Las NTGs no sustituyen a la mejora vegetal convencional, sino que se suman a las herramientas que permiten hacerla más eficiente y rápida. Estas herramientas representan el siguiente paso en la evolución.
La agricultura europea se enfrenta a desafíos sin precedentes. En este contexto, las Nuevas Técnicas Genómicas (NTGs) representan una de las innovaciones más prometedoras para la agricultura europea. Su capacidad para desarrollar variedades más resistentes, productivas y adaptadas a las condiciones climáticas futuras puede contribuir de forma decisiva a garantizar la seguridad alimentaria, reducir el uso de insumos y reforzar la competitividad del sector agroalimentario.
Precisamente por ello, la próxima votación del Reglamento europeo sobre plantas obtenidas mediante determinadas Nuevas Técnicas Genómicas constituye un momento clave para el futuro de la innovación agrícola en Europa.
El pasado 1 de junio, más de treinta organizaciones representativas de toda la cadena agroalimentaria europea solicitaron públicamente al Parlamento Europeo la aprobación del texto acordado en los trílogos de diciembre de 2025, sin introducir nuevas enmiendas. El mensaje es claro: Europa necesita urgentemente un marco jurídico moderno y funcional para las NTGs.
Permiten obtener variedades capaces de responder más rápidamente a desafíos como: sequías, nuevas plagas y enfermedades, reducir el uso de fitosanitarios, mejora de la eficiencia en el uso del agua y nutrientes, adaptación a nuevas condiciones climáticas y desarrollo de características de interés para consumidores e industria alimentaria.
En otras palabras, las NTGs permiten desarrollar soluciones que los agricultores europeos necesitan hoy, no dentro de veinte años.
Mientras la Unión Europea sigue debatiendo su marco regulatorio, un número creciente de países ya está utilizando y regulando estas tecnologías de forma pragmática.
Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Japón, Australia y numerosos países de América Latina han establecido sistemas que permiten la utilización de determinadas aplicaciones de edición genética sin someterlas automáticamente a la regulación tradicional de OMG.
La propia carta remitida al Parlamento Europeo advierte de la necesidad de que la Unión Europea se alinee con las prácticas regulatorias que ya están aplicando un número creciente de terceros países para evitar desventajas competitivas y garantizar la fluidez de los intercambios comerciales internacionales.
Si Europa no actúa, existe un riesgo real de que la investigación, la inversión y el desarrollo de nuevas variedades se desplacen hacia otras regiones del mundo.
La mejora vegetal ha sido históricamente uno de los principales motores de la productividad agrícola. Gracias a ella, los agricultores disponen hoy de variedades más productivas, resistentes y adaptadas a sus necesidades.
Por ello, desde ANOVE (Asociación Nacional de Obtentores Vegetales) consideramos que la aprobación del texto acordado en los trílogos constituye una oportunidad estratégica para Europa. Se trata de un compromiso equilibrado, fruto de años de debate y negociación, que proporciona seguridad jurídica, transparencia y viabilidad práctica para toda la cadena agroalimentaria.
La decisión que adopte el Parlamento Europeo en los próximos días no solo determinará el futuro regulatorio de las NTGs. También enviará una señal sobre la capacidad de Europa para apostar por la innovación, la sostenibilidad y la competitividad de su agricultura en un contexto global cada vez más exigente.
