Diversos estudios revelan que la inmensa mayoría de las mujeres tras el parto no se sienten plenamente satisfechas con su cuerpo, convirtiéndose en un factor de riesgo para la depresión posparto
AEDA (Agrupación Española de Diástasis Abdominal) reclama un abordaje integral de la diástasis abdominal que contemple tanto la recuperación funcional como el bienestar emocional de las pacientes
La maternidad transforma el cuerpo, pero también la forma en que muchas mujeres se perciben a sí mismas. En España, un estudio¹ realizado con mujeres durante los seis primeros meses tras el parto reveló que ocho de cada diez (el 83,8%) experimentaron una disminución de la satisfacción con su cuerpo respecto a antes del embarazo. La evidencia científica sitúa esta etapa como uno de los periodos de mayor vulnerabilidad para la autoestima femenina, un aspecto que continúa estando poco visibilizado dentro del cuidado de la salud materna.
Entre los cambios físicos que pueden influir en esa percepción se encuentra la diástasis abdominal, una separación de los músculos rectos del abdomen que afecta a un elevado porcentaje de mujeres tras el embarazo. Más allá de las molestias funcionales, como el dolor lumbar o la debilidad del tronco, muchas mujeres conviven con un abdomen alterado que cambia su imagen corporal y puede reforzar sentimientos de frustración, inseguridad o pérdida de autoestima. Las autoras del estudio señalado destacan que las mujeres en el posparto son especialmente sensibles a la presión de los modelos estéticos.
Ante esta realidad, la Agrupación Española de Diástasis Abdominal (AEDA) insiste en la importancia de abordar esta patología desde un enfoque integral, combinando el tratamiento físico dirigido por fisioterapeutas especializados, con la atención al bienestar emocional de las pacientes. Un estudio² realizado en 2024 destaca, en este sentido, que las intervenciones psicológicas mejoran significativamente la percepción corporal.
Además, en los casos más severos, cuando la diástasis abdominal provoca una importante afectación funcional o no responde a los tratamientos conservadores de fisioterapia, la cirugía puede convertirse en una herramienta clave para la recuperación. “La reparación quirúrgica no persigue únicamente un resultado estético, sino restaurar la funcionalidad de la pared abdominal y mejorar la calidad de vida de las pacientes” explica el equipo de cirujanos y de fisioterapeutas de AEDA. “Sin embargo, es frecuente comprobar que, al recuperar la funcionalidad, y dejar atrás la alteración física que condicionaba su día a día, muchas mujeres también experimentan una mejora en la percepción de su imagen corporal, recuperando la confianza y sintiéndose más cómodas consigo mismas.”
La recuperación tras el parto no debería medirse únicamente por la desaparición de los síntomas físicos. Para AEDA, acompañar a las mujeres en este proceso implica comprender también el impacto que determinadas secuelas, como la diástasis abdominal, pueden tener sobre su autoestima, su confianza y su calidad de vida. Solo desde un abordaje integral —que combine la recuperación funcional con la atención al bienestar emocional cuando sea necesaria— es posible ofrecer una respuesta adecuada a una realidad que sigue siendo poco visibilizada.
