“La noche estrellada” en el Cabezo Gordo

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“La noche estrellada” en el Cabezo Gordo

Johnson controls consolida Barcelona como referencia europea en revisión de compresores industriales

La planta de la compañía procesa más de 300 compresores al año con tecnología de última generación y procesos orientados a la eficiencia energética y la sostenibilidad 

Johnson Controls, líder mundial en gestión térmica, sistemas de misión crítica para edificios, eficiencia energética y descarbonización, ha consolidado sus instalaciones de Barcelona como el centro de referencia en España -y uno de los más destacados de Europa- para la revisión, mantenimiento y restauración de compresores industriales de refrigeración. 

Con más de 30 años de operaciones ininterrumpidas y una reciente renovación que amplió su capacidad a siete mesas hidráulicas de trabajo, la planta destaca por su gran capacidad y especialización, dando servicio principalmente a compañías del sector alimentario, empresas petroquímicas y otros perfiles industriales. 

“En entornos donde parar la producción equivale a grandes pérdidas económicas, contar con un servicio de revisión de compresores rápido, riguroso y fiable se ha convertido en una necesidad estratégica”, apunta Marc Passarrius, Director de la Planta de Compresores de Johnson Controls en Barcelona. “La planta y el equipo de profesionales están preparados para responder a esa demanda con la personalización que requiere cada caso”. 

Un proceso de ocho etapas

Para devolver las enfriadoras a su rendimiento original, cada compresor que entra en la planta barcelonesa sigue un proceso exhaustivo de ocho etapas: desmontaje completo, inspección técnica detallada, limpieza profunda, sustitución de rodamientos, juntas y piezas con desgaste, equilibrado de rotores, reensamblaje, pruebas de calidad y pintura final en cabina ecológica de filtrado cerrado. 

Todo el proceso queda digitalizado en una aplicación propia de trazabilidad que registra el estado del equipo antes y después de cada intervención, proporcionando al cliente un informe técnico completo con cada pieza revisada o sustituida. 

El tiempo medio de intervención oscila entre cuatro días y dos semanas, en función del tamaño y estado del compresor. Tras la revisión, el equipo sale en condiciones equivalentes al de uno nuevo, con una vida útil que -si se mantiene el plan de mantenimiento preventivo- puede prolongarse indefinidamente: la planta trabaja habitualmente con equipos de más de 30 años de antigüedad que siguen operando con plena eficacia. 

Repuestos 100% originales: garantía de seguridad

Uno de los pilares diferenciales de la planta es su política de repuestos. Todos los compresores revisados -tanto los de marcas propias de Johnson Controls (YORK, Frick y Sabroe) como los de otros proveedores- se intervienen exclusivamente con piezas originales certificadas. Esta práctica no es sólo una cuestión de calidad: el uso de materiales no homologados en compresores industriales puede derivar en fallos críticos del sistema o graves accidentes. 

“Podemos revisar compresores de cualquier marca, pero siempre con material original. Es una cuestión de seguridad y de responsabilidad hacia el cliente”, continúa el responsable de la planta. 

Economía circular

En un contexto en que las empresas industriales buscan reducir su huella de carbono y optimizar sus inversiones en equipamiento, la planta de Barcelona representa un modelo de economía circular aplicada. Restaurar un compresor existente implica evitar la fabricación de una nueva unidad -con todo el impacto energético y de recursos que ello conlleva- y permite al cliente mantener activos valiosos sin incurrir en el coste de reposición total. 

La planta también incorpora una cabina de pintura ecológica con sistema de filtrado cerrado, eliminando las emisiones al exterior que caracterizaban los métodos tradicionales. Además, Johnson Controls está integrando en sus enfriadoras de nueva generación herramientas de monitorización remota que permiten anticipar necesidades de mantenimiento antes de que se produzca cualquier fallo en las instalaciones de los clientes. 

“Nuestro compromiso consiste en acompañar al cliente a lo largo de todo el ciclo de vida de su equipamiento. Una instalación de refrigeración industrial es una inversión muy significativa: tiene sentido -económico y medioambiental- hacer todo lo posible para que dure el mayor tiempo posible”, concluye Passarrius. 

La planta de Barcelona forma parte de la red europea de centros especializados de Johnson Controls, con instalaciones equivalentes en Mannheim (Alemania), Países Bajos, Nantes (Francia) y Aarhus (Dinamarca), siendo la planta española la referencia para todo el mercado peninsular.  

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