El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) y la Red Española de Seguridad y Salud en el Trabajo (RESST) analizan en Barcelona los principales desafíos para prevenir y visibilizar el cáncer de origen profesional.
El cáncer es la principal causa de mortalidad relacionada con el trabajo en la UE y representa en torno al 53% de los fallecimientos de origen laboral.
Cada año, unas 120.000 personas desarrollan cáncer en Europa debido a la exposición a agentes cancerígenos en el trabajo, lo que provoca casi 80.000 muertes.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, organismo científico-técnico especializado en prevención de riesgos laborales dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, ha reunido en una jornada técnica a especialistas nacionales e internacionales para impulsar mejoras en la identificación de los factores de riesgos y la adopción de medidas preventivas frente al cáncer de origen laboral.
Bajo el título de Cáncer de origen laboral: una realidad invisible y coorganizado por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo y la Red Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, el acto ha profundizado en los resultados de la Encuesta sobre la exposición de las personas trabajadoras a factores de riesgo de cáncer en Europa (WES).
Según los datos recabados, casi la mitad de las personas trabajadoras (47,3%) estuvo probablemente expuesta a, al menos, un factor de riesgo de cáncer (98,5 millones de personas trabajadoras de seis Estados miembros de la Unión Europea: Alemania, España, Finlandia, Francia, Hungría e Irlanda).
Además, la exposición a dos o más factores de riesgo es frecuente en sectores como la minería, las actividades extractivas y la construcción, afectando a más del 60% de las personas trabajadoras.
El cáncer es la principal causa de mortalidad relacionada con el trabajo en la Unión Europea y representa en torno al 53 % de los fallecimientos de origen laboral. Cada año, en torno a 120.000 personas desarrollan cáncer en Europa debido a la exposición a agentes cancerígenos en el trabajo, lo que provoca casi 80.000 muertes.
Una realidad invisible
La contundencia de los datos choca con el infradiagnóstico e infradeclaración de la enfermedad, lo que la convierte en una realidad invisible. En España, durante 2025 se notificaron un total de 105 cánceres laborales, lo que representa menos del 0,35 % del total de enfermedades profesionales comunicadas, según los datos del sistema de Comunicación de Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social (CEPROSS). Sin embargo, las estimaciones científicas sitúan en torno a 8.000 los casos de cáncer laboral que podrían producirse cada año.
En este sentido, Montserrat Solórzano, directora del Centro Nacional de Condiciones de Trabajo del INSST, ha afirmado en el acto que "los cánceres cuyo origen es profesional pueden prevenirse reduciendo o eliminando las exposiciones que provocan la enfermedad. Sin embargo, una de las dificultades que encontramos es la elevada latencia entre la exposición laboral y la aparición de la enfermedad que, por ejemplo, en el caso del amianto y el mesotelioma puede superar los 40 años".
Esto provoca que "una proporción significativa de las personas, en el momento del diagnóstico de cáncer ya no trabajan en la empresa en la que se produjo la exposición, lo que dificulta establecer la relación causal entre cáncer y actividad laboral", ha explicado.
Perspectiva de género
La jornada ha abordado también la necesidad de incorporar la perspectiva de género al estudio del cáncer laboral. En 2024, el 92% de los cánceres profesionales reconocidos en nuestro país correspondieron a hombres, un dato que refleja las limitaciones en la identificación y reconocimiento de los casos que afectan a las mujeres.
Los resultados de la encuesta europea muestran también que las personas empleadas en microempresas y pequeñas empresas, con menos de 50 trabajadores, presentaron una probabilidad 1,3 veces mayor de estar expuestas a uno o más factores de riesgo de cáncer que quienes trabajan en empresas medianas o grandes.
Factores de riesgo
Tal y como se ha desgranado en la jornada técnica, entre los factores de riesgo más frecuentes identificados destacan la radiación ultravioleta solar, las emisiones de motores diésel, el benceno, la sílice cristalina respirable y el formaldehído. Asimismo, la sílice cristalina respirable, las emisiones diésel y el polvo de madera figuran entre los agentes con una mayor proporción de exposiciones de alta intensidad, lo que refuerza la necesidad de actuar prioritariamente en aquellos sectores y actividades con mayor nivel de riesgo.
La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz frente al cáncer de origen profesional. La identificación temprana de los factores de riesgo, la eliminación o sustitución de los agentes cancerígenos cuando sea posible y la implantación efectiva de medidas de control constituyen elementos clave para reducir las exposiciones.
Conocer, identificar, reconocer y prevenir
Con esta jornada, el INSST subraya la necesidad de reforzar el conocimiento sobre los riesgos cancerígenos presentes en los lugares de trabajo, mejorar la identificación de las personas trabajadoras expuestas y avanzar en el reconocimiento de los cánceres de origen laboral.
Asimismo, promueve una cultura preventiva basada en la evidencia científica e impulsa la colaboración entre las administraciones públicas, los agentes sociales, el ámbito sanitario y las empresas para reducir las exposiciones laborales a agentes cancerígenos y evitar que el cáncer de origen profesional continúe siendo una realidad invisible.
Entre otras iniciativas, el INSST lidera y coordina la Agenda Nacional para la Prevención de Cáncer de Origen Profesional y colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para favorecer el mantenimiento y la reincorporación al trabajo de las personas afectadas de cáncer.
