, protagonizado por el cantante Juanru y promovido de manera completamente autogestionada por Niño Ruvén. La propuesta, fruto de una trayectoria artística que padre e hijo comparten desde hace más de una década en torno al repertorio del artista madrileño, reunió al público en una velada íntima marcada por la emoción, los recuerdos y algunas de las canciones más emblemáticas de Julio Iglesias, dejando además una imagen especialmente significativa para el municipio.
Detrás de esta propuesta existe una historia que comenzó mucho antes de que las luces del escenario se encendieran. Hace más de una década, fue el propio Ruvén quien animó a Juanru a dar sus primeros pasos sobre los escenarios, convencido de las cualidades artísticas que atesoraba su voz. Desde entonces, ambos han compartido numerosas experiencias musicales en torno al repertorio de Julio Iglesias, convirtiendo la música en un espacio de encuentro familiar que continúa vivo hasta hoy. La cita de Totana marcó el estreno de una nueva etapa del proyecto porque, aunque Ruvén había acompañado a Juanru desde sus orígenes, fue la primera vez que colaboraba con el dúo Víctor y Ruvén —constituido en 2025—, incorporando el baile flamenco y una renovada lectura artística del repertorio.
Lo que inicialmente estaba concebido como un encuentro musical acabó adquiriendo una dimensión especial debido al contexto social que se vivía en Totana durante los días previos. La exclusión de diversas actividades vinculadas al Orgullo LGTBIQ+ de la programación institucional había generado un intenso debate en redes sociales y medios de comunicación, llevando a algunos usuarios a relacionar erróneamente aquella situación con la celebración del concierto. La publicación que anunciaba el espectáculo recibió numerosos comentarios con banderas arcoíris y mensajes reivindicativos. También llegaron mensajes privados dirigidos a los artistas cuestionando la celebración del concierto en esas fechas e incluso estableciendo una relación directa entre el evento y la polémica política que se estaba viviendo en la localidad.
Ante estas circunstancias, Niño Ruvén decidió aclarar públicamente el origen del proyecto mediante un comentario en redes sociales: "¡Hola! Mi nombre es Ruvén y soy la persona que ha organizado el concierto Tributo a Julio Iglesias que tendrá lugar mañana 6 de junio. Ante algunos mensajes privados que hemos recibido, queremos aclarar que este concierto es una propuesta completamente independiente y ajena a cualquier decisión o programación institucional. Asimismo, no ha contado con ninguna ayuda económica por parte del Ayuntamiento, sino que ha sido organizado de manera totalmente autogestionada. El cantante es mi padre, una persona que disfruta enormemente compartiendo su música en municipios como el vuestro. Además, llevaba mucho tiempo con ganas de venir a actuar a Totana, una tierra que siempre le ha gustado especialmente y por la que siente un gran cariño. Esta fecha se ha elegido por cuestiones de organización, igual que podría haberse realizado en cualquier otro momento del año. Nuestro único objetivo es ofrecer una velada agradable para quienes quieran acompañarnos. Esperamos que mañana todos podamos disfrutar del concierto y, sobre todo, que él disfrute de cumplir por fin el deseo de cantar por primera vez en esta tierra que tanto aprecia. ¡Gracias!".
Entre las respuestas recibidas destacó la de un usuario que escribía: "Pues sería buen gesto proponer una cancioncilla como guiño orgullo. Lo mismo es la acción que la inacción". Sin embargo, lo que quizá muchos desconocían es que el propio concierto ya incorporaba, de forma natural, un mensaje mucho más profundo que cualquier gesto simbólico.
Junto a Juanru participaron como artistas invitados el dúo Víctor y Ruvén, integrado por el bailaor totanero Víctor Mayol y el propio Niño Ruvén, considerado el creador y único exponente a nivel mundial del fagot flamenco. Ambos desarrollan una trayectoria artística conjunta inspirada en el amor por sus orígenes, entre ellos el propio municipio de Totana, la normalización de las realidades LGTBIQ+, la innovación escénica y una visión abierta, plural y contemporánea del flamenco.
Su presencia en el espectáculo no respondía a ninguna estrategia ni a una reacción frente a la actualidad política, sino que formaba parte de la propia esencia del proyecto. El concierto reunía sobre el escenario a Juanru junto a su hijo y la pareja sentimental de este, compartiendo música, afecto y complicidad ante el público. Por ello, mientras fuera del teatro se debatía sobre representación, diversidad e inclusión, dentro del escenario esos valores se materializaban con absoluta naturalidad. No fue necesario modificar el repertorio ni introducir mensajes explícitos. La propia realidad de quienes protagonizaban la velada transmitía una idea sencilla pero poderosa: que la tradición, el amor, la familia y la libertad pueden convivir sobre un mismo escenario con absoluta normalidad.
El concierto se desarrolló en un ambiente elegante y acogedor, con una asistencia moderada que favoreció la intimidad de una propuesta concebida para disfrutar de la música desde la emoción y la cercanía. El público pudo recorrer algunas de las canciones más emblemáticas de Julio Iglesias en una noche marcada por los recuerdos, la nostalgia y el cariño.
La velada dejó además una sorpresa inesperada con la asistencia de Bárbara Rey, que acudió al espectáculo de manera privada. Su presencia fue recibida con enorme afecto tanto por el público como por los artistas, que tuvieron la oportunidad de conversar con ella al finalizar el concierto. Juanru, además de Víctor y Ruvén, han querido agradecer públicamente su asistencia, destacando especialmente la amabilidad y generosidad que mostró durante el encuentro. "Ha sido un auténtico placer compartir esta velada con una persona que siente un cariño tan profundo por Totana, al igual que nosotros. Su cercanía y humanidad nos ha dejado el ejemplo de una persona excepcional y maravillosa", señalan Víctor y Ruvén.
Lo que comenzó como un homenaje a la figura de Julio Iglesias terminó convirtiéndose en una noche donde la música sirvió de punto de encuentro entre generaciones, sensibilidades y formas de entender la vida. Una noche que recordó que, a veces, la mejor manera de defender los derechos y las libertades no es únicamente a través de discursos o reivindicaciones, sino también mediante la música, la danza y la creación artística. "La gran enseñanza que deja esta historia es el enorme poder transformador que tiene el arte y la cultura. Aunque en muchas ocasiones se cuestionen o se releguen a un segundo plano, siguen siendo herramientas fundamentales para construir convivencia, generar diálogo y, sobre todo, dar sentido a nuestra existencia como sociedad", señala Niño Ruvén.
