Los aeropuertos españoles gestionaron 28,3 millones de pasajeros en abril, un 3,7% más que en el mismo mes del año anterior, reflejo de una movilidad turística que gana fuerza antes del verano
Viajar fuera de julio y agosto está dejando de ser una alternativa secundaria para convertirse en una opción cada vez más atractiva para muchos turistas. La búsqueda de destinos menos saturados, el encarecimiento de la temporada alta, la mayor flexibilidad para planificar escapadas y el deseo de vivir experiencias más auténticas están impulsando una nueva forma de organizar las vacaciones.
Los últimos datos del sector muestran que la actividad turística mantiene un fuerte dinamismo antes del verano. Según los datos de Frontur Egatur publicados por el Ministerio de Industria y Turismo, en abril de 2026, España recibió 9,1 millones de turistas internacionales, un 5,2% más que en el mismo mes del año anterior. El gasto de estos viajeros superó los 11.600 millones de euros, con un incremento interanual del 7,4%.
La evolución de las pernoctaciones también apunta en esa dirección. De acuerdo con la Coyuntura Turística Hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE), las pernoctaciones en establecimientos hoteleros superaron en abril los 29,2 millones, un 1,1% más que en abril de 2025. Aunque el verano sigue concentrando una parte muy relevante de los viajes, estos datos confirman que los meses previos a la temporada alta ya tienen un peso significativo en la actividad turística.
El precio es otro de los factores que está influyendo en la decisión del viajero. En abril, el Índice de Precios Hoteleros subió un 4% interanual y los hoteles facturaron una media de 122,3 euros por habitación ocupada, un 4,9% más que un año antes. Viajar en temporada media permite a muchos turistas encontrar mayor disponibilidad, evitar los picos de demanda y acceder a una experiencia más equilibrada entre coste, comodidad y disfrute del destino.
La conectividad también respalda este cambio de comportamiento. Los aeropuertos españoles gestionaron en abril 28,3 millones de pasajeros, un 3,7% más que en el mismo mes de 2025, lo que refleja que la movilidad turística mantiene intensidad más allá de los meses centrales de verano.
Este cambio no significa que la temporada alta pierda relevancia, sino que el viajero empieza a valorar más el momento del viaje como parte esencial de la experiencia. Viajar en primavera, otoño o en periodos de menor presión turística permite recorrer los destinos con más calma, acceder mejor a la oferta de la ciudad, evitar aglomeraciones y disfrutar de una relación más directa con la vida local.
La desestacionalización, durante años planteada como objetivo institucional, empieza así a traducirse en decisiones concretas del viajero. Ya no se trata solo de viajar más, sino de viajar mejor. Desde el hotel Príncipe Pío, uno de los más demandados de la capital de España, aseguran que "durante mucho tiempo, viajar era casi sinónimo de hacerlo en julio o agosto. Eso está cambiando. Los meses de verano siguen teniendo un peso enorme, pero cada vez vemos más viajeros que plantean otras fechas. No renuncian a sus vacaciones, simplemente empiezan a repartirlas de otra manera a lo largo del año. Desde el hotel lo percibimos en consultas y reservas de meses que antes tenían un comportamiento más discreto y que ahora ganan protagonismo".
Para los destinos, esta tendencia representa una oportunidad estratégica. Repartir mejor los flujos turísticos a lo largo del año puede contribuir a reducir la presión en los momentos de mayor afluencia, mejorar la convivencia con los residentes y favorecer una actividad económica más estable para empresas, trabajadores y comercios locales.
